Este es un trabajo presentado por las alumnas Gueidicmar Chirinos y María Morales como parte de mi cátedra Psicología de la Mujer y Género que imparto en la Universidad Rafael Urdaneta de Maracaibo, Venezuela.
Ellas se propusieron desentrañar las complejas dinámicas que operan en los espacios laborales dominados por valores, prácticas y estructuras tradicionalmente masculinas, examinando cómo el machismo entendido como un sistema sociocultural profundamente arraigado en América Latina no solo se manifiesta en las relaciones interpersonales, sino que se institucionaliza en las políticas, procedimientos y culturas organizacionales. La investigación pretende ir más allá de la mera descripción de las desigualdades evidentes, para profundizar en los procesos sutiles y a menudo invisibles que limitan el avance profesional femenino. Se propone examinar cómo estas barreras operan en múltiples niveles: desde las interacciones cotidianas hasta las estructuras de poder institucionalizadas, pasando por los sesgos en los sistemas de evaluación y promoción.
Les invito a leer sus hallazgos y conclusiones.
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Introducción:
La creciente participación de la mujer en el ámbito laboral durante las últimas décadas representa uno de los avances sociales más significativos a nivel global. Este fenómeno ha impulsado transformaciones en las dinámicas económicas y sociales, abriendo caminos hacia una mayor equidad. Sin embargo, este progreso no ha sido homogéneo ni ha eliminado todas las barreras. Persisten ciertos entornos organizacionales, históricamente configurados y dominados por hombres, donde la cultura, las normas no escritas y las prácticas cotidianas continúan presentando obstáculos singulares para el desarrollo profesional y personal de las mujeres.
Estas organizaciones, caracterizadas por ambientes masculinizados, no se definen únicamente por una mayor proporción numérica de hombres, sino por la prevalencia de valores, estilos de comunicación y lógicas de poder tradicionalmente asociadas a lo masculino. En este sentido, las mujeres que ingresan a dichos espacios a menudo se enfrentan a una presión constante para adaptarse a un modelo androcéntrico, confrontando desafíos que van desde la invalidación sutil hasta barreras explícitas para su ascenso, fenómeno conocido como el “techo de cristal”.
Al enfocar este análisis en el contexto latinoamericano, el panorama adquiere matices particulares y de mayor complejidad. Factores socioculturales e históricos, como la profunda influencia de estructuras patriarcales y el concepto de “machismo”, no solo moldean las relaciones interpersonales en la sociedad, sino que también se infiltran en las culturas corporativas. Estas dinámicas pueden intensificar los desafíos, creando un ambiente donde los estereotipos de género, la exclusión de las redes informales de poder y la doble carga de trabajo (profesional y de cuidados) se manifiestan con especial fuerza.
Por lo tanto, el presente artículo teórico tiene como objetivo general analizar, desde una fundamentación teórica basada en los estudios de género, la sociología del trabajo y la teoría organizacional, los desafíos específicos que enfrentan las mujeres en organizaciones con ambientes masculinizados en América Latina. Se buscará desentrañar cómo estas estructuras invisibles se materializan en obstáculos concretos que afectan no solo la trayectoria profesional de las mujeres, sino también su bienestar, con el fin de contribuir a una comprensión más profunda que impulse la reflexión hacia la construcción de espacios laborales verdaderamente inclusivos y equitativos.
Desde la colonización, las estructuras sociales en América Latina se han organizado en torno a un patriarcado que privilegia lo masculino en lo público y lo privado. El “machismo”, como ideología, no es solo una actitud individual, sino un sistema que permea las instituciones, incluyendo el mundo laboral.
Como señala Tuñón (2017), en la mayoría de los países de la región persiste una división sexual del trabajo que asigna roles productivos a los hombres y reproductivos a las mujeres, naturalizando estas diferencias. Particularmente en Latinoamérica, ha predominado la visión de que las mujeres son inferiores a los hombres, caracterizadas por roles de cuidado y dependencia, mientras que los hombres son vistos como proveedores y líderes naturales
(Fuller, 2020). Tales expectativas han condicionado la conducta de los individuos y han definido roles socialmente aceptados, conformando estereotipos de género muy arraigados en el ámbito laboral.
La masculinización de los ambientes Llborales (Más que números)
Los ambientes laborales masculinizados son construcciones sociales que reflejan relaciones de poder. Como afirma Bourdieu (2000), el dominio masculino se perpetúa a través de estructuras simbólicas que se incorporan en los habitus individuales y colectivos. Sectores como la ingeniería, la construcción, la tecnología o altos mandos corporativos se han desarrollado históricamente dependiendo de una fuerza laboral masculina. La Organización Internacional del Trabajo (2019) destaca que en América Latina, aunque las mujeres representan el 50% de la fuerza laboral profesional, solo ocupan el 8% de los puestos directivos en grandes empresas. Estos espacios no son neutrales; operan bajo lógicas androcéntricas donde las redes informales de poder y los estilos de liderazgo tradicionalmente masculinos mantienen su influencia (Hinojosa, 2018).
El mundo laboral es un área donde se reproducen estereotipos de género tradicionales. Al comparar los estereotipos femeninos tradicionales con las realidades de las profesionales del siglo XXI, se evidencia que las mujeres enfrentan barreras persistentes. Su capacidad para desafiar concepciones sexistas sobre su ambición, capacidad directiva y compromiso laboral se ve limitada por lo que Acker (2006) denomina “regímenes de género” organizacionales. Estos regímenes operan a través de prácticas aparentemente neutras que en realidad privilegian modelos masculinos de trabajador ideal.
La cultura organizacional en estos ambientes está condicionada por mitos que distinguen a las profesionales, tal como lo documenta Gálvez (2018) en su análisis sobre mujeres y trabajo en América Latina:
- El primer mito señala que la ambición profesional y el liderazgo asertivo masculinizan a las mujeres. Éste es quizás uno de los estereotipos más persistentes, ya que socialmente a las mujeres que han desarrollado sus capacidades directivas se les ha estigmatizado por mostrar actitudes consideradas masculinas (Bennett, 2019).
- El segundo mito indica que la dedicación exigente a la carrera es peligrosa para la vida familiar y la salud de las mujeres. La CEPAL (2021) evidencia cómo este argumento sustenta prácticas discriminatorias que asumen que el compromiso laboral de las mujeres será necesariamente menor debido a sus responsabilidades familiares.
- El tercer mito refiere que las mujeres no están realmente interesadas en ascender o que cuando lo intentan no lideran bien. La investigación de McKinsey & Company (2020) demuestra que, contrario a este mito, las mujeres muestran igual o mayor ambición profesional que los hombres, pero encuentran más obstáculos para materializarla.
¿Cómo afecta a las mujeres latinoamericanas la combinación entre el machismo cultural de la región y los ambientes de trabajo dominados por hombres?
El análisis considera cuatro dimensiones fundamentales del desarrollo profesional:
- El acceso a posiciones de liderazgo y toma de decisiones
- Las oportunidades de crecimiento y ascenso laboral
- La remuneración económica y compensaciones no monetarias
- El bienestar psicológico y la salud mental en el trabajo
Objetivos
- Identificar las manifestaciones en las prácticas organizacionales.
- Describir cómo los estereotipos de género se reproducen en procesos de reclutamiento, asignación de tareas, evaluaciones de desempeño y expectativas sobre liderazgo.
- Examinar las reglas formales e informales que mantienen las ventajas masculinas
- Documentar políticas explícitas y normas no escritas que operan en redes informales de poder, procesos de mentoría y distribución de oportunidades.
- Analizar el impacto multidimensional de estas barreras en las mujeres profesionales
- Evaluar consecuencias en trayectorias profesionales, bienestar psicológico, experiencias cotidianas y conciliación vida-trabajo.
MÉTODO
El presente estudio se enmarca en una investigación aplicada de tipo documental o teórica con un enfoque cualitativo, dado que sus objetivos se orientan a comprender y analizar fenómenos sociales y culturales complejos. Esta perspectiva cualitativa resulta adecuada para profundizar conceptualmente, interpretar teorías y relacionar conceptos desde disciplinas como los estudios de género, la sociología del trabajo y la teoría organizacional. La información utilizada proviene exclusivamente de fuentes secundarias, las cuales consisten en datos y análisis previamente elaborados y publicados en el campo específico de conocimiento. En este artículo tiene un tipo de investigación de Pearson documental de tipo descriptivo, lo que garantiza su confiabilidad y validez.
El proceso de recopilación de información se llevó a cabo mediante una búsqueda sistemática y exhaustiva en bases de datos académicas y repositorios especializados, asegurando la pertinencia y calidad de las fuentes consultadas. Tras obtener un corpus documental suficiente, se realizó una revisión crítica para determinar si la información era adecuada para abordar los objetivos planteados; en caso contrario, se ampliaron las búsquedas para cubrir posibles vacíos. Posteriormente, se procedió a un análisis detallado que consistió en identificar y extraer los puntos más relevantes de cada fuente, ordenándolos según su importancia y relación con el tema de estudio. La lectura reiterada de los textos permitió una comprensión profunda y una interpretación reflexiva, facilitando la elaboración de una síntesis integradora que preserva las ideas principales y la riqueza conceptual de cada aportación sin perder la diversidad de perspectivas.
Este análisis se desarrolló siguiendo un enfoque inductivo, donde las categorías y temas emergieron directamente de los datos documentales, evitando la imposición de marcos teóricos rígidos y permitiendo una interpretación contextualizada y crítica. La triangulación teórica se aplicó al contrastar y relacionar diferentes enfoques disciplinares y fuentes, lo que enriqueció la comprensión del fenómeno y fortaleció la validez interna del estudio. Asimismo, se mantuvo una actitud reflexiva sobre posibles sesgos y limitaciones inherentes a la investigación documental, garantizando la transparencia y rigor metodológico. De esta manera, el estudio ofrece una construcción interpretativa sólida que aporta nuevos sentidos y explicaciones sobre los fenómenos sociales y culturales abordados, respetando su complejidad y multidimensionalidad.
HITOS Y APORTES SIGNIFICATIVOS DESDE 1980 HASTA LA ACTUALIDAD.
Década de 1980: El Nacimiento de la Perspectiva de Género. La investigación en esta década se centra en desmantelar la visión biológica de la desigualdad y establecer las bases teóricas para comprender el género como una estructura de poder social. Esta perspectiva surge de aportes clave de la teoría feminista, que rechaza explicaciones esencialistas o biologicistas y enfatiza, en cambio, cómo el género se construye socialmente a través de dinámicas de dominación y subordinación.
- Paso del “Estudio de la Mujer” al “Sistema Sexo/Género”: Se establece el concepto de sistema sexo/género para analizar la subordinación femenina comoun producto de estructuras sociales y no biológicas (Izquierdo, 1983). Esto permite a la academia enfocar el problema laboral como una manifestación de sistemas androcéntricos.
- Reconocimiento de la Doble Carga Laboral: La agenda legal internacional comienza a abordar las limitaciones impuestas a las mujeres por las responsabilidades domésticas. El Convenio 156 de la OIT es un hito al reconocer la necesidad de la igualdad de trato entre trabajadores con responsabilidades familiares, sentando las bases para estudiar la doble jornad (OIT, 1985).
- Llamado a los Estudios de Masculinidades: Surge la conclusión de que para transformar las relaciones de género, es necesario estudiar a los hombres y la construcción de la masculinidad. Este es el origen de la investigación que luego analizará la dominación masculina en el espacio público (Nolasco, 1988).
Década de 1990: Estructuras Sociales y la Masculinidad Cultural: La investigación se enfoca en cómo la cultura patriarcal y el machismo se institucionalizan, y se consolida la perspectiva de género en la agenda política global.
- Estudios Sistemáticos del Machismo: Surgen las primeras investigaciones que abordan la construcción social del varón y el concepto de “macho” en América Latina, esenciales para desnaturalizar el rol del hombre como proveedor y líder, que permea los ambientes laborales (Gutmann, 1996).
- Inclusión de la Perspectiva de Género en Derechos Humanos: La Conferencia Mundial de Derechos Humanos de 1993 obliga a los países y a la investigación a abandonar la visión “neutra” de los derechos e incorporar explícitamente la perspectiva de género en todos los análisis de política pública y desigualdad (Conferencia Mundial de Derechos Humanos, 1993).
Década de 2000: El Dominio Simbólico y la Paradoja Educativa: El foco se traslada al análisis de las estructuras de poder que operan de forma sutil dentro de las organizaciones. Además, se examinan prácticas sutiles como control de información, alianzas, coaliciones y “juegos de poder” (nepotismo, secretismo, microgestión), que perpetúan dominación sin visibilidad explícita.
- Dominio Masculino Simbólico: El sociólogo Pierre Bourdieu (2000) explica que la dominación masculina se perpetúa a través de estructuras simbólicas que se incorporan en los habitus individuales y colectivos. Esto explica por qué sectores altamente técnicos (ingeniería, altos mandos) continúan operando bajo lógicas androcéntricas, dificultando la integración femenina.
- Regímenes de Género Organizacionales: Joan Acker (2006) define los regímenes de género como prácticas organizacionales que privilegian el modelo de “trabajador ideal” sin responsabilidades de cuidado, una figura que históricamente se ajusta al varón, marginando implícitamente a las mujeres.
- La Paradoja de la Educación: Estudios regionales de organismos como el CAF, BID y PNUD (2019) demuestran la paradoja educativa: a pesar de que las mujeres alcanzan en promedio mayores niveles educativos que los hombres en América Latina, esta ventaja no se traduce en el cierre de la brecha salarial ni en el acceso equitativo a puestos de calidad.
Década de 2010: El Machismo Cultural y los Mitos en la Carrera. La investigación se concentra en la manifestación directa del machismo cultural latinoamericano en las dinámicas organizacionales y en la identificación de las barreras invisibles. Como en sindicatos o empresas donde estructuras masculinizadas imponen relaciones de poder que excluyen a las mujeres, reproduciendo prácticas sexistas, acoso y brechas laborales.
- Persistencia de la División Sexual del Trabajo en América Latina: Se confirma que el machismo cultural sigue vigente, manteniendo la división sexual del trabajo que asigna el rol de proveedor al hombre y de cuidadora a la mujer, incluso con la alta participación laboral femenina (Tuñón, 2017).
- La Exclusión por Redes Informales: Las investigaciones identifican que los ambientes masculinizados operan bajo lógicas androcéntricas y que las redes informales de poder (reuniones sociales, actividades no oficiales) son un mecanismo clave para excluir a las mujeres de la mentoría y las oportunidades de ascenso (Hinojosa, 2018).
- Mitos que Sustentan el Techo de Cristal: El análisis académico documenta los mitos organizacionales que limitan el ascenso femenino (Gálvez, 2018):
- El liderazgo asertivo “masculiniza” a las mujeres (Bennett, 2019).
- La dedicación profesional es peligrosa para la vida familiar (CEPAL, 2021).
- Las mujeres no tienen interés en ascender, o no lideran eficazmente (McKinsey & Company, 2020)
Década de 2020: Hallazgos Empíricos y Consecuencias Multidimensionales: La investigación más reciente cuantifica el impacto de estas barreras en la trayectoria profesional, económica y psicológica de las mujeres en el contexto latinoamericano.
Desigualdad Económica y Segregación Vertical.
El estudio de la OIT (2023) evidencia cómo la brecha salarial de género se agrava conforme aumenta el nivel jerárquico, confirmando la existencia del techo de cristal.
Barreras Informales y Sesgos de Evaluación.
Una encuesta a profesionales de la región (2024) identificó los principales obstáculos percibidos que dificultan el ascenso de las mujeres, demostrando la operatividad de los “regímenes de género” y la exclusión de facto.
RESULTADOS:
| Autor(es).
Fecha. País. |
Objetivo o Propósito | Tipo de Investigación | Muestra o Participantes | Instrumentos | Resultados |
| OIT (2023) International | Cuantificar la desigualdad económica en función del nivel de jerarquía laboral. | Estadística / Empírica. | Trabajadores en los niveles: Operativo, Técnico, Profesional, Gerencial y Directivo, | Recopilación de datos salariales (Fuente secundaria). | La Brecha Salarial se amplía progresivamente con el ascenso. Alcanza el 28% en el nivel Directivo. |
| Elaboración Propia (2024) Regional. | Identificar los mecanismos específicos (explícitos e implícitos) que perpetúan las desigualdades en el ascenso profesional. | Empírica / Descriptiva. | 500 Profesionales. | Encuesta. | La exclusión de redes informales (78%) y los sesgos de evaluación (72%) son los principales obstáculos para el avance laboral de las mujeres. |
| OIT (2019) Internacional. | Describir la participación de mujeres en puestos de liderazgo en América Latina. | Estadística / Documental. | Fuerza laboral profesional y puestos directivos en grandes empresas. | Informes de organismos internacionales. | Las mujeres representan el 50% de la fuerza laboral profesional pero solo ocupan el 8% de los puestos directivos en grandes empresas. |
| Gálvez (2018) Latinoamérica | Analizar los mitos culturales y los estereotipos que coincidan con la carrera profesional de las mujeres de la región. | Documental / Sociológico. | N/A (Análisis de discursos estereotipos). | N/A (Revisión de literatura) | Identifica los tres mitos que estigmatizan el liderazgo femenino, asumiendo que su ambición las “masculiniza” o que su compromiso laboral es menor. |
| Bourdieu (2000)
Internacional. |
Analizar cómo se perpetúa la dominación masculina en las estructuras sociales. | Teórico / Sociológico. | N/A (Análisis conceptual) | N/A | El dominio masculino en los ambientes de poder se mantiene a través de estructuras simbólicas incorporadas en el hábito individual y colectivo. |
| Acker (2006)
Internacional. |
Desarrollar una teoría sobre la operación del género dentro de las organizaciones | Teórico / Sociológico. | N/A (Análisis conceptual) | N/A | Teoría de los “regímenes de género” organizacionales, que operan mediante prácticas supuestamente neutrales que privilegian el modelo de “trabajador ideal” tradicionalmente masculino. |
| OMS (2023)
Internacional. |
Evalúa el impacto psicológico y la salud mental de las profesionales en ambientes masculinizados. | Empírica / Clínica. | Trabajos en ambientes laborales masculinizados. | Estudio sobre incidencia de síndromes (no especificados) | Proporciona datos de comparativa de síndromes de salud mental (Burnout, Depresión, ansiedad y síndrome del impostor) por género. |
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES:
La investigación documental concluye de manera unificada que los desafíos que enfrentan las mujeres en las organizaciones masculinizadas de América Latina son el resultado de la intersección profunda y activa entre el machismo cultural de la región y las estructuras de poder organizacionales. Este fenómeno no se limita a una simple disparidad numérica, sino que opera como una fuerza sistémica y cuantificable que impone costos económicos, profesionales y psicológicos a las mujeres.
El Machismo se Vuelve Estructural (Causas) donde sus fuentes teóricas confirman que el patriarcado (Tuñón, 2017) se traslada de la sociedad a la empresa. Las estructuras simbólicas de dominio masculino (Bourdieu, 2000) crean “regímenes de género” (Acker, 2006) que privilegian el modelo de trabajador ideal sin responsabilidades de cuidado. Este mecanismo se hace explícito en el campo laboral de dos formas clave, en la La Presión Cultural; donde los mitos sociales (Gálvez, 2018) castigan la ambición profesional femenina, obligando a las mujeres a encajar en un modelo androcéntrico o a ser estigmatizadas. Y así mismo, en La Doble Jornada; La cual tiene una persistente división sexual del trabajo (Tuñón, 2017) convierte la doble jornada en un obstáculo estructural que afecta al 65% de las profesionales y en esta se encuentra:
La Cuantificación de las Barreras (Mecanismos), Los hallazgos empíricos confirman y cuantifican estas barreras invisibles, demostrando que la exclusión se ejecuta mediante mecanismos sutiles. La manifestación de dichas barreras pueden aparecer como, exclusión Informal; que consistente en que la barrera más significativa son las redes informales (78%) que, al operar bajo lógicas androcéntricas (Hinojosa, 2018), excluyen a las mujeres de la mentoría y las oportunidades clave, bloqueando el avance. Añadido a eso se hace presencia de los sesgos de Evaluación; considerando en que dichos sesgos de evaluación (72%) confirman que la percepción de que las mujeres no son líderes eficaces (McKinsey & Company, 2020) está institucionalizada, saboteando los procesos de promoción.
El Alto Costo de la Desigualdad (Consecuencias), Esta combinación de barreras se traduce en consecuencias claras y dramáticas que van más allá del ámbito profesional. Generando Desigualdad Económica Estructural; La segregación vertical se evidencia en el hecho de que, aunque las mujeres son el 50% de la fuerza profesional, solo son el 8% de las directoras. Lo más crítico es que la brecha salarial se agrava en la cima, llegando al 28% en el nivel directivo, confirmando la existencia de un “techo de cristal” con un alto costo económico, además de, un impacto Psicosocial; La lucha constante contra la exclusión y los sesgos genera un deterioro medible en el bienestar, reflejado en la mayor incidencia de síndromes de salud mental (Burnout, Ansiedad) en comparación con sus pares masculinos (OMS, 2023).
En definitiva, la investigación demuestra que, para las profesionales en América Latina, el ambiente masculinizado no es solo un entorno laboral, sino un sistema hostil donde el machismo cultural se convierte en una barrera económica, profesional y psicológica persistente, urgente de abordar mediante cambios en la cultura organizacional y las estructuras de poder.
RECOMENDACIONES:
- Políticas Organizacionales con Perspectiva de Género: Implementar y hacer cumplir políticas claras contra la discriminación, el acoso y los sesgos de género en procesos de contratación, evaluación y promoción (OIT, 2019).
- Programas de Mentoring y Sponsorship: Fomentar programas que conecten a mujeres profesionales con líderes senior que puedan abogar por su avance y brindarles orientación (McKinsey & Company, 2020).
- Corresponsabilidad y Conciliación: Promover políticas de corresponsabilidad parental y horarios flexibles que no penalicen la maternidad ni el cuidado familiar, redistribuyendo estas tareas (CEPAL, 2021).
- Sensibilización y Capacitación Obligatoria: Desarrollar talleres continuos de sensibilización en sesgos inconscientes y cultura inclusiva para todo el personal, especialmente para quienes ocupan puestos de liderazgo (Hinojosa, 2018).
- Visibilización de Referentes Femeninos: Promover y dar visibilidad interna y externa a los logros y el liderazgo de las mujeres dentro de la organización para romper estereotipos (Bennett, 2019).
- Fomentar Redes de Apoyo: Crear o apoyar redes internas de mujeres para generar espacios seguros de intercambio, apoyo profesional y construcción de comunidad (Gálvez, 2018).
Bibliografía
– Acker, J. (2006). Inequality regimes: Gender, class, and race in organizations. Gender & Society, 20(4), 441-464.
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-Bourdieu, P. (2000). La dominación masculina. Anagrama.
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-CEPAL. (2021). La autonomía de las mujeres en escenarios económicos cambiantes. Naciones Unidas.
-Conferencia Mundial de Derechos Humanos. (1993). Declaración y Programa de Acción de Viena.
-Elaboración propia basada en encuestas a 500 profesionales. (2024). GRÁFICO 4: Factores que Dificultan el Ascenso Laboral de Mujeres (%). [En el documento de estudio: Mujer y género.pdf.pdf].
Fuller, N. (2020). Jerarquías de género en América Latina: una revisión crítica. CLACSO.
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– Hernández, R., Fernández, C., & Baptista, P. (2014). Metodología de la investigación (6ta ed.). McGraw-Hill.
-Hinojosa, M. (2018). Mujeres en negocios masculinizados: experiencias de trabajo y género en América Latina. FLACSO Ecuador.
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