Filosofía para Vatos.

Filosofía para Vatos.
septiembre 6, 2025 Feminismo INC

Por Vanessa Marcano.

Hoy me topé con un fragmento de un podcast que no pude escuchar más allá de unos minutos porque la indignación me ganó. Un supuesto filósofo (uso el término con la misma ligereza con la que la prensa habla del “supuesto asesino” en casos de feminicidio, incluso cuando ya hay confesión), aseguró leyendo un artículo, que el “50% de los hombres mayores de 30 años no tienen sexo o son vírgenes en Estados Unidos”.

Más allá de si es cierto o no, lo que vino después, o sea el “análisis” de dicho fenómeno, me dejó boquiabierta. Según él, esto es producto del capitalismo o neoliberalismo; que hace que los hombres sean más pobres o tengan menos recursos, lo que lleva indiscutiblemente a tener menos sexo. En otras palabras, estos hombres no tienen sexo, y dicho literalmente por este “estudioso”, porque no pueden comprarse un carro, no pueden invitar a una cena, o no tienen apartamento, lo que les lleva al celibato. Me pregunto, qué tiene que ver la capacidad económica con tener sexo o no?. ¿Le pasa lo mismo a las mujeres? ¿Las mujeres que no pueden comprarse un carro tienen menos sexo? ¿Esta relación es mencionada, analizada o estudiada por alguien?.

Sin ir más lejos, este es mismo argumento de grupos como los INCELS –involuntary celibates- (célibes involuntarios). “La comunidad INCEL es el rincón más violento de la llamada machósfera1. Está consagrada a odiar con virulencia a las mujeres. Se trata de una comunidad que capta activamente a miembros que quizás tengan problemas y vulnerabilidades muy reales y les dice que las mujeres son las causantes de todas sus desdichas. Una comunidad en cuyo nombre, en los últimos diez años, han sido asesinada o agredidas mujeres” (Bates, 2023, p.12).

En este corto y superficial análisis que ve una limitada mirada a la situación de pobreza generalizada, se centra en un solo problema, la falta de sexo de los hombres jóvenes. Esta cifra dicha intencionalmente, buscada para un supuesto debate, sostiene una posición estrictamente androcéntrica, en la que se analiza la situación de los efectos del sistema en los hombres, bajo una supuesta perspectiva (unilateral y sesgada) de “síntoma del capitalismo”.

Lo que no hemos entendido aún, y en 2025 seguimos sin entender, es la invisibilización del 50% de la población del mundo (en México el 52%), las mujeres, producto del capitalismo y reforzada con el sistema neoliberal. Y que “filósofos” como este, hombres, blancos, heterosexuales, con el “poder” de la palabra y el privilegio adquirido al nacer hombre del poder de autoridad que les confiere su sexo, no aireen al menos un porcentaje que hable de la violencia institucionalizada e instrumental hacia las mujeres como causa de tanto “no cogismo” en el mundo entero. Y cómo la falta de humanidad afecta a todas las personas, no solo a los hombres de más de 30 años que no tienen sexo.

El androcentrismo es esa obsesión por poner a los hombres como la medida de todos los fenómenos. Como señala Olga Alicia Morales (2007), “el androcentrismo considera que el prototipo de persona es varón, adulto, capaz política e intelectualmente, occidental, instruido, burgués, con estatus alto y heterosexual”2, excluyendo así sistemáticamente a las mujeres y a otros grupos sociales de todo análisis, debate, estudio, y conversación.

Esto muestra cómo el discurso del “supuesto filósofo” no es inocuo, sino que reproduce una norma social androcéntrica que invisibiliza a las mujeres y perpetúa estructuras de poder patriarcales. Como si la vida, la valía de hombre o incluso el análisis de la crisis del capitalismo pudieran reducirse a cuántas veces un hombre tiene sexo. Y agregó este mensaje a “ellos”:

“Vatos, los hombres no están cogiendo en USA. Yo sí, pero ustedes no”.

Encubierto en una supuesta reflexión anticapitalista, lo que veo es una expresión máxima de misoginia. Una que no nombra a las mujeres, no visibiliza ni siquiera si las mujeres tienen sexo o no en este sistema económico, tampoco le interesa, ni siquiera le da curiosidad académica. Veo machismo disfrazado de análisis social y económico, y la victimización masculina. Solo le faltó decir que el sistema capitalista fue creado por mujeres y por eso los hombres no tienen sexo, que iría bastante en línea con la teoría INCEL de la “Ginocracia”3, un supuesto sistema diseñado para mantener a los hombres, como las auténticas víctimas de la opresión (Bates, 2023, p.12).

Adicionalmente, se coloca la vida sexual masculina como indicador de bienestar, reproduciendo la idea de que el sexo es un derecho masculino al que el sistema les “debe” acceso. Andrea Dworkin4 sostiene que el acto sexual funciona como un mecanismo de poder: mientras en apariencia engrandece y reafirma a los hombres, simultáneamente reduce, limita y disminuye a las mujeres. El sexo, bajo esta lógica, no se concibe como una experiencia compartida, sino como un proceso definido, dirigido y controlado por los hombres, algo que ‘les sucede’ a las mujeres más que una vivencia de reciprocidad.

¿Por qué cuando se habla de crisis sociales, económicas o políticas, el foco sigue siendo el mismo sujeto universal: el hombre heterosexual, frustrado porque no logra reproducir un modelo patriarcal de éxito?

Mientras tanto, las mujeres seguimos cargando con dobles y triples jornadas, con desigualdad salarial, con violencias cotidianas que ponen en riesgo nuestra vida. Eso sí, de eso no se habla en estos podcasts de “filosofía para vatos”.

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1 El discurso que emerge desde la “machosfera” —esa red de comunidades en línea donde la masculinidad se define como agresiva y reduccionista— no solo invisibiliza las experiencias femeninas, sino que legitima la idea de que el deseo sexual masculino es un “derecho” que el sistema debe garantizar. Según ONU Mujeres, el término machoesfera designa precisamente “comunidades en línea que han promovido cada vez más definiciones reducidas y agresivas de la masculinidad”. Ver más en https://www.unwomen.org/es/articulos/articulo-explicativo/que-es-la-machoesfera-y-por-que-debe-importa rnos?utm_source=chatgpt.com

2 Véase el artículo completo de Olga Alicia Morales (2007), “El androcentrismo en las ciencias sociales y su influencia en la construcción del conocimiento”, disponible en SciELO Venezuela, para una profundización sobre el concepto.

3 Si deseas profundizar, recomiendo el libro de Laura Bates (2023), Los hombres que odian a las mujeres. Incels, artistas de la seducción y otras subculturas misóginas online, publicado por Ediciones Península

4 Andrea Dworkin (1946–2005) fue una autora y activista feminista radical estadounidense, reconocida por sus análisis sobre la pornografía, la prostitución y la violencia sexual como formas estructurales de opresión contra las mujeres. Su obra Pornography: Men Possessing Women (1981) es una de las más influyentes y polémicas del feminismo radical del siglo XX.

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Vanessa Marcano Boos

Empresaria y Consultora. Co-fundadora de FemData Consultoría : Una Consultora en igualdad de género. Máster en Violencia de Género. Universidad Complutense de Madrid.
Especialista en Políticas del Cuidado, Políticas Públicas con Perspectiva de Género y Masculinidades con Impacto Social. Máster en Medios y Educación. Ganadora de WAYRA, Google for StartUps y Programa IBM-IESA. Autora del libro: «Aliados por la Igualdad. Las 100 preguntas más frecuentes que se hacen los hombres en tiempos de feminismo, igualdad e inclusión». Mamá de Julieta y Venezolana que vive en Ciudad de México

 

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