La imaginación desbocada, los pensamientos intrusivos y el sufrimiento emocional: los ingredientes de la violencia psicológica machista contra las mujeres.
El tema de las formas como los hombres ejercen violencia psicológica contra las mujeres es inagotable porque incluso las tecnologías de la información contribuyen a la aparición de nuevas formas de agredir emocionalmente a las mujeres: el ciberacoso, el gaslith, el trucamiento de imágenes donde desvisten a las mujeres y terminan en páginas de pornografía. Es un tema del que hay que seguir hablando porque es la forma, que después del feminicidio, más daño causa a la vida de las mujeres.
Los pensamientos intrusivos, esa voz que te obliga a recordar machaconamente trozos de conversaciones o mensajes escritos de situaciones que generan angustia y rabia. El miedo que te hace imaginar escenarios dramáticos y negativos de lo que puede pasar si reaccionas, si haces o no haces, si tomas una decisión o la otra, o si no haces nada.
Las amenazas, las descalificaciones, las ofensas, los reproches velados o no, los comentarios mordaces o irónicos que te hacen mucho daño porque estás suceptible, es semejante a tener el sistema inmune emocional deprimido y estás en carne viva. La seguridad en tí misma, tu autoconcepto personal y tu autoestima están débiles, comprometidos porque la violencia psicológica es real aunque según la creencia común “no tenga evidencia física” y por supuesto que la tiene porque las crisis de llanto, la mirada apagada, la suspiradera, el nerviosismo, la inseguridad y otras manifestaciones físicas del efecto sobre la psiquis son la prueba fehaciente de que se está somatizando toda esa angustia que genera la violencia machista psicológica.
El miedo a recibir llamadas o mensajes del agresor (aunque estén bloqueados siempre logran alargar su mano para agredir), a que aparezca en la puerta de la casa amenazando o imponiendo su presencia, a que acuda a instancias legales y haga algún procedimiento solo por el placer de perjudicar y demostrar su poder. Todas estas son amenazas percibidas como reales y factibles que provocan una reacción biológica de alerta que estresa el cuerpo por sobredosis de hormonas de estres como el cortisol o la adrenalina que desembocan en problemas de salud que llegan a convertirse en crónicos por el largo tiempo que se llevan experimentando: hipertensión, trastornos de sueño, afecciones cardíacas e incluso trastornos nerviosos como crisis de pánico, entre otros. Realmente te logran destruir la vida por simple capricho y despecho machista.
En consecuencia, se debe entender que ni la sociedad ni las propias víctimas pueden subestimar el daño que la violencia psicológica causa a la salud mental y psicológica de las mujeres. El grado de daño está vinculado a la permanencia en el tiempo, a cuánto tiempo dure esa mujer sometida a sufrimiento emocional sin recibir ayuda ni atención profesional. Por ésto es importante divulgar información para que se pueda reconocer y actuar contra la violencia psicológica en el entendido de que como otras formas de violencia machista está normalizada, invisibilizada y naturalizada por la sociedad.
Cuando te dicen “piénsalo, es el padre de tus hijos”, “¿Te vas a divorciar después de tanto tiempo?”, “Te vas a quedar sola y sin nada” son formas sutiles y no tan sutiles de presión que evidencian la posición subordinada de la mujer dentro de la estructura patriarcal para evitar que ella rompa una relación que la hace sufrir, y recalco ésta última palabra “sufrir” por qué nadie tiene por qué soportar tratos que la denigren y hagan daño.
Entre lo que ocurre en su propia cabeza y las presiones sociales externas para mantener una relación de pareja “por amor a los hijos”, “no puedes mantenerte sola”, “vas a botar X años de matrimonio” bastan y sobran para convertir la vida de una persona en un verdadero infierno. Esa idea de “la mujer es la que hace el matrimonio” no es ninguna “sabiduría popular”, además de desagradable expresa como en el imaginario colectivo el esfuerzo de sostener y desarrollar un matrimonio, el éxito o fracaso siempre ha recaido en las mujeres, a ellos no le dicen semejante barbaridad. Son los mandatos sexistas de ser abnegadas, comprensivas, tolerantes, sacrificadas, diligentes las que le echan encima a las mujeres todo el peso que debería ser condividido con el hombre como corresponsable, con las mismas obligaciones y deberes para con el vínculo que libremente decidió establecer.
¡El doble parámetro de valoración machista es precisamente ésto! Las exigencias desiguales y diferenciadas que se le hacen (aún hoy en día) a cada sexo, el hecho de que actualmente ocurra sin conocimiento público “en la intimidad de la pareja” y en el anonimato del colectivo difuso de la vida urbana actual, no significa que los daños a las mujeres no ocurran. El sufrimiento emocional son pensamientos que dentro de tu propia cabeza sabotean tu paz y tranquilidad, disminuyen tu seguridad en tí misma, te roban el sueño y se expresan a través de la tristeza en tu mirada, el desgano, el nerviosismo e incluso la depresión.
Combatirlo no es fácil porque ocurren dentro de un territorio donde tú eres la única que puede combatirlos y erradicarlos: tu mente. Hay técnicas que vienen de la programación neurolinguistica para desalojarlos por la fuerza como utilizar una canción alegre que te guste, la tarareas o cantas cuando sientas que se posa esa nube negra sobre la cabeza, es semejante a cuando tienes una canción pegada obsesivamente en la mente pero ésta vez la canción la eliges tú, la cantas mentalmente o en alta voz y verás cómo los pensamientos tristes o angustiantes se disuelven, la idea es ocupar ese espacio mental con algo agradable para tí.
La idea es aprender a controlar la angustia a través de técnicas que ayuden a resolver cada día, cada quién debe descubrir qué le resulta y actuar en consecuencia: cantar, limpiar, hacer ejercicio, salir a pasear a ver naturaleza, etc. No quedarse como un trapo humedo en un rincón, poniéndose piche mientras esperas soluciones mágicas.
Reducir la incertidumbre: ¿Te amenaza con acciones legales? ¡Adelántate! Investiga con asesoría legal la factibilidad de las mismas y acepta “lo peor que puede pasar”, protégete en la medida de lo posible y ¡suelta la carga! Eliminada la incertidumbre como quien prende una luz en un cuarto oscuro todo lo que pase es ganancia, ya no te puede manipular con mentiras porque tu sabes la verdad.
Contacto cero ¡De verdad! ¡Olvida que ese ser existe y si hace algo en tu contra se resolverá cuando la situación ocurra, sin imaginar escenarios y temer a algo que puede nunca ocurrir, ¡No puedes vivir a la expectativa esperando el golpe! Eso es lo que te hace segregar cortisol y adrenalina como una esponja enchumbada. Cuando la cosa se presente, se verá y ¡Punto! Es más fácil decirlo que hacerlo pero eso es precisamente a lo que te debes obligar. Vivir en el aquí y en el ahora por tu salud física y mental porque mientras tú estás sufriendo dejando a tu imaginación a rienda suelta, el señor está muy feliz y tranquilo pensando en cómo vivir mejor disfrutando de su libertad. ¡Sal de su juego de manipulación bajándote definitivamente de ese autobús!
El maltratador usa el miedo en tu contra, ahí radica su poder sobre tí, si tú no tienes miedo, él ya no tiene poder. Es como ese proverbio japonés: “Si un problema tiene solución ¿Para qué te preocupas? y si no lo tiene ¿Para qué te preocupas?”. Es aprender a vivir día a día sin mirar atrás y sin adelantarse al futuro porque no es seguro que llegará, ese es otro de los dolorosos aprendizajes que nos queda del doblete sismico de junio 2026, aprender a disfrutar cada momento de la vida porque es lo que se tiene en la mano. Es cambiar totalmente de paradigma y adoptar una filosofía de vida más real y cónsona con la situación que se vive.
Conocí el testimonio de una persona que por años sufrió las amenazas del marido de dejarla en la calle y quitarle todo. Por años ella mantuvo el matrimonio por miedo a lo que podría suceder y resulta que la vida fue la que terminó decidiendo por ella: el tipo (que no era un ángel) se murió repentinamente y ella de la noche a la mañana (literalmente) quedó libre y dueña exclusiva de todos los bienes que él siempre amenazó con quitarle. Moraleja: Ella perdió años de vida imaginando y temiendo por algo que nunca ocurrió.
La imaginación, la creatividad son capacidades muy valiosas pero en lo que respecta a enfrentar y resolver problemas vitales es mejor aprender a administrarlas y controlar esos recursos personales de manera proactiva para tí, no se los cedas a quien no te aprecia ni quiere tu bien y eso es lo que haces cuando te dejas llevar por el desconocimiento, el miedo y la angustia que te infunde el conflicto con una ex pareja (aunque aún vivas en la misma casa). Desde el momento que él se escapa de tu afecto y de tu corazón lleva ese prefijo “Ex” porque, por sus acciones, ya dejó de ser tu compañero, no sientas ningún remordimiento de pensarlo así.


Muy interesante el artículo. Subrayo la importancia de explicar y divulgar sobre la violencia psicológica porque, como indicas, sus consecuencias son reales y visibles, aunque sean de manera diferente a las de la violencia física. Debemos estudiarla para aprender a combatirla y utilizar nuestra imaginación a favor y no como una herramienta de autocastigo.