Los estereotipos, que llevan a roles y normas de género en nuestra sociedad son las causantes de muchas de las desigualdades presentes en el mundo. Ciento cuarenta y tres países (143) de ciento noventa y cinco (195) cuentan con normativas que garantizan la igualdad entre hombres y mujeres en sus constituciones, sin embargo, la discriminación contra la mujer persiste en muchos ámbitos directa e indirectamente a través de leyes y políticas, estereotipos por razones de género y normas y prácticas sociales (ONU MUJERES).

En este sentido, la desigualdad de género en la República Dominicana ha tenido consecuencias graves en el desarrollo social y económico del país. Según el informe de desarrollo humano 2020, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) el índice de desigualdad de género en el 2019, fue de 0.455 lo que sitúa al país en el lugar 112 de 162[1]. Si analizamos las autonomías que llevan al empoderamiento de la mujer, tales como la autonomía de las decisiones, física y económica de las mujeres podemos ver directamente las brechas existentes.

En cuanto a la autonomía económica, el índice de feminidad es de 118 (Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (Mepyd), marzo 2021)[2]. Las ramas de la economía más afectadas fueron los sectores que cuentan con más participación de la mujer, tales como otros servicios (trabajo doméstico y saloneras-del sector belleza) en este rubro se perdieron 51,666 empleos femeninos; turismo y la enseñanza. A pesar de que las mujeres tienen niveles educativos más altos, cuando las mujeres buscan empleo les cuesta más encontrarlo y cuando lo obtienen ingresan menos que el hombre. Durante el 2020, los ingresos de los hombres fueron 20.8% por encima del de las mujeres (MEPYD, 2021).

Las brechas también se ven en términos de la autonomía física, nuestro país cuenta con la criminalización total del aborto y según la encuesta experimental sobre la situación de las mujeres (ENESIM-2018)[3] el 70.2% de las mujeres de 15 años y más han sufrido o experimentada violencia en los ámbitos público y privado a lo largo de su vida. República Dominicana cuenta con la tasa más alta de matrimonio infantil y uniones tempranas de América Latina y el Caribe con un 36%.[4]

Por último, en relación con la autonomía de las decisiones, el país se encuentra en la posición 111 de 193 en cuanto a la cantidad de posiciones ministeriales y en la posición 62 de 193 relacionado con las posiciones ocupadas por mujeres en el ámbito legislativo.

Aunque tengamos normativas inclusivas, los sesgos que fortalecen los estereotipos de género, mismos que se convierten en las normas, tales como el de la mujer y su rol de índole reproductivo, que debe estar en el espacio doméstico con trabajo no remunerado, al servicio y cuidado de las personas de manera de subordinación, nos obstaculizan la disminución de las brechas estructurales mencionadas.

Estos sesgos de los que también padecen los hombres y que alimentan las masculinidades hegemónicas no permiten avanzar en eliminar brechas para crear verdaderas transformaciones sociales. El principio del cambio está en un/a misma/o. Debemos colocarnos los lentes de género para poder tomar decisiones inteligentes que beneficien a nuestra comunidad y país.

 

 

[1] http://hdr.undp.org/sites/all/themes/hdr_theme/country-notes/es/DOM.pdf

[2] https://www.youtube.com/watch?v=rTVkTE39LV4

[3] https://oig-rd.gob.do/portfolio/encuesta-experimental-sobre-la-situacion-de-las-mujeres-enesim-2018/

[4] https://www.unicef.org/dominicanrepublic/media/2706/file/Publicaci%C3%B3n%20%7C%20El%20matrimonio%20infantil%20y%20las%20uniones%20tempranas:%20Estudio%20de%20conocimientos,%20actitudes%20y%20pr%C3%A1cticas%20en%20seis%20municipios%20de%20la%20Rep%C3%BAblica%20Dominicana.pdf

Las opiniones expresadas de los columnistas en los artículos son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente reflejan los puntos de vista de Feminismoinc o de la editora.
Catalina Gutiérrez

Autor/a Catalina Gutiérrez

Tengo más de 25 años de experiencia trabajando en desarrollo sostenible con organizaciones gubernamentales, multilaterales, académicas, medios de comunicación y del sector privado. Me desempeñé como Coordinadora del Programa de País de ONU Mujeres para República Dominicana (RD), donde supervisé la implementación de iniciativas estratégicas en la cadena de valor de entidades gubernamentales y privadas, apoyé el proceso de creación de las Unidades de Igualdad de Género del sector público y programas para prevenir violencia de género en los espacios públicos. También gestioné proyectos de gobernanza y pobreza para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). En la actualidad soy presidenta de PROLIDER organización de la sociedad civil de carácter regional, la cual trabaja con proyectos para promover la igualdad de género, el empoderamiento de la mujer y sostenibilidad. Cuento con una licenciatura en Relaciones Internacionales, un diploma en administración con perspectiva de género y tres maestrías en Administración de Instituciones de Servicio Público, Marketing y Comunicación de las Universidades de Nueva York (NYU), Barna y Oberta de Cataluña.

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