Los hombres y su fraternidad masculina, ese fuerte sentimiento de hermanamiento que les hace cerrar filas para defender a sus congéneres independientemente de la causa del cuestionamiento que le hagan las mujeres, porque esta actitud de protección fraternal no ocurre virulentamente si quien critica es otro hombre y, entonces se escucha como excusa, explicación o justificación “not all men” ujummmm ¡En inglés y todo!!

Cuando se trata de reclamos feministas sobre conductas o actitudes que violentan derechos de las mujeres, allí sí, “el hombre y lo masculino” no funciona como “referente universal”, ya un (1) hombre no representa a todos los hombres (como SÍ ocurre cuando los errores o gazapos los cometen las mujeres, si Ursula Von der Leyen es una tirana entonces todas las mujeres ejecutivas también lo son). El masculino genérico es para lo “bueno” no para lo negativo pretendiendo con ello censurar y acallar las críticas hacia comportamientos en los que por socialización machista incurren los hombres dentro de sociedades que son estructuralmente sexistas (realmente toooodas las sociedades actuales son machistas en mayor o menor medida, pero para no cometer el “grave” pecado de la generalización, les dejo su beneficio de la duda, por cortesía).

Parafraseando aquella frase de campaña de Bill Clinton en 1992 “Es la economía, estúpido” lo mismo ocurre en esta situación. “Es el machismo, estúpido” el que no te permite reconocer que generalizar si está justificado cuando se habla de paternidad irresponsable, violencia contra la mujer y otros aspectos relacionados con el mismo tema: la desigual relación de poder entre hombres y mujeres.

Cada vez que se habla públicamente en artículos o a través de las RRSS, un simple tuit comentando una situación que afecte a las mujeres provocada por un hombre o grupo de ellos saltan furibundamente los defensores de los “pobres y desamparados” agresores a exigir precisión porque “no todos los hombres actúan así” obviando que cuando se generaliza no se niega que existan excepciones, sino que se hace porque la mayoría se comporta/actúa de la manera como se está describiendo. Realmente no sé si es por simple deficiencia de comprensión lectora o es que los criaturos(as) llegaron tarde cuando se inventó el concepto de asertividad, ¡Una habilidad social que hoy día es una verdadera excepción!

Lo que aplicaría en esta situación (y ¡Oh! las mujeres procedemos así cuando escuchamos/leemos críticas contra algunas mujeres) es ser asertivos, es decir, entender el fundamento de la observación/crítica y respetar a quien lo dice y el motivo por el que lo dice, sin salir a defender al “hermano” como un caballero templario, asesinando virtualmente a esa bruja hereje que osó meterse con la gallarda masculinidad. Porque los tipos caen virulentamente como motorizados de autopista a defender al “colectivo difuso masculino” o al “pobre hombre imputado” por una mujer (que NUNCA tendrá la razón y que habla sin fundamento aunque sea Phd y tenga títulos de postgrado en la materia) y se aprecia que esta gavilla muchas veces (por no decir siempre) ni lee los artículos que rechaza, sin entender lo que se expone, sin reconocer la realidad, aunque existan estudios científicos y estadísticas que lo confirmen, entre todos salen a quemar a la bruja hereje y a cuantas compañeras le den la razón o la defiendan, que la cosa se convierte en un toma y dame donde las mujeres siempre terminan siendo descalificadas y ofendidas como “locas”, “amargadas”, “mal cogidas” (curiosa esta ofensa ¿Quiénes realizan la acción de “coger”?), putas, frígidas etc., entre otros lindos epítetos machistas.

Debo confesar algo ¡Yo envidio esa fraternidad de los hombres! Yo quisiera que las mujeres nos sintamos militantemente compañeras y nos protegiéramos solo por ser mujeres (en lo justo, ¡obvio!) porque algo bueno que tiene nuestra sororidad es que no es automática sin considerar condiciones ¡Me explico! No apoyaríamos a una corrupta o asesina solo por ser mujer, ellos sí y hay demasiados ejemplos… Lamentablemente las mujeres ven linchamientos virtuales injustos de otras mujeres y no mueven un dedo ni para compartir el contenido que dio lugar al abuso y menos aún para disentir u oponerse en su defensa. Son “mironas de palo” que permiten que una compañera (feminista por supuesto, porque son las que se atreven a defender los derechos de las mujeres en público) sea agredida y acosada virtualmente ¡Con esa actitud timorata jamás vamos a avanzar compañeras!

Cobardía, comodidad, indiferencia, falta de empatía, por la razón que sea, está mal dejar que una jauría machista agreda a una mujer por decir lo que piensa porque, aunque pueda estar equivocada, esa mujer tiene derecho a hacer uso público de su razón, ejercer su libertad de pensamiento y de expresión. Por eso cuesta tanto que muchas mujeres escriban o expresen públicamente sus ideas porque la reacción de esa masa masculina machista es fuerte y la soledad en la que te dejan es atroz. Ellos actúan como lobos solitarios sabiendo que nunca faltarán otros lobos que se les unan en la agresión, atacan sin argumentar, solo ofenden y hasta amenazan (con ubicarte o publicar tus datos si eres anónima) porque su propósito es callar a esa mujer y a través de ella, a todas las demás.

Por eso es importante apoyar las iniciativas para darles voz a las mujeres como ésta revista digital #FeminismoINC o #LetWomenSpeak que promueve la feminista británica Kellie-Jay Keen dentro del Reino Unido y en cuanto país se quiera unir a esta campaña. Ella y sus compañeras han sido agredidas por hombres a quienes les molesta que un grupo de mujeres se paren en una esquina de un parque en cualquier ciudad (con permisos de la autoridad civil) a hablar sobre temas que afectan a las mujeres, saboteos, gritos y hasta golpes. Increíble el nivel de agresión y violencia que han sufrido desde que iniciaron su campaña de divulgación hace unos años.

También es importante revisar la propia actuación cuando se presencia el acoso y agresión a mujeres en redes sociales. En noviembre de 2021 un artículo mío ‘En defensa de las feministas que defienden los derechos de las mujeres” tuvo que ser despublicado luego de 10 días por la campaña virulenta en contra promovida por grupos polilétricos y sus “amistades” autodenominadas feministas, las amenazas no solo fueron contra mí sino contra el medio. Gracias a que estoy (¡¡¡y seguiré estando!!!) anónima en RRSS fui testigo de las cochinadas que esa “gente” planificaba en Twitter contra la revista que me publicó, conmigo en el medio ¡recogiendo goteras! porque elles ignoraban quién soy yo. Aquel cambote de gente supuestamente “defensora de DDHH” atacando visceralmente y sin argumentos que dieran respuesta a los cuestionamientos que se planteaban en el artículo y cuya agresión precisamente ratificaba todo lo expuesto en su contenido ¡Qué paradoja!

Así que ¡Lamentablemente señores! la cosa es “Yes all men” porque muy pocas excepciones son los hombres que no se comportan según los patrones culturales machistas de la sociedad independientemente de cuál sea su orientación sexual, en lugar de censurar y acallar a quienes hacen visible el problema que les causa picor ¡Revísense! Reflexionen sobre los argumentos de la crítica, reconozcan la realidad y actúen con decencia porque ¡Las cuentas no dan! Todas conocemos mujeres víctimas de violencia machista, infidelidades de mujeriegos, padres irresponsables, pero según los hombres, ni ellos ni sus amigos se comportan así… ¡Alguien miente y no son las mujeres! ¿Entonces?

¿Acaso rechazan que sus amigos curruñas sean infieles a su pareja? ¿Qué sean tipos irresponsables con sus hijos, que los abandonan e ignoren toda su vida? ¿Que sean hombres agresivos y violentos con sus esposas, que sean acosadores sexuales en sus trabajos, que se crean mejor sólo por ser hombres, que no quieran saber freír un huevo porque se sienten orgullosos de su ignorancia y esperan que sea su madre o su pareja quienes “los atienda”?

¿Ustedes critican esas conductas machistas? ¿Ustedes les exponen a sus amigos francamente lo negativo y pernicioso de su conducta machista, incluso para ellos mismos? ¿De verdad? ¡Honestamente no lo creo! Porque una cosa es el discurso y otra muy diferente es la acción, el valor de la fraternidad de los hombres entendida como un fuerte vínculo solidario de masculinidad les viene en sangre. Sin embargo, si así lo hicieres, que Dios y la patria os premie, si no, ¡que os lo demande!

Para que cambie la sociedad deben cambiar las mentalidades y éstas no cambian a menos que se sientan obligadas a hacerlo. Así que en lugar de defender como fariseos el “not all men” empiecen a cuestionar al machismo con el que los educaron y a actuar diferente de los cavernícolas de su entorno, ¡Ustedes también saldrán ganando de vivir en una sociedad sin sexismo ni machismo! ¡Gracias!

Las opiniones expresadas de los columnistas en los artículos son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente reflejan los puntos de vista de Feminismoinc o de la editora.
Ana Mary Risso

Autor/a Ana Mary Risso

Investigadora feminista y caraqueña demócrata. Trabajadora Social con Maestría en Estudios de la Mujer. Integrante del directorio del Centro de Investigación Social, Formación y Estudios de la Mujer CISFEM y del Observatorio Venezolano de los DDHH de las Mujeres. Observando los problemas de Venezuela y el mundo con perspectiva feminista

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