Si hablamos de derechos sexuales y reproductivos, las mujeres seguimos luchando con la misma fuerza que hace casi setenta años pues los logros alcanzados en su momento están completamente amenazados por discursos conservadores que han impulsado restricciones al aborto, recortes en programas de educación sexual y limitaciones al acceso a servicios de salud en todo el mundo.

Aunado a esto, vemos como en muchas regiones sigue fallando la educación sexual integral basada en evidencia científica y perspectiva de género y aunque vivimos en una era de sobreinformación, gran parte del contenido disponible está atravesado por mitos, desinformación y estereotipos que afectan particularmente a las mujeres.

Esto impacta no solo en su salud física, sino también en su bienestar psicológico, sus relaciones y su vivencia del placer. Ante esta realidad las psicólogas venezolanas Amor Antúnez desde Perú, Carla de Santis en España y María Korina Angulo desde EEUU, egresadas de la Universidad Católica Andrés Bello, decidieron crear la comunidad “Clitóricas”.

Este proyecto, explica Antúnez, nace tras la experiencia de cada una con pacientes de diferentes edades que mostraban una historia compartida de desinformación sobre temas de sexualidad, su propia salud sexual y por supuesto con impacto en su salud mental, la vida romántica y específicamente la vivencia de lo erótico.

“Comenzamos intercambiando opiniones y supervisiones de casos en 2024 y cuando comenzamos a entender la dimensión del problema y la recurrencia en la mayoría de procesos terapéuticos que compartíamos con ellas, decidimos ordenar y ofrecerles un espacio grupal, siempre centrado en mantener el enfoque terapéutico y psicoeducativo porque nos dedicamos en cada encuentro a ofrecerles recursos para informarlas y actualizarlas en temas de sexualidad femenina”.

La sex coach detalla que las sesiones son grupales, online y no se graban. También, que cuentan con acompañamiento a través de un grupo de WhatsApp que está disponible en las cuatro semanas de la experiencia.

“Procuramos cuidarlas siempre y sostener el impacto emocional que tiene comenzar a cuestionarse lo que hasta ahora creen, saben y que les ha faltado comprender sobre sexualidad femenina y su propia historia de vida sexual. A grandes rasgos, la desconexión con su cuerpo es un asunto que se repite constantemente. Independientemente de la edad, la mayoría nos cuenta que por primera vez se plantean la sexualidad desde una perspectiva de salud, bienestar y placer individual y compartir en pareja. Esto lo comentan porque rompen con el estereotipo  de que la sexualidad es igual a sexo, relaciones sexuales, pornografía, pecado o tabú. La mayoría conoce por primera vez de una forma amable, progresiva y profesional sobre estos temas y agradece aprender el vocabulario adecuado y todas las explicaciones y conversaciones que ofrecemos”, manifiesta.

La psicóloga alerta que todos los mitos que podemos llegar a pensar sobre sexualidad se mantienen vigentes y que estos aumentan según la región donde se hable.

En ciertos países literalmente hemos vivido un retroceso enorme en cuanto al derecho a la información y el libre acceso a la información veraz, actualizada, y con perspectiva de género, mucho menos. Como el espacio es online y a propósito de la experiencia compartida por las tres a raíz de la migración, hemos compartido grupos con mujeres en varios países y la situación que describen como residentes es más o menos similar en cuanto a la falta de atención sensibilizada, dedicada y/o actualizada sobre cualquier intervención que tenga que ver con la salud sexual, reproductiva o de pareja que hayan tenido”.

El conocimiento erótico es feminista

En opinión de Antúnez aún hay mucha resistencia a la hora de entender el derecho al placer como una lucha feminista que se traduce en bienestar y vínculos realmente satisfactorios en pareja.

Con respecto a posturas radicales como la del movimiento 4B en Corea del Sur (no hijos, no esposo, no citas y no al sexo con hombres) y declaraciones como «No voy a estar con hombres que no defenderían mi cuerpo políticamente» haciendo alusión a hombres que no respaldan el derecho al aborto o que abogan por el regreso total de las mujeres a los hogares, la cofundadora de Clitóricas señala que las apoyan y son empáticas a estas luchas pues son una manera de cortar con las expectativas sociales, políticas y religiosas que aún se siguen exigiendo a las mujeres.

“Esas posturas se deben a que cada día es más difícil encontrar las condiciones de seguridad y comodidad para decidir nuestro proyecto de vida, y recalco la seguridad y confianza porque hoy sabemos desde la psicología y otras ciencias que son las bases mínimas necesarias para vincularnos especialmente en la esfera romántica, erótica, ni que decir en lo reproductivo y como equipo parental. Necesitamos espacios para resignificar y desaprender todo lo que nos haya hecho sentir arrastradas a vivir de esta manera desde el malestar; muy seguramente muchas lo hacen convencidas. Recordemos que es una alternativa entre tantas, y ojalá sea así en la mayoría de los casos; pero aquellas que vivan esta realidad desde el disconfort, por trauma o resignación, más como una mecanismo de supervivencia que como una decisión  consciente, en paz y coherencia con todo su ser, merecen acompañamiento, respeto y mucha sororidad para seguir creciendo y viviendo la vida que desean tener”.

Las opiniones expresadas de los columnistas en los artículos son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente reflejan los puntos de vista de Feminismoinc o de la editora.
Alejandra Watts

Autor/a Alejandra Watts

Periodista | Generadora y editora de contenidos | Productora | Comunicadora estratégica

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