No sé cómo escribir esto, tengo el corazón roto y la cabeza desordenada, pero lo voy a escribir igual.

Estoy sentada en otro país, viendo cómo mi mundo interno se derrumba mientras afuera todo sigue como si nada. El sol sale, la gente va al trabajo, es como si nadie en la calle supiera lo que está pasando, o tal vez si lo saben, pero ya pasaron a otra cosa. mientras tanto yo no sé cómo estar aquí y al mismo tiempo estar allá, que es donde me necesito y donde no puedo estar.

El 24 de junio de 2026, dos terremotos sacudieron Venezuela con 39 segundos de diferencia. Magnitud 7,2 y 7,5. El más fuerte registrado en el país en más de un siglo. Una semana después, la cifra oficial de fallecidos ya supera los 2.595, según la propia Delcy Rodríguez y sigue subiendo, de acuerdo con la ONU se estima unas 50.000 personas como posibles desaparecidas en los días posteriores al sismo.

Esto es lo que puedo hacer desde lejos, nombrar lo que pasó, sin pretender suavizarlo y desde un tema con el que he venido trabajando desde hace mucho, la perspectiva de género, porque en toda emergencia humanitaria, somos nosotras quienes pagamos el costo más alto, por más tiempo y en silencio y por supuesto que no tiene nada que ver con que seamos más frágiles, es porque llegamos a la catástrofe ya cargando más y sosteniendo lo que nadie más sostiene. Las crisis humanitarias y los desastres naturales amplifican la desigualdad.

La noche del terremoto, una mujer embarazada quedó atrapada bajo los escombros de un edificio colapsado en La Guaira y entró en trabajo de parto. No pudieron moverla por el riesgo de un nuevo derrumbe, así que rescatistas y voluntarios civiles improvisaron el parto ahí mismo, a oscuras, con las linternas de sus teléfonos. Un bombero lo resumió así: «el bebé ya estaba naciendo y tuvimos que actuar ahí mismo, entre las piedras».  Afortunadamente madre e hijo sobrevivieron.

Hay muchas otras historias que no tuvieron final feliz, entre ellas la de Amaia Landaeta Machado de seis años, que fue rescatada con vida en La Guaira y trasladada a un hospital. Su madre, Ana Cecilia Machado, pasó ocho días recorriendo hospital tras hospital sin encontrarla, porque ningún registro daba cuenta de dónde había quedado la niña. Ana Cecilia le dejaba mensajes como si pudiera escucharla, pidiéndole que la esperara, que su mamá la estaba buscando. El 3 de julio, Amaia fue encontrada sin vida en la morgue provisional del puerto de La Guaira.  Al parecer no hubo secuestro, ni una red de trata involucrada, lo que sí hubo fue un sistema de registro que nunca cruzó la información entre hospitales, refugios y morgues. Una niña rescatada con vida terminó en un centro de resguardo de cadáveres sin que nadie avisara a su madre.

Una niña bajo los escombros usó su voz durante días para guiar a los rescatistas hasta donde se encontraban ella y su hermano, ella no lo logró, pero su fuerza salvó a su hermano.

He escuchado otras historias que no han salido en la prensa, pero que me cuentan mis compañeras que están en el terreno. Una mujer que busca entre las ruinas de lo que un día fue su hogar, perdió a su esposo y su hijo mayor, pero aún no encuentra a su otro hijo, no quiere y no puede perder la esperanza de recuperar lo único que le queda, la ayuda no llega, sin embargo ella sigue buscando con sus propias manos. Madres que usaron su cuerpo como escudo para proteger a sus hijos de la muerte, mujeres que aun habiendo perdido todo se activaron a hacer arepas para alimentar a quienes más lo necesitan.

Mientras tanto, en los refugios pasan cosas que casi nadie está registrando con la seriedad que merecen. La organización venezolana Tinta Violeta, en alianza con CARE, reportó al menos 15 casos de violencia sexual identificados en las primeras 72 horas de operar en albergues para desplazados [leer aqui] y Plan International recogió el testimonio de dos mujeres de una misma familia que en un refugio se turnan para dormir,  mientras una cuida a los niños, la otra descansa, porque una de ellas confesó que teme quedarse dormida por miedo a que se lleven a su hija, al punto de no dejarla ir sola al baño. Eso, aunque no es una agresión confirmada, es un temor instalado y, ese miedo en sí mismo, ya es una forma de violencia que el desastre reparte de manera desigual.

La Organización Panamericana de la Salud advirtió que la responsable de coordinar toda la ruta de atención materna en La Guaira sigue desaparecida, lo que hace casi imposible saber en qué condiciones están las mujeres embarazadas que necesitan atención ahora mismo. Y una funcionaria del Consejo Noruego para Refugiados tuvo que salir a decir en plena catástrofe, que las mujeres y las niñas necesitan espacios seguros para dormir y algo tan básico como toallas sanitarias. Eso rara vez aparece en la cobertura general de un desastre.

Hay mujeres, ahora mismo, cargando el trauma de sus hijos porque alguien tiene que hacerlo, mujeres organizando refugios, cocinando, cuidando heridos, sosteniendo emocionalmente a todo el que tienen alrededor, sin que nadie les pregunte cómo están ellas. Mujeres embarazadas sin control prenatal porque los hospitales que ya funcionaban mal ahora están colapsados, mujeres que vivían situaciones de violencia y ahora están atrapadas en refugios con sus agresores, sin ningún sistema de protección, porque ese sistema no existía antes y ahora menos.

Y con eso no estoy diciendo que los hombres no estén llevando su parte en toda esta tragedia, como lo dije antes, hablo de las mujeres porque es el tema que mejor entiendo y como entiendo los distintos riesgos y situaciones que sufren mujeres y niñas  en estos contextos, estoy tan preocupada.

Cuando alguien me dice que esto no es político, que el terremoto fue un desastre natural y hay que dejarse de ideologías, siento mucha rabia, porque sí, el terremoto fue un evento natural, eso nadie lo discute, pero todo lo que vino después no lo fue. La incapacidad de respuesta no fue algo natural, tampoco la indolencia ni  la negligencia y lo más doloroso de todo es que en el camino se perdieron vidas que se pudieron haber salvado.

Los hospitales que ya estaban rotos y abandonados antes del primer temblor son el resultado de decisiones políticas, el hecho de que los bomberos y Protección Civil no tuvieran equipos de rescate adecuados es político, además, muchos de los edificios que no resistieron son el resultado de décadas de corrupción y falta de planificación urbanística, eso también es política.

El mismo Estado que durante años tuvo fuerza para reprimir protestas no tuvo esa misma fuerza para sacar a sus cuerpos a remover escombros y cuando aparecieron, no siempre fue para ayudar hubo denuncias documentadas de funcionarios bloqueando la distribución de ayuda humanitaria y exigiendo intermediación oficial para dejar entrar insumos a las zonas afectadas. Cuarenta organizaciones venezolanas de derechos humanos, de mujeres y colectivos LGBTIQ+ tuvieron que salir, a pocas horas del sismo, a exigir que la respuesta militarizada no se usara para restringir derechos.

Quien sostuvo a Venezuela en los primeros días, cuando aún no llegaba la ayuda internacional, fue el pueblo venezolano. Vecinos sacando escombros con las manos, voluntarios coordinándose por WhatsApp porque no había otra cosa, médicos trabajando sin insumos y eso, aunque habla muy bien de la sociedad civil venezolana, también pone en evidencia el abandono sistemático del gobierno.

Escribo estas líneas desde afuera y eso hoy me duele de una manera que no sé explicar. Ver las noticias me destruye y dejar de verlas me da ansiedad, no hay posición cómoda, ni una forma de estar que no lastime. La verdad es que no sé cómo habitar ese espacio. No sé cómo estar presente aquí y al mismo tiempo no traicionar lo que está pasando allá y aunque no quiero hacer esto sobre mi o sobre cómo me siento lo cuento porque esto también es parte de esta historia, la de la diáspora venezolana que aprendió a vivir con esa culpa que en estos días se hizo mucho más ruidosa y por eso es que voy a seguir nombrando lo que muchas personas hoy no pueden nombrar y voy a seguir insistiendo, aunque nos quieran obligar a seguir y olvidar.

Venezuela no se cayó por un terremoto, el terremoto solo hizo visible lo que ya el régimen había destruido y en medio de todo este desastre están las mujeres, sosteniendo con su fuerza lo que nadie más sostiene.

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Fuentes

CNN en Español, «Terremotos en Venezuela, en vivo…» (2 de julio de 2026) — https://cnnespanol.cnn.com/2026/07/02/venezuela/live-news/terremotos-venezuela-en-vivo-noticias-la-guaira-caracas-orix

N+ Univision, «Últimas noticias del terremoto en Venezuela…» — https://www.univision.com/noticias/america-latina/ultimas-noticias-terremotos-venezuela-hoy-martes-30-junio-2026-en-vivo

T13, «VIDEO | Mujer dio a luz en medio de los escombros tras terremoto en Venezuela» — https://www.t13.cl/noticia/mundo/mujer-dio-luz-medio-escombros-tras-terremoto-venezuela-26-6-2026

Revista Semana, «Mujer dio a luz entre los escombros tras terremotos en Venezuela…» — https://www.semana.com/mundo/articulo/mujer-dio-a-luz-entre-los-escombros-tras-terremotos-en-venezuela-asi-fue-el-heroico-rescate/202650/

Univision, «Esta menor de seis años desapareció tras sobrevivir a los terremotos en Venezuela…» — https://www.univision.com/noticias/america-latina/menores-desaparecidos-venezuela-terremotos-trafico-de-menores

El Universal (Colombia), «Alertan por desaparición de niña sobreviviente al terremoto en Venezuela» — https://www.eluniversal.com.co/mundo/2026/07/02/alertan-por-desaparicion-de-nina-sobreviviente-al-terremoto-en-venezuela/

La Patilla / Noticiero Digital, «Confirmaron la muerte de Amaia Landaeta…» — https://lapatilla.com/2026/07/03/confirmaron-la-muerte-de-amaia-landaeta-la-nina-de-seis-anos-que-permanecia-desaparecida-tras-los-terremotos/

CARE International, «Terremotos en Venezuela: Organizaciones lideradas por mujeres, en alianza con CARE, brindan asistencia humanitaria vital» — https://www.care.org/media-and-press/terremotos-en-venezuela-organizaciones-lideradas-por-mujeres-en-alianza-con-care-brindan-asistencia-humanitaria-vita/

El Heraldo (Colombia), «Alertan sobre menores en riesgo y la necesidad de protegerlos en Venezuela tras los terremotos» — https://www.elheraldo.co/mundo/2026/07/01/alertan-sobre-menores-en-riesgo-y-la-necesidad-de-protegerlos-en-venezuela-tras-los-terremotos/

Noticias ONU, «Venezuela: los hospitales están al límite y hay riesgo de brotes tras los terremotos» — https://news.un.org/es/story/2026/07/1541637

CNN en Español, «Terremotos en Venezuela, en vivo…» (26 de junio de 2026) — https://cnnespanol.cnn.com/2026/06/26/venezuela/live-news/terremotos-venezuela-en-vivo-noticias-guaira-caracas-victimas-orix

APY Solidaridad, «Venezuela: la sociedad civil exige que la respuesta al terremoto respete los derechos humanos» — https://apysolidaridad.org/venezuela-ong-derechos-humanos-terremoto-guaira/

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Foto: bbc.com

 

 

 

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Veronica Arvelo

Autor/a Veronica Arvelo

Abogada de profesión y escritora por afición. Libre pensadora, viajera incansable y lectora insaciable. Leo, aprendo, vivo y me reinvento. Cuenta Instagram: @eldiariodevarda

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