La relevancia económica de garantizar espacios igualitarios y libres de violencia de género.

La relevancia económica de garantizar espacios igualitarios y libres de violencia de género.
agosto 13, 2025 Feminismo INC

Por María Alejandra Guerreiro.

¿Cuánto dinero pierden las empresas por tener espacios no seguros?

La violencia de género y la desigualdad impactan directamente en la productividad del personal. Las empresas experimentan pérdidas significativas debido a:

–         Ausentismo y rotación de personal: Las víctimas de violencia de género, ya sea dentro o fuera del trabajo, pueden tener mayores tasas de ausentismo y una menor permanencia en la empresa. La OIT y ONU Mujeres (2019) indican que la violencia contra las mujeres genera costos asociados a mayores tasas de ausentismo, rotación de personal y «presentismo» (estar en el trabajo, pero con baja productividad).

–         Disminución del desempeño: El estrés, la ansiedad y el miedo afectan el rendimiento y la concentración.

–         Daño reputacional: Las empresas con ambientes laborales tóxicos o que no abordan la violencia de género sufren daños en su reputación, lo que puede afectar la atracción y retención de talento, así como la relación con clientes y socios.

La violencia contra las mujeres tiene un costo económico global estimado en US$1.5 billones, lo que representa aproximadamente el 2% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial. En algunos países, este costo puede ascender hasta el 3.7% del PIB. (UN Women, 2016; World Bank, 2018).

La desigualdad de género en los ingresos puede llevar a pérdidas en la riqueza global. Se estima que, si las mujeres tuvieran los mismos ingresos vitalicios que los hombres, la riqueza global aumentaría en $23,620 por persona en promedio, sumando un total de $160.2 billones a nivel mundial (World Bank, 2018).

¿Cuánto dinero ganarían las empresas al fomentar la igualdad y la seguridad?

–         Cerrar la brecha de género en el empleo y el emprendimiento podría impulsar el PIB global en más del 20% (CARE, 2024).

–         Reducir las disparidades en los ingresos vitalicios entre hombres y mujeres podría liberar la asombrosa cifra de $172 billones (CARE, 2024).

–         Un informe de Moody’s Analytics (2023) sugiere que si hubiera más mujeres en la fuerza laboral y menos obstáculos en su crecimiento profesional, la economía global crecería al menos un 7% adicional, lo que se traduce en $7 billones al año.

–         Cerrar la brecha de género en los mercados laborales podría aumentar el PIB en mercados emergentes y economías en desarrollo en casi un 8%, y hasta un 23% si se cierra completamente (International Monetary Fund, 2024).

Diversos estudios demuestran que las empresas con mayor equilibrio de género en sus juntas directivas y en puestos de liderazgo muestran mayor estabilidad financiera, mejor desempeño y mejores puntuaciones en criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) (European Investment Bank, 2024).

Un ambiente de trabajo equitativo y seguro atrae a los mejores profesionales, reduce la rotación y fomenta la lealtad del personal.

La diversidad de género en los equipos de trabajo promueve una mayor variedad de perspectivas, lo que impulsa la innovación y la toma de decisiones más efectivas.

La Norma ISO 53800, publicada en mayo de 2024 ofrece directrices para la promoción e implementación de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. Su aplicación a las Empresas privadas no solo refuerza el compromiso con la equidad, sino que también proporciona un marco metodológico y estratégico para la sostenibilidad de las iniciativas.

No importa el nivel de avance de una organización en igualdad de género, la norma defiende la mejora continua en la integración de esta perspectiva en sus operaciones. Esto es fundamental para nuestro proyecto, ya que busca una transformación cultural sostenida.

La igualdad de género no es solo una cuestión de derechos humanos, sino un indicador clave del desarrollo sostenible basado en las personas. La norma busca ser un catalizador para acelerar el progreso hacia el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 5 de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, promoviendo la igualdad entre mujeres y hombres dentro de las organizaciones.

La adopción de estas directrices conlleva múltiples beneficios, impactando positivamente en la sostenibilidad y estabilidad organizacional:

Constituye un componente importante de la responsabilidad social que puede resaltarse en los informes de sostenibilidad de las organizaciones. Además, mejora del entorno laboral, ya que conduce a una menor rotación de personal, reclutamiento de calidad, un ambiente más sólido, productivo e innovador, y una colaboración más eficaz, lo que se traduce en mayor rendimiento.

Exige un liderazgo más equitativo dirigido a mejorar la toma de decisiones, pudiendo aumentar la rentabilidad al expandir la base de clientes, identificar nuevos mercados y reducir los costos de retención. Pero lo más importante es que busca aumentar la conciencia, prevenir y erradicar todas las formas de discriminación y violencia de género, así como abolir estereotipos y sesgos.

Aportes de la Dra. Claudia Goldin, Premio Nobel de Economía 2023

Por sus investigaciones sobre la participación laboral de las mujeres y las brechas de género, la Dra. Goldin ofrece perspectivas cruciales que enriquecen la comprensión de la importancia de la equidad en ambientes laborales.

Los principales postulados son:

–         Brecha Salarial de Género: Goldin ha demostrado que la brecha salarial no se explica por diferencias en educación o habilidades cognitivas, sino que se amplía significativamente con la maternidad, debido a interrupciones de carrera y reducciones de jornada que afectan los ingresos de las mujeres. Este fenómeno, conocido como la «penalización por maternidad», reduce los ingresos laborales de las mujeres a largo plazo.

–         «Greedy Work» (Trabajo Codicioso): Goldin acuña el término «trabajo codicioso» para describir empleos que recompensan a quienes trabajan más horas y en horarios

no convencionales (vacaciones, fines de semana). Las mujeres, sobre quienes recae mayoritariamente el cuidado familiar, tienen dificultades para acceder a estos trabajos, lo que agrava la brecha salarial.

–         La Curva en «U» de la Participación Laboral Femenina: Contrario a la idea de un ascenso constante, Goldin mostró que la participación de las mujeres en el mercado laboral ha seguido una curva en forma de «U». Disminuyó con la industrialización (dificultad para conciliar trabajo en fábricas y cuidado infantil) y aumentó con la importancia del sector servicios y los avances en educación.

–         Importancia de la Esfera Privada: Goldin enfatiza que la ciencia económica no puede seguir ignorando la esfera privada, ya que el bienestar familiar y doméstico proporcionado por las mujeres tiene un «precio enorme» en términos de su carrera profesional, ingresos y autonomía personal.

Los hallazgos de Goldin proporcionan una base empírica sólida para argumentar la urgencia y el impacto económico de abordar las desigualdades de género: Sus investigaciones demuestran que la discriminación de género y las brechas salariales no son solo problemas sociales, sino ineficiencias económicas que afectan la productividad y la estabilidad de las empresas y la economía en general. Al abordar la «penalización por maternidad» y el «trabajo codicioso», el proyecto contribuye directamente a mejorar la productividad y la retención del talento femenino.

Además, ella hace un valioso foco en la Conciliación: La importancia del tiempo y la dificultad para conciliar vida laboral y familiar para las mujeres, como señala Goldin, subraya la necesidad de políticas de flexibilidad laboral y apoyo a la corresponsabilidad.

Todas estas fuentes enriquecen el mensaje de que la igualdad de género es una inversión estratégica y animo al sector privado en Venezuela a poner el tema en sus agendas, pero sobre todo a tomar acción por la igualdad de oportunidades y derechos entre mujeres y hombres en Venezuela.

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María Alejandra Guerreiro Alvarado: Abogada en Caracas, Venezuela, con un Programa de Estudios Avanzados en Derecho Corporativo culminado, junto al Diplomado “Perspectiva de Género y Prevención de las Violencias en Razón de Género”, y una Especialización en Derecho Mercantil en curso. Mi experiencia legal se fundamenta en una sólida formación académica de la Universidad Católica Andrés Bello, complementada por mi trabajo previo como asistente de investigación en Derechos Humanos, lo que demuestra mi compromiso tanto con la práctica legal como con la justicia social.

 

Las opiniones expresadas de los columnistas en los artículos son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente reflejan los puntos de vista de Feminismoinc o de la editora.

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