Continuando con los trabajos de mis estudiantes de la Cátedra de Psicología de la Mujer y el Género que imparto desde la Universidad Rafael Urdaneta (URU), les presento el realizado por Anabella Arenas, Vanessa Salazar y Jesús Suárez, quienes se propusieron como objetivo analizar la percepción de los estudiantes de ciencias políticas, administrativas y sociales de la URU sobre la participación activa de la mujer en el liderazgo sociopolítico y con ello identificar ventajas y limitaciones del liderazgo político femenino, comparar el enfoque legislativo entre hombres y mujeres y describir la tendencia de la participación femenina en cargos de liderazgo político legislativo.
Les invito a conocer lo que consiguieron a través de encuestas y análisis documental.
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La participación activa y consciente de las mujeres en el liderazgo sociopolítico es indispensable, ya que no se limita a ser un tema de justicia, sino que actúa como un poderoso motor para el progreso social y la equidad. Su presencia en la toma de decisiones garantiza la construcción de sociedades más representativas, asegurando que las necesidades e intereses de las mujeres y otros grupos marginados sean integrados en la agenda pública. Concretamente, el liderazgo femenino se traduce en la formulación de políticas públicas con perspectiva de género que abordan con mayor empatía temas cruciales como la igualdad, la violencia de género, el cuidado infantil y las licencias parentales, contribuyendo así a la reducción de la pobreza y las desigualdades y demostrando un liderazgo político efectivo que a menudo supera las divisiones partidarias.
Esta participación de la mujer en el liderazgo sociopolítico ha avanzado significativamente en varios sectores, como la educación y la política, pero persisten barreras que dificultan su plena inclusión. Estas barreras se encuentran marcadas por estereotipos de género que asocian la imagen del líder con características masculinas, generando prejuicios que cuestionan la capacidad y estilo de liderazgo femenino. Se identifican dos formas de prejuicio principales: la percepción de que las mujeres son menos aptas para asumir puestos de liderazgo y la evaluación negativa de sus comportamientos en dichos roles (Keohane, 2020; Coronel et al., 2010, como se citan en Hernandez 2025).
Además, los roles tradicionales y las estructuras patriarcales continúan limitando la presencia de las mujeres en puestos estratégicos, exacerbando la situación de la carga simultánea de responsabilidades laborales y domésticas que afecta su desarrollo profesional y restringe su acceso a espacios de poder (Eagly y Carli, 2018; Hastie et al., 2023, como se citan en Hernández 2024). A pesar de que las mujeres exhiben estilos de liderazgo caracterizados por la empatía, colaboración y motivación, persiste la percepción errónea de una menor efectividad, lo que sigue siendo un obstáculo para su inclusión plena en la toma de decisiones sociopolíticas (García-Retamero y López-Zafra, 2006; Kulkarni y Mishra, 2022, como se citan en Hernández 2024).
La percepción, entendida como “un proceso cognitivo de la conciencia mediante el reconocimiento, interpretación y significación para la elaboración de juicios en torno a las sensaciones obtenidas del ambiente físico y social, complementada con procesos como el aprendizaje, la memoria y la simbolización” (Vargas, 1994), es clave para entender cómo los estudiantes construyen sus valoraciones sobre fenómenos complejos como la participación femenina en el liderazgo sociopolítico. Este proceso se efectúa en contextos de socialización, bajo la influencia de pautas ideológicas y culturales que configuran juicios y representaciones normadas socialmente.
Por su parte, el liderazgo se conceptualiza como “la capacidad de influir en un grupo para alcanzar objetivos comunes, involucrando la motivación, comunicación y dirección de los miembros” (Davis, 1975). Duque (2025), basado en la teoría de Max Weber (1947), explica que, en el ámbito sociopolítico, el liderazgo se fundamenta en una autoridad legítima que puede ser tradicional, carismática o racional-legal, cuya legitimidad depende de la aceptación social.
De este modo, las percepciones que tienen los estudiantes sobre la participación activa de la mujer en el liderazgo sociopolítico están condicionadas por su comprensión de la naturaleza y formas del liderazgo legítimo, así como por las estructuras culturales que moldean sus juicios sobre quién tiene la autoridad para ejercer liderazgo. Por ello, analizar estas percepciones revela no solo prejuicios y barreras, sino también oportunidades que pueden fomentar una igualdad real en el ejercicio del liderazgo sociopolítico femenino.
Históricamente, la política y el liderazgo han sido esferas definidas y dominadas por estructuras patriarcales, relegando a las mujeres a roles secundarios o, en el mejor de los casos, a agendas específicas de género. Sin embargo, en el siglo XXI, la percepción de este fenómeno es compleja, divergente y se encuentra en un estado de constante tensión entre el progreso visible y las resistencias estructurales profundamente arraigadas. La creciente visibilidad de líderes femeninas ha comenzado a normalizar la imagen de la mujer en el poder. Esta visibilidad ha generado una percepción positiva que asocia el liderazgo femenino con cualidades como la transparencia, la colaboración, la empatía y una mayor sensibilidad hacia temas sociales como la sanidad, la educación y la lucha contra la desigualdad.
Por otra parte, el auge de líderes contemporáneas como Angela Merkel o Sanna Marin ha visibilizado un «nuevo liderazgo» que se opone al modelo autoritario patriarcal. Este estilo se distingue por su racionalidad en la toma de decisiones, su empatía y cercanía social y su fuerte énfasis en la concertación política. Demostrando que la gestión no requiere dureza, sino la capacidad de generar confianza, entender las dinámicas sociales y priorizar las agendas de los grupos marginados y la diversidad, han probado que la sensibilidad y la colaboración son esenciales para un liderazgo efectivo y transformador en el siglo XXI. (Mandujano, et al. 2022)
No obstante, esta participación activa de la mujer todavía se enfrenta a una serie de barreras sociocognitivas y estructurales que distorsionan su imagen y limitan su ascenso. Persisten los estereotipos de género que cuestionan la «dureza» o la «capacidad decisoria» de las mujeres, a menudo obligándolas a adoptar estilos de liderazgo tradicionalmente masculinos para ser tomadas en serio.
Se conoce en la sociedad actual que se ha abierto un poco el panorama para las mujeres que quieren liderar y tienen las capacidades para hacerlo, sin embargo aún existe una brecha que separa a las mujeres de estos cargos, En América Latina se ha trabajado en ello, buscando una igualdad de 50-50 entre candidatos masculinos como candidatas femeninas. La data disponible señala a Bolivia como uno de los países con mayor participación femenina en los cargos políticos, constituyendo el 46.2% en las cámaras, seguido por Argentina con un 40.0%, mientras que en los últimos puestos de esta encuesta se encuentran Brasil con un 15.0% y Paraguay con un 12.4% (Ernst et al., 2024, como se cita en Angulo–Sander, 2025).
Para llevar a cabo una acción congruente con estos datos recopilados se necesita de un sistema democrático que constituye la fortaleza de los procesos electorales y que garantice igualdad de oportunidades tanto a mujeres como a hombres. A su vez, a las mujeres se le concede el derecho de ser votadas en igualdad de condiciones; no obstante, este no debe ser el único factor influyente en la aparición de mujeres en procesos electorales ya que existe un elemento que favorece a las mujeres en estos procesos sociopolíticos como lo es la paridad, la cual explica que cualquier puesto político o administrativo se vea igualdad en puestos de liderazgos entre hombres y mujeres (Chaires-Velazquez, 2025).
Las diferencias en los roles de género que se le adjudica a las mujeres, específicamente en áreas administrativas, políticas y gubernamentales, suelen ser jerarquizadas según el sistema social que data desde años atrás. Aún cuando se ha buscado disminuir una brecha extensa de oportunidades entre hombres y mujeres, en algunos países no se suele tomar en cuenta a la mujer para estos cargos, en América Latina se puede divisar un creciente porcentaje de oportunidades en cargos políticos a mujeres, buscando ejercer un sistema democrático, llevados por una paridad, ofreciendo igualdad de condiciones durante cualquier tipo de proceso.
A su vez, se hace mención a que los cargos de liderazgo ejercido por mujeres suelen ser más comunes en zonas rurales que en zonas urbanas, logrando aumentar su influencia en estas comunidades, abriendo así el compás para el futuro de las mujeres en estos puestos de liderazgo (Cerón-Chavez, 2025). En dichos cargos se encuentran diputadas, alcaldesas, presidentas de cámara municipal, gobernadoras y en algunos países como Brasil, México y Argentina se han registrado mujeres en el cargo de presidente de la nación, quienes a pesar de no contar con datos favorables, abren el panorama para futuras mujeres que busquen llegar a estos cargos políticos.
Actualmente en Venezuela en los dos últimos años, se ha dado un movimiento sociopolítico importante, liderado por una mujer, quien logró congregar una gran cantidad de personas para un proceso electoral en medio de un contexto social negativo, logrando cambiar la perspectiva del venezolano acerca de los procesos electorales, buscando el liderazgo de manera democrática. A pesar de no completar su meta, aún sigue presente en los pensamientos de los venezolanos, los cuales creyeron en su palabra y convicción. En la historia política de Venezuela, nunca se había registrado un movimiento tan masivo como el que se dio en el año 2024 gracias a esta mujer que quiso hacer un cambio en el gobierno y en la realidad social, política y económica de un país.
Finalmente, aspectos como la falta de oportunidades igualitarias, la escasa representación femenina y la necesidad de implementar políticas y prácticas de apoyo para la mujer en puestos de liderazgo, son elementos ineludibles para avanzar hacia un entorno sociopolítico más equitativo y justo (Keohane, 2020; Eagly y Carli, 2018; Hastie et al., 2023, como se citan en Hernández 2024).
A pesar de los avances normativos en materia de paridad, persiste una discrepancia entre la legislación que promueve la participación femenina y la aceptación efectiva de su autoridad por parte de la ciudadanía, los medios de comunicación y las estructuras partidarias. Esta fricción genera inestabilidad, desgaste y una disminución en la eficacia de las líderes mujeres, limitando su capacidad para impulsar agendas de equidad y desarrollo. Por lo tanto, se plantea la siguiente pregunta de investigación: ¿Cuál es la percepción de los estudiantes de ciencias políticas, administrativas y sociales sobre la participación activa de la mujer en el liderazgo sociopolítico?
METODOLOGÍA
Por la naturaleza de sus objetivos, la investigación es de tipo descriptiva porque su finalidad principal es caracterizar, detallar y medir los atributos de la percepción del grupo de estudio respecto a la participación de la mujer en el liderazgo. El diseño de la investigación es de campo, ya que la información primaria y empírica se obtuvo directamente del entorno donde se desarrolla el fenómeno: la comunidad estudiantil. Se complementó con una base documental para la construcción del marco teórico y conceptual.
La población de estudio estuvo constituida por 85 estudiantes activos de la Facultad de Ciencias Políticas, Administrativas y Sociales de la Universidad Rafael Urdaneta (URU). La selección de la muestra se realizó mediante un muestreo por conveniencia, asegurando la representación equitativa de las carreras existentes (Administración de Empresas, Ciencias Políticas mención Ciencias Políticas, Derecho, Ciencias Políticas mención Estudios Internacionales, Negocios Gastronómicos y Turísticos, Contaduría Pública y Psicología.).
El instrumento fundamental para la obtención de resultados fue un cuestionario diseñado para medir las variables de percepción. El cuestionario está compuesto por dos secciones: Datos demográficos, para clasificar a los participantes por carrera, sexo y nivel de estudio. Y una escala de percepción (Escala Likert) que se compone de afirmaciones que permitirán a los estudiantes calificar su grado de acuerdo o desacuerdo con una serie de afirmaciones diseñadas para medir la existencia de barreras sociopolíticas para el liderazgo femenino, la valoración de las cualidades de liderazgo asociadas al género, la percepción sobre el impacto de la mujer en la legislación y la gobernanza. Asimismo, el instrumento se sometió previamente a un proceso de validación por juicio de expertos (profesora) para asegurar su pertinencia, confiabilidad y validez interna.
HALLAZGOS

En la encuesta realizada estuvo compuesta por 61 mujeres y 24 hombres, mostrando una clara sobrerrepresentación del género femenino lo que puede indicar un mayor interés y conciencia por parte de las mujeres en el tema del liderazgo de género y su papel en la esfera sociopolítica, lo cual es coherente con el objeto de estudio.

El rotundo 97.7% de aceptación (82.4% totalmente de acuerdo y 15.3% de acuerdo) de la capacidad de las mujeres para ejercer cargos políticos y administrativos en su encuesta corrobora fuertemente con Mandujano, et al. (2022) que postula la emergencia de un «nuevo liderazgo» racional, competente y esencial para el progreso social.

Asimismo, con respecto a la capacidad de las mujeres para gobernar un país, el 72.9% manifestó estar totalmente de acuerdo y el 20% de acuerdo. Este resultado corrobora firmemente de que el liderazgo femenino es visto como legítimo y racional (Duque, 2025), confirmando que el público ha interiorizado la imagen del «nuevo liderazgo» (Mandujano, et al. 2022) asociado a la competencia y la gobernanza de alto nivel.

Respecto a la eficacia de los períodos políticos dirigidos por mujeres, las respuestas indican que un 36.5% está en desacuerdo y un 30.6% totalmente en desacuerdo con la idea de que los períodos políticos presididos por mujeres sean menos eficaces, lo que sugiere un rechazo a esta percepción negativa. Este resultado refuta el prejuicio de ineficacia, eliminando otro obstáculo sociocognitivo y corroborando la idea de que la legitimidad de las líderes femeninas se sustenta en su autoridad racional-legal (Duque, 2025).

Por otro lado, un porcentaje significativo del 67.1% expresó estar totalmente de acuerdo con el apoyo de la lucha actual para la aceptación de mujeres en cargos políticos y administrativos. En esencia, la percepción es que las mujeres pueden liderar, pero la sociedad no se siente obligada a luchar para asegurar que lleguen a esos puestos, confirmando la discrepancia entre la aceptación de la legitimidad individual y el rechazo a la acción colectiva.

En cuanto a la existencia de barreras para que las mujeres ocupen cargos políticos hoy en día, el 44.7% manifestó estar de acuerdo, mientras que el 28.2% estuvo totalmente de acuerdo y el 10,6% estuvo en desacuerdo, evidenciando opiniones positivas sobre esta cuestión, ocupando un total de 72.9% de la población encuestada, la cual está en una postura afirmativa ante la existencia de barreras para las mujeres en los cargos políticos.

Finalmente, sobre la afirmación que la presidencia en mujeres se rige por los sentimientos y no por los deberes del cargo político asignado, el 43.5% está totalmente en desacuerdo y un 30.6% en desacuerdo, mostrando un rechazo mayoritario (totalizando el 74.1% de la población encuestada) a este estereotipo relacionado con el desempeño femenino en cargos presidenciales.
CONCLUSIÓN
Durante la elaboración de la investigación se pudo dar a conocer que la aceptación de mujeres en cargos políticos en la actualidad es aceptada tanto en hombres como mujeres, y aún cuando la población masculina fue la minoría en dicho instrumento, esta minoría muestra una aceptación de ambos sexos en cargos políticos, dándole oportunidad a las mujeres que deseen postularse para ocupar estos cargos, totalizando con más del 60% en la mayoría de las respuestas de la encuesta realizada para medir dicha aceptación poblacional.
Por medio de este estudio se pudo corroborar la efectividad de cargos políticos liderados por mujeres, siendo estos igual de efectivos que los periodos políticos liderados por hombres, gracias a que en la actualidad ya no existe la negación de mujeres en estos cargos y gracias a esto estas candidatas se han visibilizado en este aspecto sociopolítico.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Mandujano Rubio, Saúl, & Castañeda Rayas, Nayelly Stephany. (2022). Liderazgo y participación de las mujeres en la política global. Anuario mexicano de derecho internacional, 22, 611-646. Epub 07 de agosto de 2023. https://doi.org/10.22201/iij.24487872e.2022.22.16963
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