La auto – cosificación se refiere al acto de considerar a una persona como un objeto sexual para el disfrute de otros/as, internalizando su cuerpo como una cosa, que le puede servir para alcanzar sus objetivos y metas, llegando a reconocer su capital erótico, entendido como el valor social, cultural, económico y político que se le atribuye a la belleza, el atractivo sexual, la coquetería y la seducción en una sociedad determinada.
Ambos términos están íntimamente entrelazados, interconectándose en las sociedades patriarcales, en las que se suele cosificar los cuerpos de las mujeres para su explotación sexual, utilizándose diversos medios, desde las mismas redes sociales, las tecnologías de información y comunicación (TIC), hasta los actos de explotación presencial.
Pero la discusión es mucho más compleja, porque se tiende a considerar el capital erótico como una herramienta para el empoderamiento femenino, un recurso que las mujeres pueden utilizar para avanzar a nivel laboral, educativo, social, económico. En este sentido, la economista feminista Nancy Folbre (2001) ha argumentado que el atractivo físico puede ser un activo valioso en el mercado laboral, ayudando a las mujeres a conseguir empleos y salarios más altos en ciertas industrias, ignorándose los costos y las limitaciones que impone el capital erótico para las propias mujeres, tanto a nivel físico, psicológico, social, familiar.
En este sentido, la socióloga Catherine Hakim (2010), argumenta que el capital erótico es una forma de poder que las mujeres pueden usar para su propio beneficio. A esta concepción se le critica por ser excesivamente simplista, considerando que la auto cosificación no es un simple acto de empoderamiento de la mujer, sino el resultado de la presión social para conformarse, adaptándose a los estándares de belleza patriarcales, interiorizando las normas sociales, estereotipos, mitos, llegando a objetivarse a sí mismas, participando de su propia opresión y explotación sexual. Para ejemplificarlo, vale recordar OnlyFans, las mujeres que son utilizadas o utilizan a personalidades de los ámbitos políticos, económicos, deportivos, medios de comunicación social para escalar social / económicamente, obteniendo de esta manera poder y recursos.
Como señala la psicóloga feminista y autora Naomi Wolf (1991) en su influyente obra El mito de la belleza, la belleza no es universal ni eterna, sino que es una construcción social que se utiliza para controlar a las mujeres y mantenerlas en su lugar, limitándolas, constituyéndose como un mecanismo de control social para mantenerlas en el status quo.
Las investigaciones han demostrado que la auto cosificación está vinculada a una mayor insatisfacción corporal, ansiedad, depresión y trastornos alimentarios, porque cuando las mujeres se ven a sí mismas como objetos, se desconectan de sus cuerpos y su valor se reduce a su apariencia física, su atractivo; precisamente la desconexión puede llevar a una sensación de alienación y a una disminución de la autoestima (Fredrickson & Roberts, 1997).
Pero ¿Cuál es la solución? Desmantelar el sistema patriarcal en que se utiliza la belleza, el capital erótico y atractivo físico como herramientas para el control de las mujeres; que el proceso de empoderamiento femenino las pueda definir a sí mismas, despojándose de la visión patriarcal, para ello, es necesario cuestionar las normas de belleza que se imponen socioculturalmente, estableciendo cómo deben ser los cuerpos, cómo se deben presentar, vestir, qué se considera bello/a.
Finalmente, es fundamental promover una trasformación cultural en que se reconozca y valore a las mujeres por su inteligencia, creatividad, fuerza y carácter, en vez de su atractivo físico o su poder de seducción.
Referencias bibliográficas
Folbre, N. (2001). The invisible heart: Economics and family values. The New Press.
Fredrickson, B. L., & Roberts, T.-A. (1997). Objectification theory: Toward understanding women’s lived experiences and mental health risks. Psychology of Women Quarterly, 21(2), 173–201.
Hakim, C. (2010). Erotic capital. European Sociological Review, 26(4), 499–518.
Wolf, N. (1991). The beauty myth: How images of beauty are used against women. William Morrow and Company.