A lo largo de la historia las mujeres han sido objeto de deseo pero castigadas moral e incluso físicamente ante cualquier asomo de la búsqueda activa de su propio placer. La lucha contra los mandatos patriarcales ha llevado en muchos casos a la falsa creencia de que la libertad está en la hipersexualización lo cual suele ser el otro extremo del problema.

Como una forma de explorar y conocerse a sí mismas, muchas mujeres buscan en la literatura erótica con enfoque feminista un refugio lejos de los estereotipos y violencias que habitan en la mayoría de los relatos e historias. Unas son lectoras, otras escritoras y hay quienes son ambas como la autora española y estudiante de psicología, Clementine Lips, quien asegura que la reivindicación de los derechos de las mujeres siempre es el hilo conductor de sus textos.

“Siempre he sido feminista. De pequeña no entendía ni acataba las normas de género, no segregaba entre niños y niñas, me dedicaba a las cosas de chicas y de chicos indistintamente. Eso se lo debo a mis padres y también a la cultura que consumía con ejemplos de niñas y mujeres poderosas, fuertes, cada una a su manera. Ya de adolescente, llegó el movimiento 15M a España, una época de muchas protestas y movilización ciudadana. Por ese tiempo la palabra «feminismo», se volvió a popularizar, los libros que antes estaban escondidos en las estanterías de las universidades se hicieron populares una vez más. Nuria Varela sacó su ensayo “Feminismo para principiantes” y ahí empezó todo. Leí, leí y leí. Terminé por sacar mi propio ensayo en 2024, “A volantazos”, el cual trata sobre la representación de la sexualidad femenina en la cultura audiovisual actual.

La escritora asegura que llegó a la literatura erótica tras un proceso muy personal y siente que fue en realidad este género quien la eligió a ella pues si bien estaba rodeada de ideas consideradas liberadoras y empoderantes, no lo consideraba así.

“No nací en una familia religiosa, mi malestar era más por la hipersexualización de la sociedad que por una represión cristiana como sé que muchas otras personas sufren. Escribí porque no encontraba historias que reflejaran una sexualidad que me hiciera sentir bien conmigo misma, donde las mujeres no fueran sumisas o ignorantes de su propio cuerpo y placer, donde no se erotizaran los desequilibrios de poder o prácticas que en la realidad no nos producen tanto placer físico. Una erótica más horizontal donde el respeto y el goce real fueran el núcleo del placer. En otras palabras, según la erótica mainstream hay solo una manera de desear siendo mujer. Y yo no soy así, no encajo en ese molde. Así que creé algo para mí”, explica.

Desde hace unos cuatro años uno de los géneros literarios que ha ganado más popularidad es el romantasy (romance con fantasía en inglés) haciendo que, en 2024, cinco de los diez libros más vendidos fuesen de esta categoría. Pero el fenómeno no es nuevo, como explica Clementine, pues sagas como Crepúsculo ya existían hace veinte años.

“Simplemente se ha creado una nueva categoría para algo que ya existía porque ha aumentado su popularidad. Todo lo que lleve un poco de «spicy» se vuelve muy popular hoy en día porque tras el bombazo de «50 sombras de Grey” las mujeres no solo podemos consumir historias calientes sin vergüenza, sino que las buscamos con gusto. El éxito de las sagas con muchas escenas explícitas es innegable. Quizá se podría argumentar, incluso, que siempre tuvieron dicho éxito, pero era un éxito secreto que las editoriales no publicitaban porque la sociedad no estaba preparada para aceptar que las mujeres también tenían deseos que satisfacer. Tanto hombres como mujeres somos seres sexuales. Sin embargo, se nos socializa para que creamos que los hombres son más sexuales que las mujeres y que por tanto ellos saben más de sexualidad y consumen más contenido de ese tipo. También se dice que son más visuales, de ahí que principalmente consuman pornografía en lugar de libros. Sin embargo, si una echa la vista atrás en el mundo editorial, verá que la erótica lleva existiendo mucho tiempo”.

Además de escribir, la divulgadora hace reviews de películas y libros en sus redes sociales y blog, compaginándolo con otras actividades no culturales porque manifiesta que es muy complicado y poco rentable dedicarse por completo a la literatura.

“Trabajo a tiempo completo en otra cosa que no tiene nada que ver, los libros no me dan ni de lejos para pagar las facturas, y de mi blog e Instagram no recibo nada de dinero. Es difícil encontrar tiempo para escribir, informarse, hacer promoción, mantener las redes. Las personas que conozco que se dedican en exclusiva al mundo cultural sufren mucha precariedad. Muchas compaginan varios oficios como escribir, dar talleres, hacer evaluaciones literarias, traducciones o edición. Algunas llevan años trabajando en sus proyectos sin recibir ninguna remuneración hasta hacerse un nombre y empezar a recibir encargos y colaboraciones pagadas. No todo el mundo puede hacer eso. Y ahora con la Inteligencia Artificial la cosa se pone aún más complicada”.

En cuanto a sus autoras y libros favoritos indica que no puede dejar de mencionar a Ali Smith, Jeanette Winterson o Gemma Ruiz Pala y cinco libros que son cruciales para ella son:

  • Mujeres que corren con los lobos de Clarissa Pinkola Estés
  • Niña, mujer, otras de Bernardine Evaristo
  • Una habitación propia de Virginia Woolf
  • Mujeres y locura de Phyllis Chesler
  • El invencible verano de Liliana de Cristina Rivera Garza

En opinión de Clementine, leer da más espacio que lo audiovisual para crear escenarios e historias propias. Además, “no sobreestimula, así que es el medio perfecto para que las mujeres repensemos nuestra sexualidad en nuestro propio beneficio”.

 

Las opiniones expresadas de los columnistas en los artículos son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente reflejan los puntos de vista de Feminismoinc o de la editora.
Alejandra Watts

Autor/a Alejandra Watts

Periodista | Generadora y editora de contenidos | Productora | Comunicadora estratégica

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