Ayer 27 de abril, Mary Wollstonecraft hubiese cumplido 262 aƱos. Fue una filósofa inglesa y escritora de novelas, cuentos, ensayos, tratados y del maravilloso documento āVindicación de los derechos de la mujerā, del cual les quiero hablar hoy por su vigencia en cuanto a lo que propone y por tratarse de una obra clĆ”sica fundacional del movimiento feminista.
El planteamiento central del texto, publicado en 1792, gira en torno a la noción de que las mujeres viven en un estado de minusvalĆa psico-social impuesto por relaciones que supuestamente, buscan protegerla y glorificarla como āser especialā pero que le niegan lo que, a juicio de la autora, son las oportunidades bĆ”sicas para forjar el carĆ”cter y extraer la virtud entre los seres humanos: la razón, el trabajo productivo y la libertad.
El conjunto de supuestos privilegios derivados de esta condición āespecialā de la mujer, el arraigo de los poderes que construye con su belleza, el dominio sexual que pudiera ejercer sobre el hombre, la vida de provisiones aseguradas para dedicar sus cotidianidades al arte o al placer, todo, advierte la autora, no es mĆ”s que un constructo artificialmente construido para evitar la igualdad de condiciones entre hombres y mujeres que debe ser estimulada por el Estado y promovida en todos los Ć”mbitos, desde la educación temprana.
El patrón de la sumisión
La sumisión de la mujer al hombre, no a la razón que pudiera estar expresando, es en definitiva, un caso mĆ”s de sumisión humana, como el que podrĆa derivarse de reinados o de dictaduras de raza de clase social. Hay una similitud evidente entre la sumisión inherente a los regĆmenes polĆticos que institucionalizan la tiranĆa del poder basado en la fuerza bruta y la opresión, con el conjunto de ideas que pretende la sumisión de la mujer.
Para romper este ciclo, la autora apuesta por la educación como herramienta igualadora en la construcción de ciudadanĆa. Advierte que deberĆa incluir la protección del cuerpo femenino, para que no sea manipulado en función de las expectativas sobre su uso simbólico o prĆ”ctico en los roles machistas previstos para la mujer. āSi las sociedades humanas privilegiaran la razón, disminuirĆan las tiranĆas y, de manera inevitable, disminuirĆa tambiĆ©n hasta desaparecer en estas sociedades, la sumisión de la mujerā, escribe Mary.
Principales aportes
Los aportes del texto, vistos en contexto histórico y situacional, son espectaculares, revolucionarios. Destaco principalmente tres. El primer aporte consiste en presentar la discriminación de gĆ©nero y la sumisión de una parte de la humanidad a otra, como un componente explicable de un sistema mĆ”s general de interacciones en el que se produce tiranĆa y sumisión. De este modo, libera al asunto del riesgo de la diferenciación ābiologicistaā y de la diferenciación religiosa. Ella explica la discriminación como un fenómeno social derivado del ocultamiento de la razón (por ejemplo, a travĆ©s de una educación equivocada) a una parte de la sociedad.
El segundo aporte, despoja de adornos y simplezas esta relación de sumisión y demostrar que dichos adornos estĆ”n diseƱados para confundir la esencia del proceso diferenciador. Por ejemplo, protejo a la mujer, incluso me someto a su poder sexual y a su exquisita sensibilidad (o, como contracara de la misma moneda, me protege un hombre y lo someto sexualmente con mi poder y mi sensibilidad) porque no es dable considerar que puede la mujer, por educación, por razón, por esfuerzo productivo, por libertad en igualdad, acceder al poder que se tiene como hombre. Los obsequios y las galanterĆas no son simples herramientas para facilitar una relación de amor entre iguales. Son expresiones del diferencial entre gĆ©neros en esa relación.
El tercer aporte consiste en desarrollar la teorĆa del arraigo educativo del proceso diferenciador y discriminatorio, por lo que no es suficiente que se deje de discriminar educativamente ambos sexos. Se requiere una polĆtica activa, dice Wollstonecraft, de educación transformadora para las niƱas y mujeres que contribuya al posicionamiento creciente en el mundo pĆŗblico, lo que resulta extraordinariamente moderno dado el contexto y los alcances en las competencias gubernamentales y en el concepto de polĆticas pĆŗblicas para esa Ć©poca.
Asombrosa Mary
Ella pareciera narrar con la naturalidad de lo evidente asuntos que, dado el contexto de la Ć©poca, muy pocos trataban y que en general, no era vĆ”lido discutir con amplitud. Me asombra el tono narrativo de la autora alejado del fervor reivindicativo que tienen otras narraciones feministas mĆ”s modernas, a pesar del sufrimiento de su propia vida y aĆŗn en las partes en las que, de manera mĆ”s evidente, profundiza en la crĆtica a una sociedad intolerablemente injusta.
Me impresionó mucho la claridad para interpretar las relaciones sociales de su Ć©poca. Creo que sus planteamientos logran una profundidad precursora que aĆŗn perdura. Analizar las relaciones sexuales y sus vĆnculos con la estructura patriarcal me parece un planteamiento autĆ©nticamente de avanzada. Me queda la inquietud de si se generarĆan en ella las dudas y la culpa tĆpica de quienes nos sabemos transgresorasā¦Doy gracias por el contacto con esta lectura y su maravillosa autora.
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