Experiencias de autorrealización de mujeres sin hijos

Experiencias de autorrealización de mujeres sin hijos
enero 27, 2026 Jannet Rivas Faría

Damos inicio a este 2026 con nuevos trabajos de mis estudiantes de la Cátedra de Psicología de la Mujer y el Género que imparto desde la Universidad Rafael Urdaneta. Este en particular, realizado por Javiannys Paz y Mariangel Araujo recoge un planteamiento que presiona a muchas mujeres aun en nuestros días: ¿toda mujer nació para ser madre? ¿una mujer sin hijos es un ser incompleto? ¿la máxima realización de una mujer es tener descendencia? Les invito a conocer lo que ambas estudiantes consiguieron a través de entrevistas y revisión documental.

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Durante siglos, la maternidad ha sido considerada un componente esencial de la identidad femenina, profundamente arraigada en las expectativas sociales, culturales y religiosas que definen lo que “debería” ser una mujer plena, esta expectativa cultural ha sido reforzada durante siglos por discursos religiosos, médicos, familiares y mediáticos que presentan la maternidad como un destino natural, deseable y casi obligatorio para toda mujer, la mujer que no tiene hijos suele ser juzgada debido a una serie de normas sociales profundamente arraigadas que vinculan la identidad femenina con la maternidad.

Por ello se ha llegado a la pregunta ¿Cómo las mujeres sin hijos pueden llegar a la autorrealización? ya que el ser madre se ha visto como la única manera de que la mujer llegue a estar plena, para definir lo que sería autorrealización según (Castillero, 2019) Le damos el nombre de necesidades de autorrealización al conjunto de necesidades centradas en el propio desarrollo de uno mismo, crecer y desarrollarse de tal manera que se alcance al máximo posible el potencial del ser humano, tanto el propio como el ajeno.

(Catillero, 2019) En este nivel se encuentran elementos como el desarrollo de la moralidad, la orientación hacia los demás y la persecución de ideales, además de explotar las propias facultades y potencialidades. Es la búsqueda del máximo desarrollo posible, de llegar a superar las barreras de las propias posibilidades y de trascender, a la par que de vivir el aquí y el ahora en su máxima plenitud.

Se da por entender que la autorrealización personal expresa las elecciones fundamentales de la persona (grupo), que significan el asumir, en su praxis social -como anticipación, decisión y acción-, las direcciones de su vida hacia fines importantes que debe realizar en su proyecto vital. Proyecto y sentido vital constituyen una unidad dialéctica de las opciones de vida de la persona.

Hay experiencias de mujeres que no pueden tener hijos como otras que simplemente es una decisión que no quieren tomar y llevar como lo estableció (Tonelli,2025) Renunciar a ser madre de forma involuntaria engloba todas las situaciones en las que una mujer desea tener hijos, pero no consigue ser madre por una cuestión de infertilidad en la pareja, problemas de relación, problemas económicos u otros factores externos.

Por otro lado, al hablar de renunciar a ser madre de forma voluntaria se hace referencia a la elección consciente de no tener hijos. Una decisión que se puede tomar por motivos personales, profesionales, filosóficos o relacionados con el deseo de tener una vida sin los compromisos y las responsabilidades propias de la maternidad o por una falta de “instinto maternal”. Sea la decisión que tomé la mujer suele ser juzgada en muchas ocasiones por cómo lleva su vida, es importante tener en cuenta los retos sociales y culturales que las mujeres sin hijos pueden tener que afrontar.

La sociedad tiende a ver la maternidad como un cambio casi obligatorio en la vida de las mujeres. Por lo tanto, las mujeres sin hijos se suelen enfrentar a la idea de que no se sienten realizadas o de que han tomado decisiones egoístas. (Tonelli, 2025) Esta presión puede provocar sentimientos de exclusión e inadecuación, especialmente en contextos en los que la familia es un pilar fundamental.

En las culturas más conservadoras o religiosas, renunciar a la maternidad suele estar estigmatizado y las mujeres sin hijos pueden sufrir discriminación o críticas. Incluso en los contextos más progresistas, en los que por lo general se respetan las elecciones personales, las mujeres sin hijos pueden sentirse aisladas, sobre todo cuando ven que sus amigos y coetáneos pasan por etapas vitales relacionadas con ser padres.

(Barrantes, 2014) La maternidad ha sido entendida como un elemento fundamental en la esencia femenina, lo cual ha provocado que se relacione la palabra mujer con el hecho de ser madre. Sin embargo, desde una posición feminista, esta postura ha sido debatida, ya que se considera inexistente la relación mencionada anteriormente, pues esta se entiende como una representación cultural, Además, se entiende que la maternidad es un término que se encuentra en permanente evolución y en el cual incide tanto factores culturales como sociales, los cuales lo han relacionado con las definiciones de mujer, procreación y crianza.

La maternidad cambia con respecto a la época, por ello en la actualidad se hacen presentes una serie de cambios tales como que las mujeres reflexionan acerca de su propia vida, definen por sí mismas las oportunidades, peligros y prácticas con respecto a la maternidad, además se encargan de dar forma y organizar los vínculos con sus hijos, así como decidir acerca de su crianza. De esta manera, estas dan dirección a las experiencias relacionadas con la maternidad a pesar de que esta se encuentra bajo la influencia social, política y económica, (Barrantes, 2014).

(López, 2025) esta autora plantea que a menudo se perpetúa la idea de que ser madre es el destino natural y único camino hacia la plenitud femenina. Sin embargo, la realidad es mucho más diversa: cada mujer tiene el derecho y la capacidad de definir su propia versión de realización personal, ya sea con o sin hijos.

     Tocando un poco lo que sería el tema de la plenitud de la mujer respecto a sus decisiones y así alcanzar su autorrealización esta autora (López, 2025) indica que  la plenitud viene en muchas formas: Para muchas mujeres, la autorrealización se encuentra en pasiones, proyectos y relaciones que no necesariamente incluyen hijos.

Experiencias como una carrera profesional exitosa, un estilo de vida independiente, el arte, los viajes, el activismo o la conexión con otros pueden ser fuentes igualmente válidas de satisfacción y crecimiento. Hogares sin molde; con frecuencia la idea de no querer ser madre se asocia a una negativa ante la posibilidad de formar un hogar. Pero enamorarse, casarse y formar una familia fuera del molde también se vale. Libertad al hablar; es preciso empezar a normalizar y celebrar todas las formas de autorrealización femenina. Esto implica abrir conversaciones honestas sin temor de incomodar.

(López, 2025) “Es importante destacar que convertirse en madre debe ser un deseo individual sin incidencia del entorno. Actualmente y aún más en las nuevas generaciones, la maternidad ya no es parte de la prioridad de vida de las mujeres y tampoco establece consecuencias cognitivas arraigadas en la sociedad; es decir, no afecta el juzgamiento social”.

El fenómeno de la autorrealización en mujeres sin hijos se explora desde una perspectiva interdisciplinaria, combinando elementos de la Psicología Humanista, los Estudios de Género y la Sociología. Este enfoque multidimensional busca validar la plenitud femenina más allá del rol reproductivo tradicional. La Psicología Humanista, con figuras destacadas como Abraham Maslow y Carl Rogers, proporciona un marco teórico sólido para comprender cómo las mujeres pueden alcanzar su potencial individual sin depender de un rol social o biológico predefinido.

(Maslow, 1954) describe la autorrealización como la culminación del potencial único del individuo, enfatizando aspectos como la creatividad, el talento y el propósito personal, en lugar de roles impuestos. (Rogers 1961), por su parte, introduce el concepto de la «persona de funcionamiento completo», que se logra a través de la autenticidad y la congruencia con el verdadero yo. Esto implica que la elección de no ser madre es completamente válida si es genuina para la mujer.

Desde la perspectiva de la Psicología Analítica, investigaciones recientes, como las de Carvalho y Ramos, sugieren que la no-maternidad, ya sea voluntaria o involuntaria, es una condición plenamente compatible con las múltiples posibilidades de ser mujer. Estas investigaciones concluyen que no ser madre no afecta negativamente la autoestima o la calidad de vida, apoyando la existencia de una identidad femenina diversa. Por otro lado, la Psicología Social introduce el concepto de Representaciones Sociales, el cual fue utilizado en un estudio relacionado para comprender cómo se construyen e interpretan los significados culturales de la maternidad y la no-maternidad en la sociedad, lo que resulta esencial para analizar el estigma y las expectativas impuestas.

En el ámbito de los Estudios de Género, la no-maternidad se analiza como una transgresión de las expectativas culturales y una afirmación activa de la identidad femenina. Simone de Beauvoir, en su obra «El Segundo Sexo» (1949), critica cómo la sociedad ha intentado confinar a la mujer a la maternidad como su destino único. (Badinter, 1980) en «El amor en más: historia del amor maternal”, desafía la noción del «instinto maternal» y aboga por la libertad de elección como un derecho fundamental.

Investigadoras como (Ávila, 2012) han analizado cómo las mujeres construyen activamente una identidad que desafía el binomio mujer/madre. Asimismo, (Castañeda 2019) investiga las narrativas de mujeres profesionales en México que encuentran nuevos caminos de realización personal distintos a la maternidad.

En el ámbito de la divulgación, periodistas como (Fernández, 2016) autora de «No Madres”, y (Mitre, 2017), han contribuido a visibilizar el movimiento «childfree» al compartir sus experiencias de una vida plena sin hijos y desafiar el estigma social asociado. En conclusión, la autorrealización de las mujeres sin hijos se valida tanto desde las teorías clásicas de la psicología del potencial humano como desde la crítica feminista a los roles de género.

La auto-realización de las mujeres sin hijos, ya sea por elección o por circunstancias, se fundamenta en la capacidad de forjar una identidad plena y significativa al margen del mandato social de la maternidad. Estos relatos demuestran que el propósito y el legado pueden manifestarse a través de la carrera profesional, el activismo, la creatividad y la redefinición del «espíritu maternal» hacia un enfoque de contribución a la sociedad.

Muchas mujeres profesionales han optado por la no-maternidad, reconociendo la dificultad de compaginar una carrera exigente con las responsabilidades de la crianza. La actriz Stevie Nicks, por ejemplo, comentó que gran parte de su éxito reside en el hecho de ser «libre para trabajar», afirmando que «con niños, tu enfoque cambia» y que su dedicación compulsiva a su arte habría hecho imposible conciliar ambas cosas (M de Mujer, s.f.).

De manera similar, la excanciller alemana Angela Merkel, una de las mujeres más poderosas del mundo según Forbes, ha defendido su decisión con una postura clara y rotunda, asegurando que “ser madre no hace falta para sentirse completa” (Mott, s.f.). Estas historias reflejan un esquema identitario de «hacer más», donde el tiempo y el cuerpo propios son redirigidos hacia el logro de metas a gran escala, un proceso que implica construir una «decisión de continuidad» de su proyecto de vida (González Montes, 2004).

Otras mujeres abordan la no-maternidad, ya sea involuntaria o por decisión tardía, transformando su dolor o la presión social en resiliencia y empoderamiento. Mujeres que han pasado por procesos de infertilidad dolorosos o que, por circunstancias, no encontraron el momento o la pareja adecuada, han descubierto otras formas de llenar su vida. Una abogada jubilada, identificada como Isabel Berenguer, quien nunca fue madre, a sus 71 años reflexiona: «Trabajó desde los 14 años y estudió a la vez. Abogada. Cree que ha trabajado bien… y ha conseguido muchas de sus metas personales. Está en paz consigo misma y su actitud es positiva y alegre» (No soy madre, 2019).

Estos testimonios subrayan que la plenitud se encuentra en la satisfacción personal y en la libertad de determinar el propio camino. La actriz Jennifer Aniston resumió esta perspectiva al afirmar: «Las mujeres estamos completas con o sin pareja, con o sin un niño» (Cosmopolitan, 2024), rechazando el estigma social de la mujer sin hijos como incompleta. Asimismo, la redefinición del «legado» se centra en la trascendencia no biológica. El espíritu maternal se expresa a través del compromiso con causas sociales, la mentoría o el afecto extendido a sobrinos y la comunidad, demostrando que la generosidad y el cuidado se manifiestan más allá del vínculo directo materno-filial.

La plenitud de las mujeres sin hijos se construye a través de la redefinición del éxito y el legado mediante una trascendencia no biológica. El propósito y la satisfacción se manifiestan poderosamente en el ámbito profesional, donde el trabajo, al ser de alta exigencia, se convierte en un motor para exigirse y crecer por completo y alcanzar nuevas metas. Esto se complementa con el crecimiento personal, el cual se logra a través de conocer el mundo (viajar) y el desarrollo espiritual. Para las mujeres con inclinación artística, la plenitud proviene de la creación, sintiendo que en el acto de componer dan a luz a algo eterno y significativo, lo que se convierte en su forma de nutrirse. Finalmente, el «espíritu maternal» se redirige hacia una expresión de generosidad y cuidado, manifestándose en el compromiso con causas sociales, la mentoría, o un afecto extendido a sobrinos y la comunidad, demostrando que la satisfacción se encuentra en la libertad de determinar el propio camino.

Socioculturalmente la mujer suele vivir una serie de inconvenientes en la vida, debido a que es juzgada por no poder vivir algo vital para la vida, para que sea alguien, esto según lo plantea la siguiente autora, esta persona atravesó dificultades en su vida por no poder tener hijos.  (Sheero, 2024) Hay una “ideología de la vida perfecta” que exige a las mujeres comportarse de unas formas, con fechas ya determinadas: casarse, comprar casa, tener hijos… Sin embargo, no todas nacimos para cumplir el camino que nos marcan los demás. La presión es tal que quienes no logran tener hijos, porque sencillamente no lo consiguen, se sienten aplastadas y decepcionadas. Y cerca del 30% de las parejas terminan divorciándose, como me pasó a mí.

Por tanto, plantea (Sheero, 2024) son enormes los desafíos emocionales para nosotras: Sentimientos de pérdida y duelo: Podemos sentir que se nos ha negado una experiencia vital y significativa. Estigma social y presión cultural: Nos podemos sentir juzgadas por el entorno, lo que puede aumentar la sensación de aislamiento. Conflictos de identidad y autoestima: La maternidad a menudo se asocia con la feminidad y la realización personal. Aquellas que no pueden tener hijos, pueden llegar a cuestionar su identidad como mujeres. Sentimiento de culpa: Podemos culparnos por nuestra “incapacidad” para concebir y de no poder brindar a la pareja o familia la experiencia de ser padres.

(Sheero, 2024) Lo digo por experiencia propia. Después de cuatro pérdidas y muchos años de tratamientos, logré tener a mi querida hija. Pero el proceso, además de complicado, se vio salpicado de situaciones como las anteriores. Y es que la maternidad es una expectativa cultural muy arraigada, y lo que todo el mundo “espera” es que las mujeres tengamos hijos, como parte de nuestro “papel tradicional” en la vida y la familia.

El objetivo del artículo titulado «Experiencias de autorrealización de mujeres sin hijos» es explorar y comprender cómo las mujeres que han optado por no tener hijos construyen y viven su sentido de autorrealización en distintos contextos sociales y culturales. A través de un enfoque cualitativo, se busca identificar las motivaciones, valores, proyectos personales y formas de satisfacción que estas mujeres desarrollan fuera del rol tradicional de la maternidad. Este estudio pretende visibilizar narrativas alternativas de plenitud femenina, desafiando estereotipos y ampliando la comprensión sobre las múltiples formas en que las mujeres pueden experimentar una vida significativa y plena.

Se propone explorar y analizar las diversas vías de autorrealización que construyen las mujeres que deciden o eligen no tener hijos. A través de este análisis, buscamos desafiar el mandato social de la maternidad y evidenciar cómo estas mujeres redefinen su éxito y propósito de vida. Se examinarán las esferas profesionales, académicas, sociales y personales como los principales escenarios donde estas mujeres forjan su identidad y encuentran satisfacción, trascendiendo las expectativas de género impuestas. En última instancia, este estudio contribuirá a visibilizar y legitimar la no maternidad como una opción de vida válida y completa, y como un camino legítimo hacia la autorrealización plena.

¿Debe ser la maternidad la mayor realización de una mujer o puede haber otras aspiraciones igualmente válidas?

Objetivos de la investigación

Objetivo General

-Determinar los procesos emocionales y experiencias de autorrealización en mujeres sin hijos

Objetivos Específicos

  • Identificar las definiciones y concepciones personales que las mujeres sin hijos tienen sobre la autorrealización y el éxito vital
  • Explorar las experiencias, decisiones y factores (personales, sociales y culturales) que han influido en su trayectoria de vida no-materna y en la búsqueda de su plenitud.
  • Describir los significados atribuidos a sus logros profesionales, personales, relacionales o de contribución social, más allá del rol tradicional de la maternidad.
  • Analizar los desafíos o presiones sociales percibidas y las estrategias de afrontamiento que han desarrollado para validar su elección de vida.

Método

El estudio se abordará desde un enfoque cualitativo basado en fuentes secundarias y entrevistas, adoptando el diseño de una Revisión Sistemática de Literatura y Análisis Documental. El objetivo metodológico principal es analizar sistemáticamente la conceptualización y representación de la autorrealización en mujeres sin hijos en el conocimiento existente. Para ello, se empleará el Análisis de Contenido Cualitativo (ACQ), el cual permitirá identificar temas, conceptos y narrativas específicas de éxito y desafíos reportadas en los textos seleccionados. El Corpus de Análisis (la muestra documental) se construirá mediante un muestreo intencional, incluyendo fuentes académicas (artículos de investigación y tesis doctorales en bases de datos como Scopus, Web of Science, Redalyc) y fuentes discursivas/mediáticas (libros de no-ficción, ensayos o columnas de opinión) que traten la autorrealización, la identidad femenina y la no maternidad.

Se enmarca en el paradigma interpretativo, que busca comprender el fenómeno de la no-maternidad desde la óptica de las propias protagonistas. El fundamento teórico se apoyará en la Psicología Humanista (autorrealización plena) y los Estudios de Género (desafío a los roles tradicionales), cruciales para analizar el tema en el contexto cultural venezolano.

Para explorar las experiencias de autorrealización en mujeres sin hijos es el enfoque fenomenológico-hermenéutico. Este método busca comprender y describir la esencia de cómo las participantes viven, perciben y dotan de significado a su camino hacia la plenitud personal en ausencia de la maternidad. El objetivo principal de la investigación sería desvelar la multiplicidad de caminos, desafíos, y logros que constituyen la autorrealización para estas mujeres, centrándose en sus propias voces y narrativas. La estrategia de recolección de datos se basaría fundamentalmente en la realización de entrevistas semiestructuradas o en profundidad, permitiendo a las participantes narrar libremente sus vivencias, mientras la guía temática asegura la exploración de dimensiones clave. Los objetivos específicos de estas entrevistas incluirían:

1) Identificar las definiciones y concepciones personales que las mujeres sin hijos tienen sobre la autorrealización y el éxito vital. 2) Explorar las experiencias, decisiones y factores (personales, sociales y culturales) que han influido en su trayectoria de vida no-materna y en la búsqueda de su plenitud. 3) Describir los significados atribuidos a sus logros profesionales, personales, relacionales o de contribución social, más allá del rol tradicional de la maternidad. 4) Analizar los desafíos o presiones sociales percibidas y las estrategias de afrontamiento que han desarrollado para validar su elección de vida. El análisis posterior de los datos se enfocaría en la interpretación de los discursos, buscando temas emergentes, estructuras de significado y patrones comunes que permitan construir una comprensión rica y profunda de este fenómeno.

Entrevistas

Número 1.

Edad: 46 años

Ocupación: Magíster en educación.

Situación personal: Casada sin hijos por circunstancias de salud

¿Cómo te sientes acerca de las conversaciones sobre la maternidad en tu entorno en este proceso?

R: A mí me da nostalgia, porque mi sueño desde niña era salir embarazada, tener al niño, al esposo y esas cosas. Y cuando hablan de eso ese sentimiento no lo viví yo, esa etapa no la viví y por eso es como una sensación extraña, como de nostalgia y de vacía como si te faltara vivir algo, pero después se me pasa porque digo que así fueron las cosas y así lo quiso Dios.

¿Qué ha sido lo más difícil para ti en este proceso?

R: El recibir la noticia, que no podía salir en estado, de que hay un papel o documento que diga que es imposible no poder vivir eso.

Si la situación fue una circunstancia (no una elección), ¿Cómo procesaste emocionalmente la «pérdida» del futuro de ser madre que tal vez habías imaginado alguna vez?

R: Proceso de duelo, llore mucho, dure dos meses con una profunda tristeza cuando volví a intentar, yo sabía que no pero aja me llego la ilusión, a lo que voy vuelvo a recibir ese negativo, fue otro proceso de resignación. Viví mucha frustración porque era algo que yo anhelaba.

¿Cómo llegaste a sentirte emocionalmente completa o plena sin la experiencia de la maternidad? ¿Qué otras fuentes llenaron ese espacio emocional?

R: El trabajo fue vital, mi trabajo es de alta exigencia y el tener nuevos cargos me llevó a exigirme más por completo, el viajar todos los años, el tratar nuevos países fueron una meta y eso me llevó a autorrealizarse, pero sobre todo mi trabajo, siempre ha sido mi punto fuerte durante toda la vida.

¿Cómo has sido tratada por la sociedad debido a la decisión o circunstancia de no ser madre?

R: Discriminada y más que me casé tarde y estuve más discriminada porque estaba a destiempo.

Número 2

Edad: 51 años

Ocupación: Magíster en educación.

Situación personal: soltera sin hijos por circunstancias médicas.

¿Cómo te sientes acerca de las conversaciones sobre la maternidad en tu entorno en este proceso?

R: Ahorita si me siento bien, antes si me sentía mal porque no podía tener bebe y busqué muchas alternativas para poder estar en estado, pero al pasar el tiempo acepté que no podía.

¿Qué ha sido lo más difícil para ti en este proceso?

R: Los tratamientos fueron muy dolorosos, hice muchos y no pude lograrlo, luego la aceptación a no tenerlos, pero ya está superado gracias a Dios.

Si la situación fue una circunstancia (no una elección), ¿Cómo procesaste emocionalmente la «pérdida» del futuro de ser madre que tal vez habías imaginado alguna vez?

R: Emocionalmente fue fuerte, porque era un anhelo ser madre, pero Dios les da las fuerzas y fortalezas a uno para aceptar y vivir con eso

¿Cómo llegaste a sentirte emocionalmente completa o plena sin la experiencia de la maternidad? ¿Qué otras fuentes llenaron ese espacio emocional?

R: Emocionalmente al principio me sentía vacía, pero después hubo otras fuentes que llenaron ese espacio emocional, como mi trabajo, mi profesión, a la familia, a dedicarme a crecer más tanto profesional, como espiritualmente.

¿Cómo has sido tratada por la sociedad debido a la decisión o circunstancia de no ser madre?

R: La sociedad a veces golpea, cuando era joven ya tienes una edad y por qué no has tenido niños, ya después que tengo 51 años la sociedad lo ha aceptado no hay crítica, no hay un cuestionamiento, mi entorno sabe que lo intente y no pude pero ya eso está superado.

Número 3

Edad: 42 años

Ocupación: Consultora de Marketing Digital independiente.

Situación Personal: Casada, sin hijos por elección propia

¿Cómo te sientes acerca de las conversaciones sobre la maternidad en tu entorno en este proceso?

R: Las conversaciones sobre la maternidad en mi entorno suelen ser un arma de doble filo. Por un lado, me encanta escuchar a mis amigas y familiares hablar de sus hijos, es evidente la alegría y lo difícil que es. Yo amo con locura a mis sobrinos y a los hijos de mis amigos. También es bastante común que me pregunten “¿Y tú para cuándo?” o el comentario impertinente “Ya verás cuando seas madre, sabrás lo que es el amor de verdad.” He aprendido a manejarlo con gracia, pero al principio me hacía sentir que mi vida, mis logros y el amor de mi esposo, mi trabajo, no eran insuficientes a los ojos de los demás.

¿Qué ha sido lo más difícil para ti en este proceso?

R: Lo más difícil en este proceso no ha sido la ausencia de hijos, sino la necesidad constante de justificar mi felicidad. La sociedad tiene unos estándares muy marcados para las mujeres… Estudias, trabajas, te casas y tienes hijos. Cuando te desvías, te vuelves más “quedada” y la gente siente que debe meterse o dar consejos que nada que ver.

Si la situación fue una circunstancia (no una elección), ¿Cómo procesaste emocionalmente la «pérdida» del futuro de ser madre que tal vez habías imaginado alguna vez?

R: Aunque mi situación fue una elección, he acompañado a algunas amigas que han pasado por la infertilidad o que llegaron a una edad donde las circunstancias simplemente no se dieron. Lo que ellas me han enseñado es que es importante permitirse el duelo. Una amiga me dijo que la pérdida como tal no es la de un hijo físico, sino la pérdida de los que ellas se imaginaban, por ejemplo las Navidades, el primer día del kínder. Yo siempre lo he visto como que hay que llenarlo con posibilidades alternativas, ser una tía espectacular, ser la tía rica.

¿Cómo llegaste a sentirte emocionalmente completa o plena sin la experiencia de la maternidad? ¿Qué otras fuentes llenaron ese espacio emocional?

R: Mi plenitud no vino de ‘llenar un vacío’ dejado por la maternidad, porque nunca lo sentí como tal. Mi vida ya estaba llena, la plenitud vino de invertir mi tiempo, energía y recursos en cosas que me apasionan y que de otra y la no podría hacer con la misma intensidad, como por ejemplo mi trabajo de freelance.

¿Cómo has sido tratada por la sociedad debido a la decisión o circunstancia de no ser madre?

R: El trato social ha variado y depende mucho del contexto también. En mi familia el trato ha sido a menudo intrusivo. Como mencioné antes, está la insistencia, la lástima. Hay mucha gente que simplemente no acepta la idea de que una mujer pueda ser genuinamente feliz y realizada sin ser madre. He escuchado infinidades de veces “Ya te arrepentirás cuando estés vieja”. Con el tiempo, he aprendido a poner límites claros con quienes no lo hacen

Número 4

Edad: 48 años

Ocupación: Música y compositora

Situación Personal: En pareja hace muchos años (no casada), sin hijos por elección propia.

¿Cómo te sientes acerca de las conversaciones sobre la maternidad en tu entorno en este proceso?

R: En mi círculo, las conversaciones son muy diversas. Tengo muchos colegas músicos tampoco tienen hijos porque la vida del músico a menudo no lo permite, así que en ese entorno la falta de hijos es casi la norma y no se cuestiona. La presión y el tema surgen más en el entorno familiar, Mis padres aunque son respetuosos, solían preguntarme si iba a «sentar cabeza” y tener un “hogar tradicional”. La parte que me incomoda es cuando la gente asume que mi música o mi carrera es un sustituto de la maternidad.

¿Qué ha sido lo más difícil para ti en este proceso?

R: Lo más difícil, ha sido cómo la culpa que los demás me generaban al principio. Cuando eres joven, el mensaje social es tan fuerte que llegué a pensar que era una mala persona por no sentir ese “instinto maternal” del que tanto se habla. Sentía que le estaba faltando a mi género, a mi familia.

Si la situación fue una circunstancia (no una elección), ¿Cómo procesaste emocionalmente la «pérdida» del futuro de ser madre que tal vez habías imaginado alguna vez?

R: Sí mi situación hubiera sido una circunstancia de que si hubiese querido ser madre y no hubiera podido, creo que el dolor habría sido inmenso, especialmente porque mi vida ya es tan poco convencional. En mi caso, redirigir esa energía hacia la enseñanza de la música. Mi pérdida se convertiría en el impulso para nutrir el talento de las nuevas generaciones.

¿Cómo llegaste a sentirte emocionalmente completa o plena sin la experiencia de la maternidad? ¿Qué otras fuentes llenaron ese espacio emocional?

R: Mi plenitud proviene de la creación y la conexión a través del arte. Cuando estoy en el estudio, componiendo una pieza, siento que estoy dando a luz a algo eterno y significativo, ese acto creativo es mi forma de nutrirme.

¿Cómo has sido tratada por la sociedad debido a la decisión o circunstancia de no ser madre?

R: El ser madre se percibe como la única iniciación real a la edad adulta. Yo he demostrado que la responsabilidad, la madurez y la autorrealización se encuentran en el compromiso con tu vocación, en mi caso la música. He aprendido a ignorar las etiquetas y a dejar que mi trabajo hable por mí.

Número 5

Edad: 39

Ocupación: Abogada

Situación personal: soltera, sin hijos por elección

¿Qué ha sido lo más difícil para ti en este proceso?

Lo más difícil en este proceso no es la ausencia de sus hijos, pero de igual manera se siente mal ya que su hijo no nacerá en un hogar porque ella no tiene pareja.

¿Cómo te sientes acerca de las conversaciones sobre la maternidad en tu entorno en este proceso?

Al no tener experiencia directa llega a sentir nostalgia, pero al mismo tiempo se siente excelente porque ama a los niños.

¿Si la situación fue una circunstancia (no una elección) ¿Cómo procesaste emocionalmente la “pérdida” del futuro de ser madre que tal vez habías imaginado alguna vez?

Aunque mi situación fue una elección tengo amigas que han pasado por situaciones de infertilidad, aunque siempre termina ayudando para que se sientan mejor

¿Cómo llegaste a sentirte emocionalmente completa o plena sin la experiencia de la maternidad? ¿Qué otras fuentes llenaron ese espacio?

Se refugia en sus familiares y amigos, pero, aunque nunca sintió un vacío como tal en algunos momentos se sentía nostálgica.

¿Cómo has sido tratada por la sociedad debido a la decisión de no ser madre?

El trato social es diferente dependiendo de las personas con las que se relacione ya que siempre ha tenido muchas críticas de mujeres que si tienen hijos.

Resultados

El gráfico anterior evidencia los procesos emocionales, situaciones social y procesos de autorrealización de las mujeres anteriormente entrevistadas que aunque sus vidas sean diferentes en todo sentido cada una de ellas enfrenta algo tan parecido, refleja que la mujer puede sentirse plena sin necesidad de la maternidad, puede casarse sin la necesidad de ser madre, incluso puede ser la mujer exitosa con la decisión de dedicarse a ella misma y a crecer como persona.

“La gente autorrealizada tiene un profundo sentimiento de identificación, simpatía y afecto por los seres humanos en general. Sienten el parentesco y conexión, como si todas las personas fuesen miembros de su familia”

Abraham Maslow.

El análisis de las experiencias de autorrealización en mujeres sin hijos, tanto por elección como por circunstancias, permite comprender la complejidad emocional, social y cultural que rodea este fenómeno. A partir de las entrevistas realizadas y la revisión teórica, se evidencia que la plenitud femenina no depende exclusivamente de la maternidad, sino que se construye a partir de múltiples dimensiones del ser: profesional, afectiva, espiritual y social. (Badinter, 1980), refiere que la maternidad, históricamente concebida como el eje central de la identidad femenina, ha sido cuestionada por corrientes feministas y humanistas que reivindican la libertad de elección y la diversidad de proyectos vitales posibles para las mujeres.

Desde la perspectiva de la Psicología Humanista, (Maslow, 1954) la autorrealización se entiende como el desarrollo pleno del potencial humano, donde cada individuo busca alcanzar su propósito vital y autenticidad. En este sentido, las mujeres entrevistadas reflejan que la plenitud no se encuentra necesariamente en la maternidad, sino en la capacidad de construir una vida coherente con sus valores y aspiraciones. Dos de las entrevistadas, por ejemplo, muestran cómo el trabajo, la espiritualidad y la aceptación personal se convierten en fuentes de sentido tras la imposibilidad biológica de ser madres. Ambas transforman el duelo inicial en resiliencia, encontrando en su desarrollo profesional y en la fe una vía de crecimiento interior. Este proceso coincide con lo planteado por (Tonelli, 2025), quien señala que la no maternidad, voluntaria o involuntaria, puede ser un espacio de reconstrucción identitaria y de redefinición del propósito vital.

Por otro lado, las mujeres que eligieron no ser madres, representan una ruptura consciente con los mandatos tradicionales de género. Su decisión no surge del rechazo a la maternidad, sino de la afirmación de su autonomía y del deseo de orientar su energía hacia otros ámbitos de realización. Rivas, por ejemplo, encuentra plenitud en su carrera y en su relación de pareja, mientras que Paz canaliza su creatividad a través de la música, transformando el acto artístico en una forma simbólica de “dar vida”. Estas experiencias coinciden con lo planteado por (López, 2025), quien afirma que la plenitud femenina puede manifestarse en pasiones, proyectos y vínculos que no necesariamente incluyen la maternidad. Asimismo, (Barrantes, 2014) sostiene que la maternidad es un constructo social en constante transformación, y que su significado varía según los contextos históricos y culturales.

El análisis de las entrevistas revela también la persistencia del estigma social hacia las mujeres sin hijos. Las participantes mencionan haber enfrentado juicios, presiones o comentarios que cuestionan su feminidad o su capacidad de amar. Este fenómeno refleja lo que (Sheero, 2024) denomina la “ideología de la vida perfecta”, una narrativa cultural que impone a las mujeres un itinerario vital preestablecido: casarse, tener hijos y formar una familia tradicional. La desviación de este modelo genera incomodidad social y, en muchos casos, discriminación. Sin embargo, las entrevistadas han desarrollado estrategias de afrontamiento basadas en la autoafirmación, la independencia emocional y la redefinición del éxito personal. Este hallazgo coincide con los planteamientos de (Ávila, 2012), quien argumenta que las mujeres que eligen la no maternidad construyen identidades alternativas que desafían el binomio mujer/madre y amplían las posibilidades de ser femenina sin depender del rol reproductivo.

Desde una mirada fenomenológica-hermenéutica, las narrativas recogidas muestran que la autorrealización en mujeres sin hijos se configura como un proceso dinámico y profundamente personal. No existe una única forma de plenitud, sino múltiples trayectorias que responden a contextos, valores y experiencias particulares. En el caso de las mujeres que no pudieron ser madres, la aceptación y resignificación del dolor se convierten en un acto de crecimiento interior. En las que eligieron no serlo, la plenitud se asocia con la libertad, la creatividad y la autodeterminación. En ambos casos, la autorrealización se manifiesta como la capacidad de vivir de manera auténtica, en coherencia con el propio proyecto vital.

En el plano sociocultural, los resultados de esta investigación evidencian que la sociedad venezolana, aunque en proceso de cambio, aún mantiene arraigadas concepciones tradicionales sobre el rol de la mujer. Las entrevistadas reportan haber sido objeto de comentarios o juicios que reflejan la persistencia de un modelo patriarcal que vincula la valía femenina con la maternidad. No obstante, también se observa una tendencia hacia la aceptación y el respeto de las decisiones individuales, especialmente en contextos urbanos y profesionales. Este cambio cultural es fundamental para avanzar hacia una sociedad más equitativa, donde la maternidad sea una opción y no una obligación.

Las experiencias analizadas demuestran que la autorrealización femenina no depende de la maternidad, sino de la posibilidad de elegir libremente el propio camino. Las mujeres sin hijos, lejos de ser “incompletas”, encarnan nuevas formas de plenitud basadas en la autonomía, la creatividad y la contribución social. Su testimonio desafía los estereotipos y amplía la comprensión de lo que significa ser mujer en el siglo XXI. Autorrealizarse como mujer implica trascender los límites impuestos por la cultura y construir una vida con sentido desde la autenticidad y la libertad.

 

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