El final o principios de año suele ser para algunas personas un período de auto revisión, algunas lo hacen con ilusión otras con pesimismo. Considero que detenerse y evaluar el camino andado para introducir las rectificaciones y cambios que sean necesarios es beneficioso para la salud emocional y mental. Alguien que jamás se cuestione a sí mismo es sospechoso de muchos defectos que hacen la convivencia con él invivible. Nadie es perfecto, todos cometemos errores lo importante es reconocerlos y rectificarlos, ahí es donde reside la humildad y sabiduría.
Para ello es fundamental conocerse a sí misma lo que la psicología denomina “autoconcepto”, ¿Quién soy? ¿Cómo soy? El autoconocimiento es algo que no acaba nunca, los seres humanos somos dinámicos, como somos hoy puede y debe ser muy diferente a como éramos en nuestra juventud o a como éramos hace 10 años. Ciertamente hay una base esencial que permanece, aquella ligada a valores y principios éticos y morales, pero incluso estos pueden cambiar porque se han enriquecido, se han puesto a prueba y son agregados aprendizajes, o han ocurrido eventos que nos cambiaron la perspectiva de vida.
Lo ideal es que cada día seamos mejores personas, abiertas al aprendizaje, dispuestos a confrontarnos con nuestras propias debilidades y defectos. Conocerse a sí misma realmente te aporta seguridad y consolida tu autoconcepto y confianza en ti misma evitando la manipulación y el abuso emocional. Si sabes quién eres y lo que vales puedes detectar a tiempo los riesgos y poner límites que te protejan sanamente, no se trata de ir por la vida como erizos con las púas en ristra espantando a todo el mundo.
Vivir a plenitud, lograr ser feliz significa exponerse a experiencias buenas y no tan buenas. Sufrir dolor o decepción no es fracaso, quedarse anclada en el problema lamiéndose las heridas y evitando exponerse nuevamente si lo es. Mucha gente le tiene terror a revisar ese trastero, ese cuarto de “atrás” mental donde escondemos o metemos todo lo que nos molesta o causa incomodidad, no es fácil pero vale la pena autoconocerse, es como prender una luz en un cuarto oscuro para eliminar la incertidumbre y ver qué es lo que hay realmente allí. No necesariamente encontraremos un cuarto arreglado, con cada aspecto de nuestra vida ordenado en un estante. Muy probablemente encontraremos un verdadero guararey con objetos tirados a como mejor cayeran, lleno de telarañas y polvo porque nunca en tu vida has hecho un examen de conciencia ni siquiera para la Primera Comunión, o porque en tu adolescencia respondiste algunos test de revistas juveniles y no pasaste de medio leer los resultados sin profundizar.
Hay gente que vive toda su vida así: Agua, chancleta y gasolina! Para adelante sin mirar atrás aunque deje un reguero de destrucción y después se preguntan por qué todo el mundo los rechaza y tienen tres divorcios encima! ¡Párate y reflexiona! Enfrentarse a sí misma, a lo que realmente somos produce mucho miedo, mucha gente muere sin tocar ese cuarto emocional, prefiere ignorarlo, saben que hay problemas pero se niegan a ir a un psicólogo/a que les puedan ayudar a limpiar y organizar, prefieren aplicar aquello de que “si lo ignoro, no existe” y van por la vida destruyendo vidas, haciendo víctimas de ésta decisión inmadura y egoísta a parejas, esposas (usualmente son ellos los “perfectos” quienes se niegan a buscar ayuda psicológica), hijas/os, compañeros de trabajo, familia, amistades, etc. Por esta razón, otros que no tienen necesidad, terminan en la consulta psicológica tratando de comprender y buscar herramientas para defenderse de alguien que necesita resolver sus traumas y complejos pero jamás los aceptó.
El propósito de este autoconocimiento es aceptarse a sí misma, amarse y respetarse con sus luces y sus sombras, a quererse y cuidarse dándose el puesto que una se merece. ¿Cuántas veces te has encontrado pensando si pudieras devolverte en el tiempo a tu pasado para borrar a esa persona que te amargó la vida o rectificar decisiones que resultaron equivocadas? Es natural renegar de esas ¿decisiones? (¿realmente decidiste o simplemente llegaste allí por manipulación, porque te dejaste llevar por estar enamorada?) pero resulta que decidiste con la información que disponías en ese momento y con el nivel de madurez que correspondía a la edad que tenías. Basta de mirar al pasado y lamentar las consecuencias de una elección cuando tuviste otras opciones (¡Bueh! Ahora te das cuenta que esos eran “opciones”, en su momento ni por asomo lo pensabas, en consecuencia, no lo eran!!)
Los errores se cometen y de ellos se debería aprender (lo pongo en condicional porque hay gente que se enamora de la piedra y vive tropezando eternamente con ella), esas experiencias siempre te dejan un aprendizaje, aunque sea doloroso, no soy de las que piensa que para crecer y madurar hay que llevar golpes ¡No es necesario! Pero si ya te los diste, al menos que sirvan para algo positivo.
No es común que las personas se pregunten ¿Qué quiero? ¿Qué me hace feliz? Eso es en la adolescencia que andamos rebeldes con las hormonas alborotadas renegando de todo lo establecido, de adultos se suele vivir por inercia: nos levantamos, cumplimos con nuestras responsabilidades en la casa y el trabajo, nos acostamos y así cada día de la vida. La mayoría de la gente prefiere no hacerse preguntas de esa índole porque teme las respuestas. Creo que solo los valientes se atreven a mirarse al espejo y reconocer su incomodidad emocional atreviéndose a hablar de estos temas existenciales con sus amigas ¡Nuestras grandes terapeutas! Y eso ayuda a ventilar nuestras ideas y muchos pensamientos enmohecidos.
En esto también interviene la socialización sexista, a las mujeres se nos acusa de “habladoras” ¡Qué bueno que nos tocó ese sesgo que nos ayuda a evadir tantas crisis de nervios y trastornos psicológicos! Hablar sana porque saca la basura mental del alma que nos afecta emocionalmente, ayuda a aclarar ideas, a considerar otras perspectivas de los problemas. Las mujeres también solemos buscar ayuda leyendo sobre los temas que nos preocupan buscando orientación, por eso en las librerías ubican los libros de auto ayuda al lado de los de las dietas, porque son las mujeres sus consumidoras.
¿De qué sexo son la mayoría de los pacientes en una consulta psicológica? ¿Por qué motivo decidan ellas acudir al psicólogo/a y por qué van ellos? Spoiler: no son por las mismas razones… Las mujeres en nuestra eterna “imperfección femenina” nos cuestionamos con más frecuencia que los hombres, eso para nosotras en éste aspecto es una ventaja revisarse para mejorar es positivo, al hacernos preguntas vitales producto de esa incomodidad emocional también buscamos respuestas, de allí que la mayoría de las decisiones de divorciarse usualmente la tomen las mujeres, la “opción” de ellos frente a un matrimonio insatisfactorio no es romper el vínculo sino tener amantes o “canas al aire” manteniendo la “Base de operaciones” por comodidad, por status o por incapacidad económica (el bolsillo no le da para mantener dos casas si hay hijos en comùn).
Hacerte preguntas incómodas es correcto, buscar respuestas en profesionales de la psicología (no en couchs de cualquiercosa, por favor!) es conveniente y saludable, tomar decisiones para introducir cambios que te hagan sentir mejor es positivo. La vida es una sola y no se debe desperdiciar viviendo según lo que dicen otras personas. Un nivel excesivo de autoexigencia es injusto contigo misma, es como esos adolescentes que obtenían altas calificaciones pero andaban molestos porque querían la nota máxima. Hay que aprender a ser felices con lo que la vida te da, ser agradecidos y hacer los mejor que puedas sin incurrir en auto castigos o metas inalcanzables.
“Querer es poder” es un aforismo falso porque ignora la realidad que le toca en suerte vivir a cada persona, no todos nacemos teniendo las mismas oportunidades pero ciertamente para poder hay que querer. Nadie puede cuidar lo que no quiere y por eso es requisito que cada una se acepte y se quiera como es, con sus fortalezas y debilidades. Eres un ser humano como cualquier otro, todos tenemos talento para algo, descubre (si aún no lo sabes) cuál es el tuyo. La dura realidad de tener que ganar dinero para pagar las cuentas nos confronta con una cruel situación, no siempre podemos dedicar nuestro tiempo a lo que nos gusta porque lo que nos gusta no sirve para ganar dinero y pagar las facturas, sin embargo, podemos dedicar una parte de nuestro tiempo a esa actividad que nos llama, si eso te hace feliz y da satisfacción ¿Por qué no hacerlo?
Todo es mejorable si te lo propones pero debes responder sinceramente esa pregunta ¿Esto _____________ me importa? Hay gente que vive obsesionada con hacer dinero, tener objetos de lujo y estatus, tener una imagen de miss de concurso ¿Qué es lo que a ti verdaderamente te importa? ¿Cuál es el cambio que quieres hacer en tu vida? ¿Depende de ti hacerlo o hay variables fuera de tu control e influencia, cuáles? Muchas veces las respuestas son más simples de lo que crees y las soluciones más a la mano de lo que imaginas.
Ubica tus expectativas en niveles razonables (factibles) para tus medios y oportunidades, acéptate cómo eres y enfócate en lograr esos cambios que deseas, sé realista y diseña un plan de acción concreto. Soy visual, necesito hacer listas para todo, incluyendo los proyectos, eso me permite identificar todos los pasos necesarios para lograr lo que deseo incluyendo la definición de posibles obstáculos.
Organizar tu mente contribuye a aclarar las ideas y sopesar la importancia que tienen tus deseos, necesidades, poco a poco se anda lejos, el camino más largo siempre comienza con un primer paso, lo importante es no quedarse paralizada esperando milagros o que el tiempo arregle todo. Los cambios para mejorar tu vida no dependen solo de ti porque el entorno vital importa, el dinero en el bolsillo marca limites, pero alguna parte de esos cambios si dependen de ti, sobre todo la voluntad y decisión de hacerlos para lograr un mayor bienestar, es el inicio del camino hacia una vida más grata: atreverse a tomar decisiones y ejecutarlas sin excusas ni justificaciones.
