Historia de la masturbación femenina

Historia de la masturbación femenina
abril 1, 2018 Teresa Rodriguez

Hoy dedicaré este segmento a un tema que a pesar de la modernidad y toda la información disponible, sigue estando oculto en las sombras: La masturbación femenina.

No sĆ© si a ustedes les haya sucedido, pero en mi adolescencia nadie me dijo que las mujeres se masturbaban. Siempre los chistes, comentarios y alusiones estaban referidas a la masturbación masculina, pero la masturbación femenina ni siquiera es un tema recurrente entre amigas… Siempre pensĆ© ā€œĀæPor quĆ©?ā€ si es algo que hombres y mujeres hacen, ĀæPor quĆ© los hombres lo normalizan y las mujeres no?

Una de las posibles respuestas que hallĆ©, es que los hombres tienen permitido tener deseos y disfrutar del placer sexual, mientras que las mujeres deben estar a merced de los deseos sexuales de los hombres… MĆ”s de una vez escuchĆ© decir que ā€œLos hombres tienen mĆ”s deseo sexual que las mujeresā€, sin embargo, esto no es mĆ”s que un mito, se ha demostrado que hombres y mujeres somos igualmente propensos y susceptibles de deseo sexual, lo que varĆ­a son los factores psicosociales asociados a la manifestación de esos deseos.

DATO CURIOSO: Según estudios realizados por el instituto Kinsey, en Nueva York, sólo un 18% de las mujeres afirma masturbarse semanalmente, mientras que el 40% de los hombres señalan que proceden a esta prÔctica todas las semanas, es decir, que los hombres se sienten mÔs cómodos haciéndolo y/o admitiéndolo.

En principio, es necesario destacar que la masturbación es instintiva, por ejemplo, los chimpancés la realizan de forma natural y frecuente, sin distinción de género. Ahora bien, en la especie humana, la posición asumida en torno a la masturbación corresponde a normas de comportamiento que han sido construidas a partir de la interacción de los seres humanos como parte de un grupo social.

Freud, por su parte, afirmaba que la masturbación era ā€œla adicción primordialā€ y que todas las demĆ”s adicciones venĆ­an a sustituir a la primera, en este sentido, Ć©l seƱala que esta prĆ”ctica se compone de dos Ć”mbitos: los movimientos mecĆ”nicos que llevan al placer (instintivo), y la fantasĆ­a sexual, la cual asegura apareció despuĆ©s y es probable que sea algo propio de los seres humanos.

En las siguientes líneas, me dispongo a mencionar algunas consideraciones sobre cómo ha sido vista la masturbación femenina a lo largo de la historia y ademÔs añadiré algunos comentarios propios sobre esta común prÔctica.

  1. Masturbación femenina: La salvación de los hombres defectuosos.

En el Siglo III a.C, en Grecia no existĆ­a distinción de sexo (femenino y masculino) las mujeres, para la Ć©poca eran consideradas ā€œHombres incompletosā€, es decir, que por razones biológicas sus órganos sexuales no habĆ­an podido desarrollarse y en lugar de un pene tamaƱo normal, tenĆ­an un pene diminuto (clĆ­toris), ademĆ”s equiparaban los testĆ­culos con los ovarios, y por esa misma malformación, los ovarios no habĆ­an podido exteriorizarse.

A todas estas, esa creencia les hacía pensar que si bien los hombres con pene, eyaculaban normalmente hacía afuera, estos hombres defectuosos y sin pene, necesitaban ayuda para lograr liberarse del esperma y mantener una buena salud, por lo que la masturbación femenina era una prÔctica habitual y necesaria para las mujeres, incluso había comadronas que se encargaban de asegurarse que las mujeres eyacularan a través del masaje con ungüentos en sus zonas íntimas.

  1. Masturbación femenina como acto vergonzoso.

En la misma Ć©poca, pero en Roma, la masturbación era vista como un acto indigno para los hombres, un hombre ā€œde verdadā€ tenĆ­a como pagar una prostituta y no era bien vista la masturbación, sin embargo, era permitida y normalizada en las mujeres y los esclavos, quienes evidentemente no tenĆ­an riquezas propias. Para las mujeres, como hombres defectuosos, no importaba el asunto de la dignidad, por su condición de inferioridad con respecto al hombre con pene, daba igual si se masturbaba o no.

Es decir que, en general, la masturbación no se consideraba un pecado ni un acto inmoral contra el cuerpo ni frente a la sociedad, sino un acto vergonzoso reservado para las feas y los infortunados, ademÔs de significar la pérdida de posición y prestigio social, sobre todo del hombre.

  1. La masturbación hecha pecado

El cristianismo, trajo consigo que la masturbación se convirtiera en pecado, esta prĆ”ctica pasó a ser vista como un acto contra la ley de Dios, debido a que La Biblia seƱala que ā€œes una profanación del cuerpo, que es el templo de Diosā€, sin embargo, evidentemente habĆ­a prĆ”cticas sexuales mĆ”s graves y pecaminosas como la fornicación, el adulterio o la sodomĆ­a.

DATO CURIOSO: La masturbación, también recibió el nombre de Onanismo, debido a la leyenda de Onan en La biblia, quien al no querer tener decendencia con su cuñada (era obligado por su padre a hacerlo), se masturbaba y eyaculaba fuera de ella, por lo que recibió el castigo de la muerte.

En el caso especĆ­fico de la masturbación femenina, una vez que se comprobó que el clĆ­toris y el orgasmo de las mujeres no tenĆ­an una función reproductora, sino meramente placentera, el clĆ­toris se convirtió en un órgano ā€œbastardoā€ cuya Ćŗnica función era la voluptuosidad, el pecado y la degeneración fĆ­sica y moral, de ahĆ­ que en muchas religiones y sectas se practique la ablación.

  1. La masturbación causante de los peores males.

Entre el siglo XVI y XVII la masturbación ademÔs de ser un pecado, se le atribuyeron un sinfín de males y daños tanto físicos como mentales, que impedirían a quien cometiera estos actos llevar una vida normal y poder tener relaciones de forma habitual.

Se empezó a difundir que la masturbación provocaba calambres, convulsiones y ataques epilépticos, hipocondría, histeria, melancolía, entre otros males, que dañaba de forma permanente el sistema nervioso central y esto afectaba mÔs a las mujeres por ser mÔs débiles que los hombres.

DATO CURIOSO: Will Keith Kellogg, fundador de Cerales Kelloggs, fue un médico estadounidense que dirigió el sanatorio de Battle Creek, ademÔs era Cristiano adventista, recomendaba una dieta rica en cereales y ejercicio para evitar la masturbación y mantener la salud. Sin embargo, si la dieta no funcionaba, aconsejaba que se procediera a cauterizar el clítoris y a practicar la circuncisión sin anestesia a los niños para evitar que el instinto de la masturbación se produjera.

  1. La masturbación femenina: Un enfoque mÔs moderno.

Entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, Havelock Ellis sexólogo, afirmó que la sexualidad en la mujer es mÔs amplia que la de los hombres, la cual se basa, principalmente en el pene, mientras que para la mujer la zona mÔs erógena es el clítoris y en segundo lugar, la vagina.

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Esto, se contrapone a otra idea Freudiana, la de que el orgasmo alcanzado a través del clítoris es un placer inmaduro y adolescente y que la mujer adulta debe ceder el espacio del orgasmo a la vagina. Ellis, aseguraba que el orgasmo en la mujer es solo uno e independiente, señala ademÔs que hay mujeres que sólo son capaces de experimentar el orgasmo a través del clítoris, o que aun teniendo orgasmos vaginales, estos son menos intensos.

DATO CURIOSO: Los vibradores se estima que fueron creados desde 1880 para facilitar la masturbación femenina, sin embargo, es desde mediados del siglo pasado que se venden abiertamente como objetos de placer, en principio, se promocionaban solo como objetos terapéuticos contra los dolores de cabeza.

Es evidente, la cantidad de mitos y creencias morales construidas, principalmente a partir de la religión, para evitar la autosatisfacción sexual, llevando el sexo a un lugar oscuro, lejos de la conversación habitual y circunscrito a la relación matrimonial. Sin embargo, se ha demostrado que la masturbación proporciona confianza, relajación y mejora incluso el desempeño sexual.

Desde el punto de vista científico, las hormonas que se secretan durante el orgasmo funcionan como analgésico natural, combaten el estrés y disminuyen la presión arterial, por lo que la masturbación y/o el sexo como prÔctica recurrente, mejoran la salud.

Como señalé al inicio, la masturbación femenina, es cada vez mÔs común y los prejuicios morales establecidos en nuestro subconsciente, se han ido superando, pero aún no existe suficiente información al respecto para ayudar a mujeres que se inician en el sexo, a conocerse a sí mismas y explorar el placer sexual mÔs allÔ de la simple penetración, ademÔs, aun los prejuicios externos no se han superado y el tema sigue siendo un tabú social.

En mi opinión, a medida que conocemos nuestro cuerpo y las distintas sensaciones que somos capaces de percibir, somos mÔs dadas a enseñar a otros a darnos placer y al mismo tiempo, a producir placer en nuestra pareja, todo es cuestión de ganas, empatía y comunicación.

Es todo por ahora, gracias por leerme, espero atenta sus comentarios.

Las opiniones expresadas de los columnistas en los artĆ­culos son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente reflejan los puntos de vista de Feminismoinc o de la editora.

Comments (4)

  1. Irene 8 aƱos ago

    Excelente escrito, Teresa! Muy informativo y ademÔs abordas con frescura un tema tabú! Muy bien logrado!

  2. Miryam Diaz 8 aƱos ago

    Excelente información, las felicito.

  3. Del mismo autor de “Un encuentro con el placer. La masturbación femenina” (de acceso libre en https://files.acrobat.com/a/preview/e7d47d69-6240-46be-bd87-3b91fc6ab5dc), donde se indica que lo que creemos saber sobre ello es FALSO, se publica ahora el libro titulado “LA SEXUALIDAD DE LAS MUJERES MAYORES… Y SU EXPERIENCIA CON LA MASTURBACION”.
    ¿Tienen deseos sexuales las mujeres tras la menopausia? Y puesto que la masturbación es la prÔctica que mejor muestra la autonomía sexual de la mujer, la mÔs sencilla y accesible ¿se masturban las mujeres mayores?
    Generalmente se cree que las mujeres se tornan asexuales cuando traspasan ese umbral hormonal. Y no hay forma de saberlo porque a ellas les da vergüenza hablar de eso, y su entorno tampoco parece muy dispuesto a escuchar lo que tengan que decir.
    ”Estamos de suerte, porque este libro responde a esas preguntas!
    En un texto Ôgil y de fÔcil lectura, 56 mujeres valientes, postmenopÔusicas, hablan por primera vez de sus deseos sexuales, de las actividades sexuales que comparten con sus parejas, de los trucos que utilizan para sentir orgasmos en el coito, de su experiencia con la masturbación y de lo que han observado sobre estos temas en su entorno inmediato. Y, así, se muestran ante nosotros como los seres deseantes que son.
    Este libro no muestra estadísticas, sino experiencias vivas, relatadas por ellas mismas que mueven a la reflexión.
    Si estƔn interesados en el tema de este libro, pueden adquirirlo en este enlace sin virus:

    https://www.amazon.es/dp/B09KN45MWK/ref=pe_27091411_487056151_TE_item

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  1. […] Histórica y culturalmente la sexualidad femenina siempre se ha encontrado en estado de represión y…, la educación sexual de las mujeres es insuficiente y tambiĆ©n equĆ­voca. Todo ello ha provocado no solo que las mujeres sientan rechazo hacia la prĆ”ctica de la masturbación, sino tambiĆ©n a hablar sobre ella. […]

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