Riiing
Qué bueno que por fin sonó el timbre de salida, se dijo Enrique.
Estaba cansado, solo habĂa desayunado una taza de guarapo con pan para ir al colegio y a esta hora sus tripitas sonaban.
Guardó los cuadernos en el morral y se dispuso a tomar camino a su casa acompañado de tres de sus amigos.
VenĂan caminando y a ratos corrĂan, se echaban broma unos a otros. De pronto, en el jardĂn de una casa vio un árbol cargado de mandarinas.
Uhmmm, la boca se le hizo agua sĂłlo de pensar que estarĂan dulces y sin pensarlo dos veces saltĂł la verja, se trepĂł por un claro de la reja y empezĂł a bajarlas para calmar el hambre que en ese momento sentĂa.
De pronto se oyĂł la voz de una mujer que le dijo:
– “¡Niño no sabes que lo ajeno se respeta!”
A los gritos de la mujer, saliĂł un vecino y como era policĂa llevaba puesto el uniforme. Al ver esto sus amigos corrieron a esconderse, a Ă©l le llevĂł más tiempo, pues debĂa tener cuidado con las pĂşas de la reja. El policĂa se acercĂł y hablĂł con Ă©l.
Los amigos a lo lejos dudaban entre el miedo y la amistad y sobrecogidos y temblorosos decidieron acercarse, no podĂan dejarlo sĂłlo sin saber que le pasarĂa.
El policĂa terminĂł la charla y se fue. Los niños tambiĂ©n siguieron su camino comentando el susto tan grande que habĂan pasado.
Al dĂa siguiente, de pronto la calle se llenĂł de una algarabĂa. Era Enrique con todos sus compañeros de clase que reĂan alborozados
– ¡Señora, Señora! GritĂł Enrique
Cuando la señora salió le dijo:
-Venimos a pedirle que nos regale unas mandarinas, porque el señor policĂa me dijo que estaba seguro que usted nos la darĂa si las pedĂamos con educaciĂłn, asĂ que convidĂ© a mis amigos.
La señora rió. En efecto, ella cuando cosecha las mandarinas las pone en una cesta y regala a quien le pida. Ella siempre deja algunas en el árbol para que coman los pajaritos también.
Tomó algunas y se las dió a Enrique y este empezó a repartirlas y como el que reparte y reparte le queda la mejor parte, él se quedó con dos.
Desde ese dĂa pasĂł a ser el lĂder del grupo.
Comment (1)
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Muero de amor con los escritos de Yaya ❤️



