Por cosas de la vida me topé con un video del Barbie Dream Gap Project, un proyecto en el que desde 2018, la reconocida marca de la muñeca mÔs famosa del mundo viene trabajando, y cuyo propósito es brindar a las niñas los recursos y apoyo que necesitan para seguir creyendo en sà mismas.
En el video, varias niƱas explican de manera sencilla que el Dream Gap se refiere a la brecha que existe entre las niƱas y su potencial. Dicho asĆ, quizĆ”s no se entienda mucho o no se aprecie la gravedad del asunto, pero, cuando se menciona a la investigación llevada a cabo en conjunto por las universidades de Nueva York, Princeton e Illinois, donde se revela que a partir de los 5 aƱos las niƱas comienzan a tener creencias auto limitantes y dejan de soƱar con ser aquello que desean, la cosa se torna mĆ”s seria.
De acuerdo con ese estudio, a partir de los 6 aƱos, las niƱas empiezan a asociar inteligencia con gĆ©nero y comienzan a alejarse de aquellas actividades que perciben como de āalta inteligenciaā, caso de las ramas ligadas a la ciencia y la tecnologĆa, donde la participación femenina es bastante baja en comparación a la masculina.
Es decir, desde muy temprana edad, las niƱas comienzan a establecer un sistema de creencias que las aleja de aquello que identifican como āactividades de niƱosā, y las acerca a actividades que cumplen con patrones culturalmente aceptables para las niƱas. Es importante destacar que esto no se trata de baja autoestima, sino de la influencia de estereotipos a las que son expuestas desde muy jóvenes, sea por el entorno social, cultural e incluso por la influencia de los mismos medios de comunicación.
Mientras veĆa el video fue imposible no recordar mi infancia donde tuve la fortuna de contar con una madre que me impulsó a creer que podĆa alcanzar lo que yo quisiese, desde ser investigadora cientĆfica y astrónoma hasta escritora de cuentos, artista o arqueóloga, y sobre todo porque me enseñó que ser niƱa no me hacĆa menos, que los niƱos y las niƱas eran iguales en derechos, en habilidades y en oportunidades. Pero resulta que mi historia, no implica que sea la realidad para muchas otras.
En la sociedad en general (en todas partes del mundo) son muchĆsimos los mitos culturales que construyen esa brecha entre niƱos y niƱas, no solo en tĆ©rminos de fuerza e inteligencia, sino tambiĆ©n de roles que cada uno debe desarrollar mĆ”s adelante. Es por eso que es mĆ”s probable que a una niƱa le regalen un bebĆ© de juguete que un microscopio, un set de cocina a un kit de ciencia, un set de maquillaje a un balón de fĆŗtbol, peluches a carros Caterpillar.
Tal y como menciona Chimamanda Ngozi Adichie, como sociedad āles decimos a las niƱas, puedes tener ambición, pero no mucha, debes apuntar al Ć©xito, pero no debes ser demasiado exitosa, de lo contrario amenazas al hombreā. Es como si por nacer bajo el gĆ©nero femenino se viniese al mundo con una serie de reglas sobre quĆ© debes ser y quĆ© puedes hacer.
Y muchos pensarĆ”n āpero asĆ han sido las cosas siempre, ĀæcuĆ”l es el problema?ā. El problema, es que esas niƱas con creencias limitantes se convertirĆ”n en adultas que no lograron desarrollar completamente su potencial como seres humanos integrales, perpetuando asĆ ciclos de estereotipos y de pobreza que nos afectan como colectivo y que impiden alcanzar sociedades realmente inclusivas, garantes de derechos bĆ”sicos, con economĆas sólidas y fuerza laboral productiva. En pocas palabras, esos estereotipos nos impiden avanzar como sociedad.
Para los creadores del Barbie Dream Gap Project, el Dream Gap āes una crisis, no sólo porque priva a las niƱas de valorarse a sĆ mismas en un contexto esencial, sino porque soƱar es la clave para un futuro en el que mĆ”s del 80% de los trabajos estĆ”n relacionados a la ciencia, tecnologĆa, ingenierĆa y matemĆ”ticas… SoƱar, es en pocas palabras, imaginar nuevas posibilidades, explorar nuevos mundos, alcanzar nuevos pensamientos, y es lo que hace posible la innovación y los nuevos alcancesā.
Necesitamos derribar esos estereotipos a los que las niƱas son sometidas desde muy temprana edad; necesitamos que tengan pensamiento crĆtico, que desafĆen lo establecido y se atrevan a crear un mundo mejor. Para ello, debemos crear todos los espacios posibles para que crezcan en un mundo mĆ”s libre, en el que sean capaces de lograr aquello que soƱaron desde pequeƱas. Y es nuestra responsabilidad como colectivo brindar las herramientas y labrar el camino para que eso pase.



