SALTOS OLÍMPICOS

SALTOS OLÍMPICOS
agosto 3, 2021 Susana Reina
feminismo

El deporte es un poderoso vehĂ­culo de transformaciĂłn social. En el marco de unas olimpĂ­adas mundiales la repercusiĂłn que tienen las actuaciones por parte de los y las atletas es enorme. Vivimos en carne propia las emociones generadas con solo mirar a quienes participan de estas gestas y celebramos o lloramos con intensidad cada competencia, cada resultado, cada hazaĂąa o derrota. Los acontecimientos que allĂ­ se suscitan, amplificados e intensificados por el poder de las redes sociales, pueden cambiar nuestra comprensiĂłn del mundo y de la forma como vivimos en ĂŠl.

Particularmente en estas olimpĂ­adas pandĂŠmicas Tokio 2020-2021, en solo la primera semana desde su inauguraciĂłn, han ocurrido situaciones que retan nuestra tradicional manera de entender las desigualdades entre mujeres y hombres, que bien valen la pena revisar porque son seĂąaladoras de los muchos cambios sociales que, gracias al feminismo, se vienen registrando en ĂŠste y todos los ĂĄmbitos de convivencia humana.

Veamos algunos de estos hitos

Las noruegas cambian el uniforme de un bikini incĂłmodo a un short parecido al que usan los hombres en la misma especialidad de balonmano de playa. Son multadas por alterar las reglas y obligadas a usar la prenda autorizada. La cantante norteamericana Pink asume pagar el monto de la deuda y aboga por el derecho de las mujeres a poder elegir. La delegaciĂłn alemana, en la disciplina de gimnasia, cambia las mallas de corte alto por pantalones de licra, para dejar claro que lo importante de la ejecuciĂłn deportiva es el talento mĂĄs que la estĂŠtica corporal.

Las feministas sabemos que la historia de la vestimenta de las mujeres es, en gran parte, la historia del control del cuerpo para disfrute de los hombres. Por ello cualquier manifestaciĂłn que defienda el derecho a que cada mujer elija lo que quiere para sĂ­ en sus propios tĂŠrminos, constituye un acto revolucionario y nada banal en esta lucha contra la desigualdad.

No por casualidad, un nĂşmero creciente de atletas de ĂŠlite, incluidas Simone Biles y ex deportistas olĂ­mpicas, han optado por cerrar nuevos tipos de contratos con empresas mĂĄs pequeĂąas (cuyas dueĂąas son mujeres) en lugar de patrocinadores tradicionales como Nike o Adidas. Varias corredoras jĂłvenes dicen que estas nuevas marcas de ropa deportiva estĂĄn dispuestas a trabajar con ellas de diferentes maneras, como por ejemplo incorporarlas como empleadas, darles equidad o brindarles mĂĄs atenciĂłn a sus historias personales. En pocas palabras, tratarlas como gente.

Es bueno recordar la denuncia por discriminaciĂłn que hizo la atleta Allyson FĂŠlix hace unos meses debido a las polĂ­ticas salariales de Nike para las deportistas embarazadas, que equiparaban la maternidad con una lesiĂłn. Las grandes marcas estĂĄn siendo llevadas a escrutinio y a replantearse sus polĂ­ticas, servicios y productos de manera que tomen en cuenta las expectativas y necesidades de las jugadoras en un sector histĂłricamente hiper masculinizado.

Otro ejemplo de cómo opera este intento de control sobre la imagen de las mujeres fue la situación vivida por An San, surcoreana y ganadora de tres medallas en estas mismas olimpíadas por Tiro con Arco. Una oleada de comentarios machistas de sus connacionales sobre su pelo corto inundó las redes, pidiendo que devolviera las medallas por tener “gestos feministas”. Miles de mujeres con cabello corto postearon sus fotos en apoyo a An logrando hacerse viral el machismo absurdo de un país que es potencia económica, pero subdesarrollado en defensa de los derechos humanos de sus mujeres.

MĂĄs diferencias

AdemĂĄs del acostumbrado trato negativo al gĂŠnero que lleva a muchos medios tradicionales a publicar titulares que destacan de forma sexista y estereotipada los desempeĂąos deportivos de mujeres vs hombres con un abordaje abiertamente diferenciado y que darĂ­a tela como para un solo artĂ­culo, identifico mĂĄs casos de trato desigual en el medio olĂ­mpico:

Las gimnastas femeninas deben realizar sus rutinas de piso con música, los hombres no lo tienen permitido. Leo en CNN que esto se explica porque al incorporarse las mujeres a esta disciplina (30 años después que los hombres) se esperaba que la gimnasia femenina destacara la gracia y la feminidad, y que las rutinas de gimnasia masculina resaltaran la fuerza. El caso es que esta regla sigue intacta y el Comité Olímpico Internacional como que lo quiere seguir reforzando: “Los jueces otorgan puntos a las gimnastas por su arte, musicalidad y coreografía, mientras que a los hombres se les califica principalmente por sus habilidades acrobáticas”. Qué parecido esto a la forma como se evalúa desempeño en las empresas…y qué importante ponerles perspectiva feminista a cosas que antes nos parecían naturales o que sencillamente ni notábamos.

Y para cerrar esta nota, no puedo dejar pasar por alto la decisión de la gimnasta Simone Biles de retirarse de la competencia olímpica al poner de prioridad su salud mental, tal y como hizo Naomi Osaka en días pasados en Francia. En reacción, el tenista serbio Djokovic la critica haciendo alarde de la forma como él sí sabe lidiar con la presión. Horas después, frustrado por perder, en pleno juego revienta su raqueta contra la red y lanza otra a las gradas (sin ser penalizado por el juez de línea…). Finalmente declara: “No me gusta hacer esas cosas, lo siento por enviar ese tipo de mensajes. Pero al fin y al cabo somos seres humanos y a veces es difícil controlarse”. Qué bueno que admite que no es de acero y que las emociones nos constituyen. Buen valor feminista que espero más hombres abracen y practiquen.

Saltos a lo Yulimar.

En estas olimpĂ­adas y con estos pocos ejemplos, es notable el cambio en la manera como se estĂĄ redefiniendo el ĂŠxito y los tĂŠrminos en los cuales hemos aceptado las normas establecidas bajo la consigna de la presiĂłn extrema y el uso de tĂĄcticas agresivas, que describen muy bien el estilo masculino prescrito, copado por reglas de dominaciĂłn y poder.

El impacto que estos hechos puede tener en las nuevas generaciones, extrapolando mundo deportivo a mundo personal, familiar, organizacional, podrĂ­a equivaler a varios de los saltos que nuestra admirable atleta venezolana Yulimar Rojas consiguiĂł para el mundo.

Rompamos rĂŠcords de prevenciĂłn de machismo olĂ­mpico seĂąalando, denunciando, moviendo conciencias y haciendo evidentes prĂĄcticas que son reflejo de un desigual trato entre hombres y mujeres. Pasa en el deporte y pasa en la vida.

Las opiniones expresadas de los columnistas en los artĂ­culos son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente reflejan los puntos de vista de Feminismoinc o de la editora.

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