Ā”Malala se graduó en Oxford! Ella misma dio la noticia posteando en sus redes una foto muy graciosa, toda embadurnada de torta celebrando el acontecimiento con su familia. Obtuvo un grado en filosofĆa, polĆtica y economĆa en tan prestigiosa Universidad del Reino Unido. Es un fantĆ”stico logro, lógicamente esperable por sus capacidades intelectuales, pero asombroso por la historia que lo antecede.
A Malala Yousafzai la conocemos por ser la persona mĆ”s joven en la historia en recibir el Premio Nobel de la Paz. Es una activista defensora del derecho a la educación de las niƱas y mujeres, quien a sus 15 aƱos fue vĆctima de un atentado talibĆ”n que casi le cuesta la vida, recibiendo disparos en su cara cuando se trasladaba a la escuela. SegĆŗn reporta Human Right Watch, esos actos siguen ocurriendo al dĆa de hoy: las niƱas que van a clases en AfganistĆ”n reciben ataques con Ć”cido.
Al recuperar su salud, Malala expresó: āAhĆ supe que tenĆa dos opciones: vivir una vida callada o seguir luchando con la nueva vida que me habĆan dado. Lo tenĆa claro: continuarĆa con mi lucha hasta que todas las niƱas pudieran ir a la escuelaā. Con tal propósito surgió Malala Fund, una fundación que ayuda a muchas niƱas a educarse en libertad. Por eso nos alegramos tanto de su graduación.
Desigual acceso a la educación
Según UNESCO hay 775 millones de adultos analfabetos en el mundo, del cual casi el 70 por ciento de ellos son mujeres. 130 millones de niñas no van a la escuela y esas cifras vergonzosas no han mejorado desde 1990.
Es sin duda una situación intolerable e injusta el negar a las niƱas su derecho a la educación. Pero sobre todo, refleja la ignorancia o negligencia de lĆderes y organizaciones que no revierten estas tendencias ni toman acciones concretas para superar esta desigualdad, desconociendo que los dĆ©ficits educativos y la pobreza estĆ”n directamente relacionados.
Las niƱas son mĆ”s vulnerables que los niƱos al abandono escolar a nivel mundial por varios factores que incluyen, entre otros, acoso sexual, falta de condiciones que permitan cumplir con prĆ”cticas bĆ”sicas de higiene menstrual como la ausencia de baƱos adecuados, matrimonio infantil y embarazo adolescente. Todo ello es consecuencia de poner a las mujeres y las niƱas de Ćŗltimas en la agenda de prioridades en las polĆticas pĆŗblicas, pero ademĆ”s, por su condición de ser jerĆ”rquicamente inferiores en la escala patriarcal.
Las discriminan por nacer niƱas
Dudar de la capacidad de las niƱas ha sido parte de las creencias machistas mĆ”s comunes. āCorre como una niƱaā ⦠āpelea como una niƱaā ⦠āllora como una niƱaā ⦠expresiones que se profieren a otros a modo de insulto, para acusarles de dĆ©biles, pusilĆ”nimes, frĆ”giles y medio tontos. Ser mujer como expresión de torpeza y vulnerabilidad extrema colocando el poder, la fuerza y la competencia del lado varonil.
No son expresiones inocentes. Buscan mantener el poder económico y polĆtico en manos de los hombres, bajo el supuesto de que las mujeres no pueden, no saben, no tienen lo que se necesita para liderar. Este estereotipado rol de gĆ©nero āmujeres a parir, hombres a trabajarā, se perpetĆŗa de generación en generación, dejando a las niƱas por fuera del sistema educativo (porque para quĆ© va a estudiar si lo que va es a cuidar) y como resultado, alejadas de una vida productiva que les asegure igualdad plena de derechos.
Mientras mÔs temprano se les dice, mÔs instalada la creencia. Por eso cuesta tanto romper techos que saboteen cualquier ambición femenina. Convencerlas a ellas de que educarse y liderar es su Derecho y que se atrevan a dar el paso, es una tarea ardua que forma parte central de las estrategias de empoderamiento para la emancipación.
Por una agenda feminista para ellas
Covid-19 estĆ” trayendo nuevos retos a las y los lĆderes mundiales en torno a la revisión de paradigmas educativos, tecnológicos, cientĆficos, sanitarios, económicos y de toda Ćndole. Grandes tanques de pensamiento se estĆ”n reuniendo en este momento en los paĆses desarrollados para vislumbrar tendencias, hacer prospectiva y mirar mĆ”s allĆ” de la curva del virus para reorientar el desarrollo humano futuro.
A propósito de ello, vimos por YouTube la campaƱa de la serie āWomenĀ“s Europe: Voices in Times of Covidā lanzada el 19 de junio pasado. En ella, 20 mujeres y hombres de distintos Ć”mbitos y organizaciones piden a las instituciones europeas que esta crisis, como las anteriores, no se cebe contra las mujeres y que por el contrario, se aproveche para sentar las bases de un nuevo continente en base a una agenda verdaderamente feminista.
Muy especialmente, Stefania Giannini, alta funcionaria de la UNESCO, alerta sobre el peligro en que se encuentran las niƱas por el cierre masivo de las escuelas en 190 paĆses durante la pandemia: āmuchas niƱas, que ya se han visto afectadas por la brecha digital y el ciberacoso, probablemente no regresen nunca a las escuelasā.
En esa misma alocución, la eurodiputada Frances Fitzgerald, pide invertir en educación para niƱas y mujeres en los campos digitales, inteligencia artificial y en las ciencias STEM (Ciencias, tecnologĆa, ingenierĆa y matemĆ”ticas por sus siglas en inglĆ©s), como una estrategia para desarrollar y aprovechar talentos al servicio de todos.
La pandemia puede ser la oportunidad idónea para poner los datos y cifras que dan cuenta de la brecha educativa en el centro de los esfuerzos por superar la crisis global, plantear la lucha contra la desigualdad con verdadera vocación inclusiva y conformar una agenda dirigida expresamente a eliminar de manera responsable las barreras discriminatorias de género contra el derecho a la educación, evitando con ello que mÔs niñas inteligentes como Malala, se sigan quedando atrÔs.



