Bropropiation: Cuando las mujeres crean y los hombres se apropian

Bropropiation: Cuando las mujeres crean y los hombres se apropian
julio 16, 2025 Reina Alejandra Baiz Villafranca

Es uno de los términos que aprendí en la materia Género, Ciudadanía y Democracia: «bropropiation». Se trata de un fenómeno insidioso que socava la visibilidad y el reconocimiento de las mujeres en diferentes ámbitos; es un neologismo que combina «bro» (hermano) con «appropiation» (apropiación), describiendo el acto en el que un hombre se apropia de una colaboración, idea, una iniciativa, un trabajo o incluso una declaración hecha previamente por una mujer y la presenta como propia o la amplifica, recibiendo el crédito o el reconocimiento que, en justicia, correspondería a la mujer, privándola del reconocimiento, así como de la posibilidad de ascenso.

Pero no se trata de una mera coincidencia o de una falta de memoria, es un patrón de comportamiento que se nutre de dinámicas de poder arraigadas y de la persistente devaluación del trabajo y la voz de las mujeres en la sociedad.

La bropropiation puede adoptar múltiples formas, desde las más sutiles hasta las más graves, se puede configurar en diferentes contextos:

  • En reuniones y espacios profesionales: Es quizás uno de los escenarios más comunes, cuando una mujer expone una idea innovadora, y minutos después, un colega masculino la repite con otras palabras, a menudo con más autoridad o volumen, y recibe la aprobación del grupo, como si la idea fuera suya, siendo invisibilizada la mujer, su contribución original eclipsada (Fogg, 2015).
  • En la academia y la investigación: Ideas, teorías o descubrimientos iniciales de investigadoras pueden ser retomados por colegas masculinos que les dan mayor difusión, los integran en sus propios marcos o, en el peor de los casos, los citan insuficientemente o los omiten por completo, diluyendo la autoría original (Seron et al., 2017).
  • En el discurso público y los medios: Declaraciones, frases ingeniosas, análisis críticos o incluso chistes creados por mujeres en redes sociales o en conversaciones pueden ser replicados por hombres en plataformas más amplias (televisión, podcasts populares, columnas de opinión) sin atribución, llegando a un público masivo que asume la autoría masculina.
  • En el emprendimiento y la innovación: proyectos, conceptos de negocio o metodologías desarrolladas por mujeres, pueden ser «inspiración» para emprendedores masculinos que, con más acceso a capital o redes, los implementan y capitalizan sin dar crédito a la fuente original.

Desde una perspectiva feminista, la bropropiation no es un error individual, un olvido o un descuido aislado, sino un síntoma de problemas estructurales más profundos:

  1. El sesgo de credibilidad: la voz masculina ha sido percibida como más autorizada, más racional y más creíble, este sesgo inherente lleva a que las mismas ideas expresadas por una mujer sean menos valoradas que si provienen de un hombre. Cuando un hombre «revalida» la idea de una mujer, parece adquirir mayor peso simplemente por su mediación (Heilman, 2001).
  2. La misoginia internalizada y la infravaloración del trabajo femenino: La sociedad patriarcal nos ha enseñado a subestimar las capacidades y contribuciones de las mujeres, es una tendencia inconsciente a no esperar grandes ideas de ellas, o a no darles el mismo peso cuando las expresan. La bropropiation es una manifestación de esta devaluación sistemática (Butler, 1990).
  3. La asunción del privilegio masculino: muchos hombres, criados en un sistema donde el liderazgo y la iniciativa se asocian con lo masculino, asumen inconscientemente que tienen el derecho de tomar el control, incluso de las ideas ajenas, existe una comodidad en la apropiación que rara vez es cuestionada desde su propia perspectiva (McIntosh, 1988).
  4. La dinámica del «Espacio y la Voz»: En muchos entornos, los hombres tienen históricamente más «espacio» para hablar y ser escuchados, así como más «voz» en la toma de decisiones, esto les permite amplificar ideas de manera que las mujeres, a menudo interrumpidas o ignoradas, no pueden hacer por sí mismas (Tannen, 1990).
  5. La falta de consecuencias: hay pocas o ninguna consecuencia para los hombres que cometen bropropiation, la falta de responsabilidad refuerza este comportamiento y lo normaliza en muchos contextos.

El impacto es devastador para las mujeres, no solo niega el reconocimiento y el avance profesional, sino que también genera frustración, invisibilidad y un sentimiento de desvalorización, contribuyendo a la brecha de reconocimiento y a la percepción errónea de que las mujeres son menos innovadoras o menos capaces, perpetuando así su exclusión de posiciones de poder y liderazgo (Williams & Ceci, 2015).

Por todo lo antes expuesto, es fundamental que:

  • Visibilicemos la Bropropriation: entendiendo que nombrar este fenómeno es esencial, cuando lo vemos, debemos señalarlo.
  • Demos crédito explícito: como aliadas, y especialmente los hombres que son conscientes, se esfuercen activamente por dar crédito explícito y público a las mujeres cuyas ideas están siendo apropiadas, «Como X dijo antes» o «Retomando el punto excelente de Y,…».
  • Amplifiquemos las voces femeninas: debemos usar la estrategia de «amplificación», cuando una mujer expone una buena idea, otra debe repetirla y atribuírsela directamente a la autora, de la siguiente manera «Me encanta la idea de Z sobre…».
  • Fomentemos culturas de reconocimiento: trabajar para crear entornos laborales, académicos y sociales donde la atribución y el reconocimiento sean valores fundamentales y se penalice la apropiación indebida.
  • Empoderemos la asertividad: animando a las mujeres a reclamar su autoría de manera asertiva cuando sus ideas son apropiadas, aunque esto pueda ser desafiante.
  • Eduquemos a los hombres: es fundamental que los hombres tomen conciencia de este sesgo y trabajen activamente para evitar caer en la bropropiation, aprendiendo a escuchar, reconocer y amplificar las voces de las mujeres, evitando apropiarse de ellas.
  • La bropropriation es un recordatorio constante de que la igualdad de género no es solo una cuestión de leyes o políticas, sino también de interacciones diarias y del reconocimiento fundamental de la inteligencia, la creatividad y el trabajo de las mujeres, combatirla es un paso crucial hacia una sociedad donde todas las voces sean escuchadas y valoradas por igual.

Referencias

Butler, J. (1990). Gender trouble: Feminism and the subversion of identity. Routledge.

Fogg, B. J. (2015, enero 21). When a Man Takes Credit for a Woman’s Idea. The Atlantic. https://www.theatlantic.com/women/archive/2015/01/when-a-man-takes-credit-for-a-womans-idea/384784/

Heilman, M. E. (2001). Description and prescription: How gender stereotypes create a double bind for women in leadership. Journal of Social Issues, 57(4), 657-674.

McIntosh, P. (1988). White Privilege and Male Privilege: A Personal Account of Coming To See Correspondences Through Work in Women’s Studies. Wellesley College.

Seron, C., Sheskin, M., & Zeleza, P. (2017). Gender and citation in the humanities. Higher Education, 74(1), 1-19.

Tannen, D. (1990). You just don’t understand: Women and men in conversation. William Morrow.

Williams, W. M., & Ceci, S. J. (2015). National Academies’ report on women in academic STEM: An analysis of underlying assumptions. Psychological Science in the Public Interest, 16(3), 75-101.

 

Las opiniones expresadas de los columnistas en los artículos son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente reflejan los puntos de vista de Feminismoinc o de la editora.

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