A medida que me adentro en los años reconozco mi naturaleza rebelde. Siempre he sido una renegada respecto a las modas e imposiciones sociales porque para poder respetar las convenciones culturales, para mí tienen que tener sentido lógico, el “si porque si” no va con ésta cristiana… Nunca he ido con la moda, usaba blusones estilo Simón Bolívar cuando nadie lo hacía, usé ropa neón (tenía una falda verde perico espectacular!!) cuando ni siquiera soñaba existir esa tendencia, tenía chalecos y tirantes cuando a ninguna adolescente se le ocurría salir de su casa con eso, era mi estilo estudiante de guitarra bohemia!!
Fue lo que yo consideraba mi estilo personal porque nunca me gustó andar uniformada con la masa pero, oootra cosa era mi contextura física. Siempre me sentí en conflicto con mi cuerpo por “ser gorda” sin realmente serlo, solo que los huesitos de mi esqueleto son fuertes y sanos. En la familia no conocemos de fracturas y esa herencia me bendijo con un cuerpo sano y de complexión robusta, el cual quise mantener durante los primeros 30 años de mi vida en su menor peso posible a punta de dieta y ejercicios.
El “mercado sexual” es inclemente, entendiéndolo como ese espacio social donde mujeres y hombres andan en búsqueda de pareja, con reglas no escritas pero que sientes y reconoces, a las cuales todas las mujeres incluso, la más segura de sí misma, se trata de adaptar para no ser rechazada y tener oportunidad de pescar “un buen prospecto” o al menos, de no quedarse sola para vestir santos.
¿Cuál es el tipo de cuerpo “normativo” de mujeres que ese “mercado sexual” pareciera demandar?
Impulsado por la publicidad, medios de comunicación digitales o no, ahora también por las RRSS sobre todo Tik-Tok e Instagram y YouTube. Desde pequeñas las mujeres nos sentimos con la obligación de agradar y gustar físicamente quedando incluso la parte intelectual como “accesorio”, la “tonta bonita con el cuerpo explotado” que muchos caballeros parecen preferir.
Como todo lo humano, estos “gustos” masculinos han cambiado históricamente, el canon de belleza femenina no ha sido el mismo y a todos esos cambios han buscado adaptarse las mujeres poniendo en riesgo su salud y hasta su vida. Entre las venezolanas se ha impuesto una imagen absolutamente artificial: muy delgadas (en el límite inferior de su peso ideal), con prótesis mamarias grandes (que resultan incluso vulgares porque exceden su complexión física), cabello muy liso usualmente oscuro, meticulosamente planchado, uñas acrílicas largas y llamativas (sin entrar en detalle sobre diseños extraños y colores estridentes), con cejas dibujadas (iguales a las de los muñecos de ventrílocuo) y boca “rellena”. Una especie de híbrido de Barbie morena con Yuyito (una actriz argentina famosa por sus descomunales pechos en los años 80). ¡De gustos y colores no han escrito los autores! ¡Eso es verdad!, y también es verdad que cada quien hace con su cuerpo lo que quiere pero ¿Por qué esas mujeres hacen semejante esfuerzo?
Creo que va mucho más allá de querer verse bien, gustarse a sí mismas. Al final todas se ven iguales, pareciera un uniforme de “ser mujer” y por lo visto les gusta a ellos porque si no, no existiera demanda para ese nicho de “mercado”: los productos necesarios para lograr esa imagen, el tiempo que requiere, la publicidad que promueve ésta imagen de mujer que me recuerdan a las muñecas Bratz muy de moda cuando mi hija mayor era pequeña, hace 25 años… ¿Será que esas niñas crecieron con esa estética de la feminidad y ahora hacen lo que sea para parecerse a esas muñecas con piernas de pitillo, cabello super liso a la cintura y ojos maquillados como momia egipcia?
De acuerdo a lo último que se ha visto en eventos de cine y espectáculos del jet set internacional el canon de belleza femenina ha virado hacia un “estilo Katrina” (la figura icónica de la muerte en México) con delgadez extrema, pómulos marcados como si estuvieran años pasando hambre producto de una furia irracional con un medicamento para diábete tipo 2 y obesidad mórbida, como una vía rápida de pérdida de peso sin considerar los riesgos y consecuencias irreversibles de daño a la salud.
La “moda” actual es más absurda que nunca ¡y miren que se han visto cosas en materia de inventos para adelgazar rápido! Como la epidemia de trastornos alimenticios culpable de los casos de anorexia de los años 80/90 del siglo pasado promovidas por la industria de la moda con sus modelos de pasarela cadavéricas hasta resultar andróginas. Las tallas SSS para mujeres adultas que eran equivalentes a tallas para niñas, y como fue el caso de la actriz francesa Ysabelle Caro Rosenbohn que falleció en noviembre de 2010 victima de largos años de anorexia, que denunció las presiones del mundo de alta costura contra las modelos apoyando la campaña “No anorexia” con su imagen en vallas donde aparecía desnuda con las consecuencias del trastorno alimentario que padecía.
Actualmente, a mi juicio se trata de una anorexia medicamentosa al abusar del consumo de la hormona GLP-1 (Conocida por la marca comercial más famosa Oxempic). Esta es una hormona que producen los intestinos en respuesta al consumo de alimentos, “su función es estimular la secreción de insulina de manera dependiente de la glucosa y suprimir la liberación de glucagón contribuyendo a mantener dentro de niveles optimos la glucosa en sangre, ralentizando el vaciamiento del estómago y actuando sobre el cerebro para aumentar la sensación de saciedad”. ¿Abusar de un medicamento para diábetes y obesidad morbida que te puede dejar sin páncreas para lograr adelgazar sin hacer una dieta balanceada ni ejercicios? ¡Porque si usted busca en internet sobre los riesgos del medicamento tiene que escarbar bastante!! Como parálisis estomacal e intestinal, pérdida irrecuperable de masa muscular y grasa corporal benigna (indispensable para el correcto funcionamiento del termostato del cuerpo) entre otras consecuencias graves a la salud.
Son cuerpos sometidos a estres por tratar de alcanzar un ideal de “belleza” artificial y nada saludable que es costoso en salud, tiempo y dinero. Todo por “gustar”, por tener los “requisitos” para ser parte de ese mercado sexual donde la gordita, la “fea”, la “no coqueta”, la “vieja”, la que no tiene “rial” para mantener ese ritmo de vida están en desventaja, en los márgenes de ese mercado consideradas poco o nada “deseables”. Hay qué ver los malabares que está haciendo la gente común en Estados Unidos (según programas del tema y artículos en prensa) para que el seguro les cubra ese medicamento (que es bien costoso) sin ser diabéticos, hacen triquiñuelas y hasta usan fórmulas magistrales (medicamentos preparados en farmacia) arriesgando su salud, ocasionando incluso escasez del medicamento porque las marcas que lo fabrican no se dan abasto para satisfacer la demanda actual. ¡Para ser bella no hay que ver estrellas! porque puedes terminar en el cementerio…
Un tema en el que a veces pienso ¿De qué se enamoran los hombres? Porque ellos no viven en dietas perpetuas (los heterosexuales, porque los homosexuales lamentablemente si han caido en la trampa de la vigorexia y los “chocolatitos” falsos…) ni se preocupan de calvicie, canillas secas ni barrigas redondas ¡Ellos se sienten bien como son y sienten tener todos los requisitos para ser aceptados por la dama sobre quien pongan el ojo! …no quiero culparlos de superficiales y conste que en mi círculo hay hombres de todo tipo, desde el académico con la mente en las nubes hasta el obrero humilde que saluda en el mercado. Una saca el tema para medir reacciones y todos juran por un puñado de cruces que ellos no toman en cuenta el aspecto físico del cuerpo de la mujer. Ignoro si será culpa de un gen antropomórfico eschavetado que aún conservan pero a la mayoría de los tipos les gustan mujeres semejantes a la Venus de Wilendorf pero estilizada siglo XXI: unas nalgas grandes, los pechos de Jessica Rabit y la estética Brazt (por lo menos a los más jóvenes de 35 y menos).
No puedo evitar sentir conmiseración cuando veo a mujeres perder su salud y su vida tratando de alcanzar un ideal artificial de belleza femenina, impuesto muchas veces por misóginos gay desde la industria del cine o de la moda, que hayan caído en semejante situación mujeres consideradas inteligentes y exitosas como Demi Moore, Angelina Jolie, Ariana Grande, Victoria Beckham, Sharon Stone, Nicole Kidman, Anne Hathaway y otras tantas bellas, hermosas e inteligentes que han podido utilizar sus espacios de influencia para defenderse de esa imposición absurda de la delgadez extrema e insana y en su lugar, han pasado a formar parte de las esclavas del Ozempic transmitiendo un pésimo ejemplo a sus fans y público en general.
Esta situación además de constituir violencia estética hacia todas las mujeres causa un impacto social nefasto porque “normaliza” el abuso de medicamentos para fines distintos a su aplicación médica establecida. Ya ocurrió a principios de siglo con el Xenical, un medicamento que agarraron con furor que bloqueaba la absorción de las grasas consumidas eliminándolas a través de las heces… ¡Si, imagínense el desastre de andar para todos lados con la gurupera floja que no podían ni estornudar porque se les salía el chirrete! Y disculpen lo procaz pero así mismo era la cosa, y se agravaba si la obesidad era mórbida!!
¡Estimadas lectoras! Si ustedes se preocupan por su imagen corporal que es algo positivo porque evidencia el respeto y amor propio, ¡desengáñese! NO hay milagros ni caminos cortos ni rápidos si usted quiere bajar de peso ¡y quien se los ofrezca la está estafando! Se lo dice con toda propiedad alguien que bajó 20 kilos después de su primer embarazo. Lo único que funciona es alimentarse de forma balanceada y consciente, y quemar más calorías de las que consume diariamente con ejercicio. NO HAY OTRA FORMA de reducir peso y de llegar a ese cuerpo que tiene en su mente.
Reducir peso es un PROCESO que lleva tiempo (para que sea saludable y no ocurra el efecto rebote, es de al menos 1 año) y necesita mucha, muchísima perseverancia, autocontrol y voluntad. Si está decidida, si ha evaluado sinceramente el motivo para someterse a un régimen alimenticio diferente (porque obviamente la forma en que venía alimentándose es parte del problema) entonces defina la meta (Cuántos kilos desea perder sin parecerse a El Cadáver de la Novia), consulte a un nutricionista responsable (No a los que recetan Ozempic, nunca vaya a los de moda) y viva día con día haciendo el Plan de Metas Cortas del programa de Alcohólicos Anónimos, es excelente y FUNCIONA para dejar todo tipo de adicción (comer mal y ser sedentarios también es una adicción).
A las personas que son visuales, esas que necesitan escribir todo para aprender y viven haciendo listas de mercado, les funciona llevar un registro de todo lo que comen cada día para, entre otras cosas, cuidar de alimentarse balanceadamente, evaluar qué les funciona, confesarse con el registro porque como se escribe honestamente tooooodo, se evita caer en tentaciones al tener ese confesionario doméstico que usted misma decidió llevar. Vivir ese proceso día a día permite controlar la ansiedad, evita la frustración y permite mantener el esfuerzo 1 día más, ya que como fue su decisión empezarlo, también es su decisión terminarlo en el momento que desee. ¡Sólo usted es quien puede decidir si vale la pena tanta roncha!! Pero si lo va a hacer, ¡hágalo por usted y para usted! No por y para el “accidente” que tiene al lado en su vida, ¡porque como es él, pudiera ser otro!!
El propósito debe ser sentirse bien consigo misma, hacer el esfuerzo dentro de lo razonable porque alimentarse sana y balanceadamente cuesta dinero y actualmente las cosas en Venezuela están color de hormiga como para agregarse una angustia más. Se trata de cuidar la salud por encima de todo, así que los ayunos y “dietas” de hambre quedan taxativamente excluidas. Procure ser bella sanamente, ame ese cuerpo con genes heredados de su padre y su madre, reconozca sus atributos y cultívelos, saque provecho de sus cualidades atrayentes y aprenda a disimular lo que no le gusta, trátese con cariño y no caiga en la neurosis de moda porque quien la quiere de verdad, debe quererla como es sin pretender tener al lado una “mujer jarrón” para competir como pavo real frente a otros hombres.
Algunos hombres jóvenes y algunos “feos” lo hacen para lucir el “trofeo” que son capaces de “levantar”, y algunos mayores lo hacen como un “anuncio público” de su aún vigente virilidad, huya de ellos como de la peste y ojalá se tope con uno que si la aprecie y valore por lo que es, independientemente de su apariencia física.

