La Rebelión de las Mansas

La Rebelión de las Mansas
marzo 23, 2017 Ana Mary Risso

Por: Ana Mary Risso Ramos

ā€œHaz como el sĆ”ndalo que perfuma al hacha que lo hiereā€, crecĆ­ escuchando esta
sentencia de los labios de mi madre desde muy pequeƱa, me parecƭa hermosa,
poƩtica, hacer el bien hasta en las situaciones mƔs extremas, compatible por
supuesto, con la educación religiosa formal y familiar que recibí pues provengo de
una familia católica y ā€œcureraā€, mis abuelos y padres siempre han mantenido
estrechos vƭnculos de amistad con sacerdotes y monjas, asƭ que lleguƩ a adulta
sin cuestionar el mandato subliminal de la frase que siempre me repetĆ­an cuando
habƭa discusiones o desaveniencias con hermanas, compaƱeras/os de clase o
amistades.

Ahora de adulta, viviendo el desastre en que han convertido a Venezuela,
cuestiono esas sentencias maternas porque no son compatibles con la realidad
que nos toca vivir cotidianamente: abusos, atropellos, violación flagrante y
reiterada de nuestros derechos mĆ”s bĆ”sicos, somos ā€œobjetivosā€ de paramilitares
oficialistas simplemente por disentir polĆ­ticamente, declarados enemigos a
destruir por ellos y por el rƩgimen que representan, cuando nos someten al
hambre, a la muerte por mengua o vĆ­ctimas de la inseguridad provocada por
delincuentes apoyados por un sistema que los utiliza como polĆ­tica pĆŗblica para
mantener el control y disuadir las protestas.

Una cosa es no devolver el golpe por venganza y otra muy distinta es lo que me
recomienda la frase materna de Ā”ā€œperfumar a quien me hieraā€!. No es
mentalmente saludable adaptarse a la anomia, resignarse a la anarquĆ­a impuesta
por delincuentes que utilizan las diferencias polĆ­ticas como excusa para atropellar.

Hay otra sentencia materna que si me parece apropiada para estos tiempos
borrascosos ā€œtanto va el cĆ”ntaro a la fuente hasta que se rompeā€, que prevenĆ­a
sobre el abuso de la nobleza y bondad de las personas, porque hasta el mƔs
manso en algĆŗn momento pierde la paciencia y reacciona contra quien abusa de
Ʃl.

El doble parÔmetro de valoración (discriminación) sexista también se puede
evidenciar en cómo las mujeres deben responder ante agresiones físicas o
verbales tanto en el espacio público como en el privado/doméstico; cuando los
hombres defienden sus derechos incluso mediante la violencia son socialmente
bien vistos, son considerados ā€œvalientesā€, pero eso mismo no ocurre cuando se
trata de las mujeres, la sociedad espera que las mujeres sean ā€œmansas, puras y
castasā€, no deben responder y menos aĆŗn reclamar derechos, deben ser sumisas
y tolerantes porque de lo contrario son descalificadas y vistas como ā€œpoco
femeninasā€.

Para las mujeres salir al espacio pĆŗblico con la carga de estereotipos a cuesta
implica un stress adicional que no padecen los caballeros; si se defiende
verbalmente es considerada cuaima, conflictiva o problemƔtica; si se ve en la
necesidad de defenderse fĆ­sicamente ante algĆŗn abuso, ofensa o atropello
entonces la cosa es peor, las miradas acusatorias caerƔn sobre ella
reprochƔndole por ordinaria, chabacana, peleona, sin importar el motivo que la
obligue a reaccionar de esa manera.

El derecho a disentir, el derecho a expresar molestia y el derecho a defenderse
hasta neutralizar la agresión es algo que las mujeres debemos vindicar, no
tenemos por qué ser corderas que pacíficamente soporten atropellos y violación
de sus derechos, como santas de estampitas religiosas, en silencio mirando al
cielo con la esperanza de que algĆŗn caballero andante aparezca para salvar
nuestra honra. Nos bastamos y sobramos nosotras solas para defendernos, y no
hay razón para sentir vergüenza, temor o remordimientos por ejercer un derecho
que los hombres por siglos han considerado suyo: el derecho a defender su honor
e integridad.

Las mujeres no tenemos por quĆ© andar ā€œperfumando hachasā€ cuando
defendemos nuestros derechos, tampoco dejamos de ser femeninas y educadas
por levantar la voz y poner en su lugar a quien abuse o nos falte el respeto,
simplemente somos personas con derecho a ocupar un espacio en la sociedad
con la consideración que todos los seres humanos se merecen. Los derechos se
ejercen, no se mendigan, para cambiar al mundo es necesario que cambiemos
esas mentalidades machistas que aún estÔn dentro de nosotras y atrevernos a
pisar duro, hablar con propiedad y sin miedo; no importa que nos digan locas y
brujas, aunque nos quedemos calladas también lo dirÔn, así que ¿qué importa lo
que piensen?, conquistemos nuestro mundo!!

ā€œNunca se debe gatear cuando se tiene el impulso de volarā€
-Hellen Keller

Las opiniones expresadas de los columnistas en los artĆ­culos son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente reflejan los puntos de vista de Feminismoinc o de la editora.

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