Las mujeres en España pudieron abrir una cuenta bancaria sin el permiso de su esposo, padre o tutor hace apenas cincuenta años. En América Latina el promedio por país es el mismo y aunque muchas cosas han cambiado en las últimas cinco décadas, en el pensamiento colectivo el dinero sigue siendo cosa de hombres y esto se ve reflejado desde la mayoría de las carteras ministeriales de economía y finanzas en manos masculinas hasta considerar mala educación que una mujer hable abiertamente de dinero.
Con el objetivo de lograr la igualdad financiera sin tabúes ni tecnicismos, la economista, publicista, speaker y directora de desarrollo de negocios, Natalia Cazcarra, fundó “Interesadas”, una fundación sin ánimo de lucro donde buscan ayudar a las más jóvenes a comprender, gestionar y mejorar su relación con el dinero poniendo en práctica lo aprendido en la consultora de marketing HER.
“Queríamos darle la vuelta a una palabra que universalmente está asociada a lo negativo e impulsarla porque a las mujeres nos tiene que interesar mucho el dinero, éste representa la independencia, libertad y autonomía que no siempre hemos tenido. Las mujeres tenemos mucho poder en las decisiones de consumo, pero nos estamos quedando en el gasto del día a día y no vemos a futuro. Culturalmente estamos muy desfavorecidas”, explica Cazcarra.
La dinámica del proyecto formativo es a través de seis sesiones online impartidas por profesionales con amplia experiencia en escuelas de negocio de Madrid y departamentos financieros en las que se busca que las jóvenes entiendan las herramientas del mercado, que hagan ejercicios prácticos y que manejen términos económicos como inflación, interés compuesto, diversificación de ingresos y más. También, buscan romper con la idea errónea de que es necesario tener mucho dinero para invertir, algo cuesta arriba si apenas se está empezando en el mundo laboral o formativo.
“Nosotras lo explicamos de una manera intuitiva sin ningún tipo de vergüenza, sin hacer sentir a nadie que llega tarde, sin hacer sentir a nadie mal porque no domines un determinado vocabulario”.
La fundadora de Interesadas añade que es fundamental que las mujeres tengamos un plan estratégico pues vivimos más años y circunstancias como la viudez, una separación o tener profesiones que nos alejen del dinero representan una vulnerabilidad enorme y ni hablar de la brecha salarial que tiene graves consecuencias, siendo una de ellas la violencia económica, que es una forma de violencia de género.
“El dinero es una herramienta necesaria e importante para nuestra salud mental, nuestra tranquilidad y para nuestra cultura por supuesto. Es increíble que durante nuestra primera sesión con chicas de 22 o 23 años éstas decían que en sus casas piensan que es de mala educación hablar de dinero”, señala.
Cazcarra manifiesta que uno de los retos a la hora de llevar a cabo esta iniciativa, y que además lo han podido comprobar con HER, es la necesidad del dato, además de mucha determinación, paciencia y convicción.
“Invertir en las mujeres no es responsabilidad social empresarial (RSE), es retorno de la inversión (return on female, ROF por sus siglas en inglés). Había mucha información que no estaba en el mercado ni en las mesas de decisiones de las empresas de marketing porque la visión tradicional de los datos está agrupada generalmente en hogares, por ejemplo, las hipotecas. La mujer siempre está metida en una unidad familiar y eso hacía muy difícil diseccionar su importancia. Cuando lanzamos HER, nos dimos cuenta que Kantar, Nielsen, Boston Consulting Group y muchas más ya estaban diciéndole a las marcas que tenían un ángulo ciego con el target mujer, principalmente debido a sesgos y estereotipos”, detalla.
Un ejemplo, dice, es el de la industria automovilística la cual suele pensar en las mujeres como madres que solo usan los vehículos para llevar a sus hijos al colegio o que no les gusta conducir.
“Me parece escalofriante que en el sector de autos de lujo piensen que una mujer se gasta 60 o 70 mil euros para pintarse los labios en el semáforo. Con HER ha sido muy importante empezar a demostrar la importancia de la mujer en la cuenta de resultados. Entendemos, quizás, que a las marcas les ha costado avanzar porque nuestra transformación en el mercado ha sido brutal en muy pocos años. Si preguntamos a cualquier marca de vehículos cuánto pesa la mujer en su cuenta de resultados, le va a ser muy difícil saberlo, porque a lo mejor la titularidad de esos autos o del seguro está a nombre de sus maridos”.
Generación consumo
La especialista recalca la necesidad de cambiar el enfoque y las conversaciones que las mujeres, especialmente las más jóvenes tienen sobre el dinero, que es interesante invertir, no solo gastar.
“La generación Z y algunas millennials tardías están tremendamente impactadas por las marcas y están expuestas a mensajes que refuerzan la idea de que tienen que estar guapas, tienen que gastar, tienen que ir a la moda y esa conversación es excesivamente reduccionista y antigua, por eso empezamos por ahí, por esta brecha. Los chicos jóvenes están hablando de las criptomonedas y las mujeres de sus últimas compras de la semana o el mes”.
Interesadas apenas comienza, por eso siguen preparando los contenidos abiertos en su web para llegar a la mayor cantidad de mujeres posibles señalando de igual forma la necesidad de madrinas que impulsen el proyecto y así ayudar a que las nuevas generaciones aprendan ahora lo que muchas descubrieron tarde.


