Trabajo presentado en la VI Cumbre Iberoamericana de Agendas Locales de Género. Unión Iberoamericana de Municipalistas. Zapopan, Jalisco, México. 28 mayo 2025
Resumen
La lucha feminista enfrenta ataques crecientes por parte de posiciones neoconservadoras que buscan polarizar el debate y debilitar los avances logrados en los derechos políticos de las mujeres. Estos sectores, a menudo alineados con ideologías retrógradas, cuestionan y resisten las políticas de paridad y la representación equitativa, argumentando que estas medidas son innecesarias o incluso injustas. En varios países, el fortalecimiento de políticas de paridad y las reformas que buscan garantizar la igualdad en la participación política de las mujeres son vistas como una imposición del «liberalismo progresista», con críticas que alegan que estas políticas fomentan la división y la polarización en lugar de la unidad social. Estas posiciones no solo atacan la representación política de las mujeres, sino que también socavan la legitimidad del feminismo, vinculándolo con ideologías que los sectores conservadores consideran «extremistas». Este fenómeno está contribuyendo a un clima de polarización en el debate sobre los derechos de las mujeres, debilitando la posibilidad de avanzar hacia una agenda feminista inclusiva y equitativa. En este trabajo reviso qué comprenden los Derechos Políticos de las mujeres, los logros obtenidos hasta la fecha, las brechas de género en cargos políticos al 2025 y el papel del feminismo en la lucha por su conquista y cómo ha influido en la agenda política global. Finalizo planteado retos principales, agenda pendiente y propuestas de acción.
Palabras claves
Feminismo. Paridad. Derechos políticos. Brechas de género. Agenda feminista. Polarización.
Abstract
The feminist struggle faces increasing attacks from neoconservative positions that seek to polarize the debate and weaken the advances made in women’s political rights. These sectors, often aligned with retrograde ideologies, question and resist parity policies and equal representation, arguing that these measures are unnecessary or even unfair. In several countries, the strengthening of parity policies and reforms that seek to guarantee equal political participation for women are viewed as an imposition of «progressive liberalism,» with critics alleging that these policies foster division and polarization rather than social unity. These positions not only attack women’s political representation but also undermine the legitimacy of feminism, linking it to ideologies that conservative sectors consider «extremist». This phenomenon is contributing to a climate of polarization in the debate on women’s rights, weakening the possibility of advancing an inclusive and equitable feminist agenda. In this paper, I review what women’s political rights encompass, the achievements to date, the gender gaps in political office by 2025, and the role of feminism in the fight for women’s political rights, including how it has influenced the global political agenda. I conclude by outlining the main challenges, the pending agenda, and proposals for action.
Key words
Feminism. Parity. Political rights. Gender gaps. Feminist agenda. Polarization.
Introducción
Los derechos políticos de las mujeres comprenden su acceso a la participación política en igualdad de condiciones con los hombres, incluyendo el derecho al voto, a ser elegidas y a participar en procesos de toma de decisiones políticas.
A lo largo de la historia, se han logrado avances significativos, como la conquista del sufragio femenino y el aumento de mujeres en cargos de poder, impulsados por movimientos feministas que han visibilizado la necesidad de una representación equitativa. Sin embargo, persisten importantes brechas de género, con una representación insuficiente de mujeres en altos cargos políticos a nivel mundial, especialmente en contextos autoritarios y conservadores.
Aunque las leyes de paridad y las cuotas de género han contribuido al aumento de la representación femenina, la presencia de mujeres en posiciones de liderazgo sigue siendo limitada, y las barreras culturales, sociales y políticas continúan siendo obstáculos para su plena participación.
El feminismo ha sido clave en esta lucha, promoviendo políticas públicas, presionando por la paridad y defendiendo la libertad de las mujeres para participar en la política sin enfrentar violencia ni discriminación. No obstante, los retos principales persisten, como la violencia política de género, el acoso y la falta de apoyo institucional.
A pesar de los logros, la agenda pendiente incluye fortalecer las leyes de paridad, combatir la violencia política de género, garantizar la educación política de las mujeres, y crear espacios de liderazgo para su participación activa. Además, es esencial que los movimientos feministas sigan presionando por una agenda global que promueva la igualdad de género en la política, asegurando no solo la representación, sino la implementación de políticas que favorezcan el bienestar de las mujeres.
Derechos políticos
Son un conjunto de derechos fundamentales que nos permiten participar activamente en la vida política de un país. Estos derechos son esenciales para asegurar una democracia plena y garantizar la representación y la participación de todos los ciudadanos y ciudadanas en los procesos de toma de decisiones políticas.
Comprenden los siguientes:
- Derecho al Voto
- El derecho de los ciudadanos a elegir a sus representantes mediante elecciones libres y justas. Este derecho incluye tanto el voto activo (elegir a candidatos) como el voto pasivo (ser elegido para ocupar cargos públicos).
- Derecho a la Participación Política
- El derecho a involucrarse en los asuntos políticos, ya sea como candidato en elecciones, organizando campañas o participando en actividades políticas como debates, manifestaciones, y movimientos sociales.
- Libertad de asociación: El derecho a formar o unirse a partidos políticos, sindicatos o cualquier otra organización que promueva intereses políticos.
- Derecho a la Información
- El acceso a información política y pública necesaria para tomar decisiones informadas sobre elecciones y políticas públicas. Esto incluye la libertad de prensa y el derecho de los ciudadanos a recibir información veraz.
- Derecho a la Libertad de Expresión
- La posibilidad de expresar opiniones y puntos de vista políticos sin temor a represalias. Este derecho es fundamental para el debate público y la formulación de políticas.
- Derecho a la Representación
- El derecho a ser representado de manera equitativa en los órganos legislativos y en las instituciones políticas. En muchos países, esto implica la adopción de mecanismos como cuotas de género o representación de minorías para asegurar que todas las voces sean escuchadas.
- Derecho a la Participación en la Elaboración de Políticas
- La posibilidad de participar en la toma de decisiones sobre políticas públicas, ya sea a través de consultas populares, referendos, o mediante la participación en los procesos legislativos.
- Derecho a la Reclamación y a la Protección Judicial
- El derecho a impugnar o desafiar las decisiones políticas, legislativas o gubernamentales en los tribunales si se considera que se han vulnerado los derechos políticos. También incluye la protección contra la discriminación y la exclusión de los procesos políticos por razones de género, etnia, orientación sexual u otros factores.
- Derecho a la No Discriminación
- Los derechos políticos deben ser universales y no pueden ser limitados por razones de género, raza, religión, discapacidad, origen social, etc. La igualdad de derechos políticos implica que todas las personas, independientemente de sus características personales, puedan participar en el ámbito político en igualdad de condiciones.
- Derecho a la Libertad de Reunión y Manifestación
- El derecho a reunirse y organizarse con otros para expresar opiniones políticas, protestar, y hacer manifestaciones pacíficas en busca de cambios políticos o sociales.
- Derecho a la Participación en la Definición de Normas Legales y Constitucionales
- Este derecho implica la capacidad de los ciudadanos para participar en la elaboración, modificación y ratificación de constituciones y leyes fundamentales del país.
A pesar de que los derechos políticos son fundamentales para todos los ciudadanos, las mujeres históricamente han enfrentado múltiples barreras para acceder a estos derechos en igualdad de condiciones que los hombres. Aunque ha habido avances significativos, aún persisten varios factores que impiden que las mujeres puedan ejercer plenamente sus derechos políticos.
Aquí algunos de los principales motivos:
- Normas y Estereotipos de Género
- Las normas tradicionales sobre el rol de la mujer en la sociedad han sido un obstáculo persistente. Históricamente, las mujeres han sido vistas como responsables del hogar y la familia, mientras que los hombres han sido considerados los proveedores y los que deben participar en la política. Estas expectativas de género limitan la participación de las mujeres en la esfera pública y política.
- Estereotipos negativos: Las mujeres a menudo son vistas como menos aptas para el liderazgo político debido a prejuicios sexistas que las perciben como menos autoritarias, decisivas o competentes para ocupar cargos de poder.
- Violencia Política de Género
- Las mujeres que buscan involucrarse en la política a menudo enfrentan violencia política de género, que puede ser física, psicológica, verbal o simbólica. Esta violencia incluye acoso sexual, amenazas de muerte, violencia doméstica, campañas de difamación y otras formas de intimidación que buscan desmotivar a las mujeres de participar en el ámbito político.
- Esta violencia no solo afecta a las mujeres que ocupan cargos políticos, sino que también desincentiva a otras mujeres de postularse o involucrarse en la política.
- Acceso desigual a recursos
- Las mujeres suelen enfrentar una desigualdad en el acceso a recursos económicos, redes de poder y apoyo institucional para lanzar y sostener sus candidaturas políticas. El dinero, las conexiones y los recursos mediáticos son claves en las campañas políticas, y las mujeres, en muchos casos, tienen menos acceso a estos recursos.
- Falta de financiamiento: Las campañas políticas requieren inversiones significativas, y las mujeres suelen estar subrepresentadas en los sectores económicos que generan esos recursos.
- Discriminación institucional y cultural
- Barreras dentro de los partidos políticos: Muchos partidos políticos siguen siendo dominados por hombres, lo que dificulta que las mujeres asciendan a posiciones de liderazgo dentro de ellos. A menudo enfrentan actitudes y comportamientos sexistas por parte de sus compañeros y superiores.
- Falta de representatividad en puestos clave: Aunque las mujeres pueden estar representadas en cargos legislativos, suelen estar subrepresentadas en puestos de poder ejecutivo y en las esferas de toma de decisiones importantes. En muchos países, las mujeres ocupan una minoría de puestos en los parlamentos y gobiernos locales.
- Falta de Cuotas y Medidas de Acción Afirmativa
- En muchos países, no existen mecanismos efectivos de acción afirmativa o cuotas de género que promuevan la representación política de las mujeres. En aquellos países donde las cuotas han sido implementadas, las mujeres aún luchan por mantener su presencia en el ámbito político una vez que las cuotas son alcanzadas.
- La ausencia de políticas públicas orientadas a la inclusión activa de las mujeres en la política perpetúa la desigualdad.
- Cargas Sociales y Familiares
- Las mujeres suelen enfrentar dobles jornadas laborales debido a la carga de trabajo doméstico y de cuidado, lo que limita su tiempo y energía para participar en actividades políticas. Esta sobrecarga de responsabilidades familiares y domésticas reduce la capacidad de las mujeres para comprometerse con el activismo político, las campañas y las elecciones.
- La falta de apoyo institucional para equilibrar la vida laboral y personal afecta a las mujeres, especialmente a aquellas que buscan acceder a cargos públicos.
- Desigualdad en el Sistema Educativo
- Aunque ha habido avances, en muchos lugares las mujeres todavía enfrentan barreras para acceder a una educación de calidad que les permita competir en igualdad de condiciones en la arena política. Las limitaciones en el acceso a la educación y a la formación en áreas relacionadas con el liderazgo político siguen siendo una de las principales barreras.
- Falta de Seguridad Jurídica
- En algunos contextos, las leyes que deberían garantizar los derechos políticos de las mujeres no se implementan de manera efectiva o no existen leyes específicas que protejan a las mujeres de la discriminación política.
- Incluso cuando los derechos políticos de las mujeres están garantizados en la constitución o en tratados internacionales, la falta de mecanismos de protección y ejecución crea una brecha entre los derechos legales y su aplicación real.
- Condiciones Socioeconómicas Desfavorables
- En muchas partes del mundo, las mujeres enfrentan condiciones de pobreza y marginalización que las dejan en una posición desventajosa para participar activamente en la política. La pobreza y la exclusión social las limitan en términos de tiempo, dinero y acceso a recursos necesarios para involucrarse en el ámbito político.
- Falta de Modelos a Seguir
- Aunque la visibilidad de mujeres en la política ha aumentado, aún existen pocos modelos de liderazgo político femenino, lo que limita la inspiración y la motivación para que más mujeres se postulen para cargos públicos. La falta de ejemplos de éxito puede hacer que las mujeres se sientan desmotivadas o dudosas de su capacidad para sobresalir en este campo.
La falta de garantía de los derechos políticos de las mujeres no es un fenómeno aislado, sino que es el resultado de una combinación de factores sociales, culturales, económicos y políticos. Para que estos derechos sean realmente garantizados, es necesario implementar reformas profundas en los sistemas políticos, culturales y sociales, promoviendo la igualdad de género en todas las áreas y combatiendo las estructuras de poder que perpetúan la exclusión y discriminación de las mujeres en la política.

Brechas de género en política al 2025
La Unión Interparlamentaria (UIP) y ONU Mujeres, presentaron nuevos datos sobre las mujeres en puestos ejecutivos y parlamentos nacionales a 1 de enero de 2025. Entre sus principales hallazgos están:
- Las mujeres son jefas de Estado y/o de Gobierno en solo 25 países y representan el 27,2 % de los miembros de parlamentos.
- En todo el mundo menos de uno de cada cuatro ministros de gabinete es mujer (22,9 %). Solo nueve países han logrado gabinetes con igualdad de género.
- 3 de cada 4 parlamentarios son hombres
- Los datos sobre 145 países muestran que las mujeres constituyen más de 3 millones (35,5 por ciento) de representantes en los cuerpos deliberativos locales. En solo dos países se ha alcanzado el 50 por ciento, y en otros 26 países, más del 40 por ciento de mujeres en gobiernos locales.
- Aunque la mayoría de los países del mundo no han alcanzado la paridad de género, las cuotas de género han contribuido sustancialmente al progreso a lo largo de los años. En los países con cuotas de candidatura legisladas, la representación de las mujeres es cinco puntos porcentuales y siete puntos porcentuales superior en los parlamentos y los gobiernos locales, respectivamente, en comparación con los países que carecen de dicha legislación
- Solo seis países tienen un 50 por ciento o más de mujeres en el parlamento en cámaras bajas o parlamentos unicamerales: Rwanda (64 por ciento), Cuba (56 por ciento), Nicaragua (55 por ciento), Andorra (50 por ciento), México (50 por ciento), y Emiratos Árabes Unidos (50 por ciento).
- Otros 21 países han alcanzado o superado el 40 por ciento, entre ellos nueve en Europa, seis en América Latina y el Caribe, cinco en África, y uno en Asia-Pacífico.
- En todo el mundo, hay 21 Estados en los que las mujeres ocupan menos del 10 por ciento de los escaños en cámaras bajas o parlamentos unicamerales, incluidas tres cámaras bajas en las que no hay ninguna mujer.
- Con el nivel de avance actual, la paridad de género en los cuerpos legislativos nacionales no se logrará antes de 2063
- Las carteras ministeriales se distribuyen de forma estereotipada de acuerdo con el sexo:
Aunque se han logrado avances significativos en la representación de las mujeres en la política global, persisten desigualdades profundas tanto en los parlamentos nacionales como en los gabinetes ejecutivos. Las políticas de cuotas de género han sido fundamentales para aumentar la representación femenina, pero no son suficientes por sí solas para garantizar la paridad. Los retos continúan siendo considerables, y se requieren acciones más decisivas y rápidas por parte de los gobiernos, partidos políticos y organizaciones internacionales para alcanzar la igualdad de género en la política antes de 2063. La paridad de género no es solo una cuestión de justicia social, sino también un imperativo democrático que debe ser priorizado en las agendas políticas locales.
El papel del feminismo en la lucha por los derechos políticos de las mujeres y cómo ha influido en la agenda política global.
El movimiento feminista tiene sus raíces en las primeras luchas por los derechos civiles de las mujeres en el siglo XIX. Durante este período, las feministas comenzaron a exigir el derecho al voto, el acceso a la educación y la participación en la vida política.
En su obra «The Feminine Mystique» (1963), Betty Friedan argumentó que la opresión de las mujeres no solo era social y económica, sino también política, al excluirlas de los espacios de poder y decisión (Friedan, 1963). La segunda ola del feminismo, que comenzó en la década de 1960, amplió su foco para incluir la lucha por los derechos reproductivos, la equidad laboral y la participación política.
La lucha por los derechos políticos de las mujeres no ha sido una causa aislada, sino que ha influido profundamente en la agenda política global, especialmente desde la ratificación de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) en 1979. Este tratado internacional de las Naciones Unidas ha sido clave en la promoción de la igualdad de género y la participación política de las mujeres. De acuerdo con las Naciones Unidas (2020), la CEDAW establece un marco legal para que los estados fomenten la igualdad de derechos entre hombres y mujeres en todos los aspectos, incluyendo la participación en la vida política.
El feminismo también ha influido en la adopción de políticas públicas de paridad de género en países como Francia, España y Argentina, donde se han implementado leyes que exigen la inclusión equitativa de mujeres en las listas electorales. Además, la creciente visibilidad de figuras feministas en la política global ha sido otro factor clave en la transformación de la agenda política. Líderes como Jacinda Ardern, Angela Merkel y Ellen Johnson Sirleaf han demostrado que las mujeres pueden ocupar altos cargos de poder y tomar decisiones que benefician a toda la sociedad. La elección de mujeres en puestos políticos de alto nivel ha influido en la percepción pública sobre la capacidad de las mujeres para participar en la política y ejercer liderazgo.
Retos Principales
A pesar de los avances logrados, la lucha por los derechos políticos de las mujeres enfrenta varios desafíos. Uno de los principales obstáculos es la persistente discriminación y violencia de género en muchos países, que limita la participación activa de las mujeres en la política. Según el informe de ONU Mujeres (2021), las mujeres continúan enfrentando amenazas y acoso en el ámbito político, lo que les dificulta su acceso a cargos de liderazgo y su participación en procesos electorales.
Otro reto importante es la representación insuficiente de las mujeres en las estructuras de poder político. Aunque el número de mujeres en el parlamento ha aumentado en las últimas décadas, la brecha de género sigue siendo significativa, especialmente en países en desarrollo y en las esferas de poder ejecutivo. Además, el feminismo ha señalado que las políticas públicas deben ir más allá de la simple inclusión de mujeres en la política y centrarse en cuestiones de justicia social, como la equidad en el acceso a recursos y la eliminación de la pobreza.
Finalmente, la polarización política y los movimientos conservadores que se oponen a los derechos de las mujeres representan un desafío creciente para la agenda feminista. En muchos países, los derechos reproductivos y el acceso al aborto, por ejemplo, siguen siendo objeto de controversia y regresión. La resistencia a los avances feministas pone en riesgo los logros alcanzados en las últimas décadas usando entre otros, los siguientes argumentos:
- Presentación del feminismo como una amenaza para la familia tradicional, los valores conservadores y la identidad nacional. En este enfoque, el feminismo es visto como una ideología que promueve un cambio social radical, que pone en peligro las estructuras tradicionales de poder y los roles de género convencionales.
- Rechazo al hecho de que haya desigualdad estructural entre hombres y mujeres. Argumentan que las mujeres ya han alcanzado la igualdad formal en muchos aspectos y que seguir promoviendo políticas de igualdad de género es innecesario o incluso perjudicial. A menudo critican las cuotas de género en la política o en el ámbito laboral, argumentando que favorecen a las mujeres de manera injusta y que deberían ser eliminadas para dar paso a una competencia equitativa.
- Reclamo a la rehabilitación de los roles de género tradicionales en los que se considera que las mujeres deben ser principalmente madres, esposas y cuidadoras, y los hombres, los proveedores. Este enfoque se presenta como un regreso a la familia nuclear tradicional como el pilar de la sociedad, y se ve al feminismo como una fuerza que desestabiliza estas estructuras.
- En algunos casos, se argumenta que la liberación de las mujeres y su participación en el ámbito laboral o político ha socavado la estabilidad familiar y ha provocado problemas sociales como el aumento de divorcios o el abandono de roles familiares tradicionales.
- Se descalifican conceptos feministas como la teoría de la interseccionalidad o la lucha por derechos reproductivos, acusándolos de ser parte de una agenda ideológica que busca imponer un cambio radical en la sociedad.
- Rechazo al aborto y a los derechos reproductivos por razones religiosas que promueven la idea de que el derecho a la vida debe prevalecer sobre los derechos reproductivos de las mujeres.
- Afirmaciones de que el feminismo ha «conquistado demasiado». En algunos discursos, se argumenta que el feminismo ya ha alcanzado todos sus objetivos y que las mujeres ahora disfrutan de derechos iguales a los de los hombres. En este enfoque, se presenta la lucha feminista actual como innecesaria, pues se considera que las mujeres ya gozan de igualdad jurídica y oportunidades en la mayoría de los ámbitos, como el trabajo, la educación, y la política.
La narrativa anti-feminista en los partidos de extrema derecha ha ganado fuerza en un contexto de globalización, crisis económica, y polarización política, donde los grupos conservadores buscan una base de apoyo movilizando temores sobre el cambio social y el desafío a los valores tradicionales.
Muchos de estos sectores ven los avances feministas, como el derecho al aborto, la legalización del matrimonio igualitario, las políticas de igualdad en la política y el trabajo, y la inclusión de la perspectiva de género, como una amenaza a sus concepciones del orden social.
En muchos casos, figuras políticas populistas de derecha han adoptado un discurso antifeminista como parte de su estrategia para movilizar a votantes conservadores. Este discurso se utiliza para ganar apoyo de ciertos sectores de la sociedad que sienten que el cambio social está ocurriendo demasiado rápido y de manera que les parece amenazante o confuso.
V.II Agenda Pendiente
Aunque el feminismo ha logrado importantes avances en la lucha por los derechos políticos de las mujeres, existen áreas en las que la agenda sigue pendiente. Una de las principales tareas es garantizar la paridad de género en todas las instancias de poder. Si bien algunos países han adoptado leyes de paridad, en muchos otros la representación política de las mujeres sigue siendo insuficiente.
Otro tema pendiente es la promoción de políticas públicas que aborden las desigualdades estructurales que afectan a las mujeres en la política. Las mujeres que acceden a cargos públicos a menudo enfrentan barreras adicionales, como la doble jornada laboral y la falta de apoyo institucional. Es necesario que los sistemas políticos y los partidos implementen medidas que faciliten la participación plena de las mujeres, incluyendo el acceso a servicios de cuidado infantil y la eliminación de los estereotipos de género.
Además, es fundamental continuar la lucha por los derechos reproductivos de las mujeres, que son esenciales para su autonomía y participación plena en la vida política. La resistencia a estos derechos en diversos países muestra que aún queda mucho por hacer para garantizar que las mujeres puedan decidir sobre sus cuerpos sin temor a la criminalización o la estigmatización.
Los gobiernos deben garantizar la seguridad de las mujeres que participan en la política y sancionar la violencia y el acoso político que sufren las mujeres líderes.
Conclusión
El feminismo ha sido un motor esencial en la lucha por los derechos políticos de las mujeres y ha influido significativamente en la agenda política global. A pesar de los avances alcanzados, persisten importantes retos, como la discriminación de género, la insuficiente representación política y la resistencia pasiva y violenta a los derechos políticos de las mujeres. Para avanzar, es crucial implementar medidas que garanticen la paridad de género, eliminen las barreras estructurales a la participación política de las mujeres y protejan sus derechos fundamentales. Solo a través de una acción decidida y global se logrará la plena igualdad de género en el ámbito político.

Referencias bibliográficas
Datos y cifras: Liderazgo y participación política de las mujeres. 11 de marzo de 2025
ONU Mujeres, Mujeres en el Gobierno Local. Datos al 1 de enero de 2024.
Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (2021). La participación de las mujeres y la adopción de decisiones por ellas de forma plena y efectiva en la vida pública, así como la eliminación de la violencia, para lograr la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de todas las mujeres y las niñas: Informe del Secretario General (E/CN.6/2021/3).
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