Desde hace 26 aƱos El Salvador, junto a Nicaragua, Honduras y RepĆŗblica Dominicana, es de los paĆses en AmĆ©rica Latina que prohĆbe de manera absoluta el aborto. Son muchas las organizaciones que hacen acompaƱamiento, divulgación y defensorĆa de las miles de mujeres que son acusadas de homicidio agravado tras sufrir una emergencia obstĆ©trica que termina en un aborto. Una de ellas es la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto, fundada en 2009 y presidida por la activista y defensora de derechos humanos, Morena Herrera.
Herrera recuerda que antes del 98 sĆ habĆa eximentes de responsabilidad penal en tres causales y admite que los Ćŗltimos aƱos han traĆdo consigo enormes desafĆos.
āAdemĆ”s de la norma que penaliza totalmente el aborto hay otro tipo de problemas que son consecuencias de Ć©sta. Hay emergencias obstĆ©tricas en las que no necesariamente hay una acción directa, ni es un aborto provocado por la mujer, sino que en algĆŗn momento del embarazo algo sucede, acuden al hospital pidiendo auxilio sanitario, ahĆ las denuncian y les procesan judicialmente. Primero considerĆ”ndola sospechosa de aborto y luego cambian el tipo de delito para condenarlas por homicidioā.
Uno de esos casos mencionados por la activista es el de Manuela*, la joven condenada a 30 años de cÔrcel tras perder a su bebé y que murió esposada a una cama de hospital en 2010.
āHemos hecho un trabajo de educación ciudadana para clarificar a las comunidades que cuando hablamos de aborto hablamos de un problema de salud pĆŗblica de las mujeres y no es un tema de libertinaje. Claro que defendemos el derecho a decidir de las mujeres, pero es importante que la gente entienda que cada mujer tiene sus razones y que no deben ser juzgadas. Hemos hecho un trabajo de defensorĆa y litigio en el caso de las procesadas y condenadas. Uno de nuestros objetivos es explicarle a los actores polĆticos que deben cambiar esta legislación. Actualmente estas siguen siendo nuestras las lĆneas principales de trabajo porque aunque ya habĆamos sacado a todas las mujeres que estaban en la cĆ”rcel por estas razones, en el marco de estos Ćŗltimos aƱos de gobierno, y sobre todo del rĆ©gimen de excepción, han empezado nuevamente a denunciar a las mujeres en hospitales pĆŗblicos y esto nos estĆ” obligando a reactivar los procesos de defensaā, detalla.
El segundo caso mĆ”s reconocido a nivel internacional es el de Beatriz*, quien falleció en 2013 tras un embarazo que puso en riesgo su vida y era inviable pues el feto no tenĆa crĆ”neo ni cerebro.
La presidenta de la asociación señala que siguen esperando la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en la causa de Beatriz vs El Salvador y que esperan que ésta sea justa.
āSabemos que hay mucha oposición. Una oposición que tiene recursos económicos, acceso a medios de comunicación y estĆ”n en una campaƱa de desacreditación. No solo de la causa de Beatriz y de las organizaciones litigantes, sino incluso de la propia CIDH y del Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Lo que les interesa mĆ”s es destruir el sistema porque este es el Ćŗltimo eslabón al cual las personas podemos acudir cuando no encontramos justicia en nuestros paĆsesā.

Datos ocultos
Herrera manifiesta que, segĆŗn el Instituto Guttmacher, se estiman unos 35 mil abortos al aƱo en El Salvador y que no hay cifras exactas porque con el cambio de ley tambiĆ©n desaparecieron las estadĆsticas.
āEl argumento de no registrar los casos de aborto es que ya el aborto habĆa desaparecido, pero en realidad lo que estĆ”n haciendo es ocultar un problema de salud pĆŗblica que no estĆ” siendo atendido. Esto trae consecuencias como los suicidios de adolescentes embarazadas. Hace unos aƱos tenĆamos acceso a esa información pĆŗblica del Ministerio de Salud y confirmamos que era la primera causa indirecta de muerte materna en jóvenes. Otro hecho que evidenciamos es que a las mujeres vĆctimas de abuso sexual, sobre todo cuando son muy jóvenes, no les aplican todo el protocolo pues se establece que deben darle retrovirales y tambiĆ©n anticoncepción de emergencia y en algunos casos no les dan la pĆldora y somos las organizaciones quienes exigimos que se las den o incluso buscarlas para suministrĆ”rselas y asĆ prevenir un embarazo como resultado de esa violaciónā, aƱade.
En opinión de la activista es frustrante el sentir que no tenĆan la capacidad para defender a todas las mujeres que habĆan sido criminalizadas por estas causas y que estaban en la cĆ”rcel, pero que la solidaridad dentro y fuera del paĆs les ha dado fuerzas.
āHa sido un trabajo muy duro pero hemos sentido el apoyo de muchas personas por la libertad de las mujeres. Las campaƱas de desprestigio han sido fuertes, dicen que hacemos este trabajo por dinero, que es un negocio, que vendemos órganos. Nos han difamado mucho y son amenazas fuertes en un paĆs conservador y violento, pero no han logrado pararnos ni callarnosā, expresa.
En referencia al retroceso de los derechos sexuales y derechos reproductivos que se evidencia en el panorama internacional, la defensora de derechos humanos considera que estÔ ligado a la intención de controlar las sociedades.
āSe controla la sexualidad y la capacidad reproductiva de las mujeres como un mecanismo de control de la sociedad. Por eso hay una coincidencia de las ideologĆas conservadoras y las posturas mĆ”s autoritarias de gobiernoā.

FotografĆas: Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto.