“Ser o no ser, he ahí el dilema”, es probablemente una de las frases más reconocidas de la literatura clásica, pero William Shakespeare, quien escribió Hamlet en el siglo XVI, era un hombre que nunca tuvo que hacerse preguntas que las mujeres llevamos haciéndonos siempre, aunque desde hace unos años sí que puedan ser verbalizadas sin temor a terminar en la hoguera.
Una de esas grandes preguntas es “¿quiero o no quiero ser madre?” Como bien hay mujeres que tienen muy claro desde temprano el no querer maternar, hay otras que dudan porque, al fin y al cabo, todas hemos sido criadas bajo los estereotipos y la idea de que la maternidad, tarde o temprano, es un destino inesquivable solo por el hecho de ser mujer.
Sin embargo, según informes de la CEPAL, la natalidad ha disminuido en América Latina pues son cada vez más las mujeres que deciden no tener hijos. Ante esta realidad, Irán Sosa, magíster en políticas públicas y género, e Isabel Cortés, financista y negociadora internacional decidieron crear en 2021 la comunidad “Nunca Madres”, tras conocerse en un espacio online angloparlante de mujeres sin hijos que ya lideraba Isabel.
Irán recuerda que cuando tomó la decisión de no maternar empezó a buscar espacios y para ella era importante que fueran organizaciones respetuosas con las mujeres que sí decidieron ser mamás y con las infancias.
“Cuando supe que Isa hablaba español porque es de Colombia y yo de México comenzamos con la idea de ir más allá y crear una comunidad en nuestro idioma, necesitábamos representación cultural latinoamericana porque no es lo mismo decidir no tener criaturas en Estados Unidos o en Europa, donde quizás la familia o la religión no tiene un rol tan central como en países latinoamericanos e hispanoparlantes. Fue abrir ese camino hasta con las palabras porque nuestro nombre puede ser transgresor hacia las religiones, pero en realidad lo único que queríamos era visibilizar la falta de una palabra y de un lenguaje que nos diera realidad. No hay una palabra que nos ayude de manera positiva a reflejar esta decisión que hemos tomado desde esta autonomía corporal. Somos mujeres sin hijos y ese sin implica una carencia, hay una falta de algo. No hay una palabra en positivo para las no madres por elección, siempre está el no, siempre es este sentido negativo. Entonces, en esta reivindicación de lenguaje dijimos «hay que llamarnos Nunca Madres”, detalla.
Por su parte, Isabel señala que la comunidad, que hoy alcanza las doce mil seguidoras en Instagram y que combina reflexión y humor en sus publicaciones, ha crecido mucho en el último año porque las mujeres se están preguntando de manera muy abierta y sin filtros si ser madres o no y que las conversaciones sobre este tema en español también han aumentado. “Hemos identificado que las mujeres que están todavía en un proceso de decisión son las que más apoyo buscan”.
Esto se debe a que aún existen muchos prejuicios cuando una mujer dice en voz alta no querer maternar pues suelen ser calificadas de egoístas, inmaduras, incompletas y cuanto adjetivo exista para juzgar porque el discurso histórico patriarcal establece que una mujer sólo tiene valor en cuanto es madre y/o esposa. Como si la independencia y la soltería fuesen sinónimos de fracaso.
Nos apoyamos todas
Dentro de los ejes de trabajo de Nunca Madres están talleres y conversatorios. Uno de los más grandes es «El péndulo de la maternidad«, enfocado en todas aquellas que aún están en ese vaivén. Éste es un espacio de acompañamiento que brinda herramientas para que las mujeres que participan en él puedan tomar esa decisión de la mejor manera posible.
“El taller dura seis sesiones, es online porque si no lo reduciríamos sólo a Ciudad de México o Cali. Son sesiones que no se graban, lo que se dice ahí se queda ahí. Invitamos a dos mamás también porque definitivamente algo que nos parece importante es que las participantes puedan tomar la decisión desde esta des-romantización de lo que nos han vendido de la maternidad rosa y que ellas nos cuenten, desde la honestidad, qué ha implicado para ellas su maternidad”, explican.
De igual forma, ofrecen un taller de finanzas porque uno de los argumentos más usados cuando las mujeres deciden no ser madres es la pregunta “¿y quién te va a cuidar cuando seas mayor?”
“Tener hijos no es una garantía de que vas a recibir cuidados en la tercera edad y tampoco es una obligación de los hijos e hijas cuidar. Nos enfocamos en planificación financiera porque todos nuestros Estados fallaron en las pensiones y nadie de nuestra generación va a estar pensionado. De hecho, como nota curiosa, en un taller financiero se inscribió una mujer que ya es mamá, porque igual quería estar preparada”, expone Irán.
Una reflexión importante que hacen desde la comunidad Nunca Madres es cómo desde esa no maternidad por elección, se puede acompañar a las mujeres que sí son madres.
“Nos necesitamos todas y el sistema nos tiene y quiere antagonizadas y separadas por lo que, en lugar de seguir esos discursos que no construyen, lo que buscamos nosotras es cómo caminar juntas para acompañarnos porque definitivamente el tema de los cuidados y la crianza se hacen de manera individual, pero son actividades que deberían de ser estrictamente colectivas.”
El doble discurso
Para muchas mujeres pertenecientes a la generación X (nacidas entre 1965 – 1980) y para las millennials (nacidas entre 1981 – 1996) es una experiencia común el haber recibido poca educación sexual, pero sí la advertencia de evitar un embarazo joven a toda costa pero, al pasar los años y pisar los treinta las preguntas que más se repiten es “¿te vas a quedar sola?”, “¿te casaste y no vas a tener hijos?” un doble discurso que, según manifiesta Isabel, también pasa por el filtro de la clase social pues vienen de hogares de clase media donde está muy presente que los embarazos adolescentes vulneran las oportunidades de estudiar y trabajar.
“Cuando miras la base de las mujeres latinoamericanas que son de clases más bajas el panorama es completamente diferente. Ellas empezaron a tener hijos muy jóvenes y la razón principal es porque buscan en esos padres de esos hijos un apoyo financiero para salir adelante. Y la grandísima mayoría de las veces, ni siquiera es algo consciente. Es simplemente algo que hace parte de esa subcultura, por decirlo de alguna manera. Pero aquellas que crecimos con padres que se preocupaban mucho por el tema de la educación, fuimos las que vimos ese discurso de no llegues a la casa embarazada. Yo me acuerdo por ejemplo, que mi papá un día me dijo de manera muy clara «A esta casa no vas a llegar embarazada sin haber terminado tus estudios universitarios. No quiero que te tires la vida» Y yo tenía ocho años. Ahí se refería más a un tema de lo difícil que es para una madre que no ha terminado sus estudios, en nuestros contextos latinoamericanos, de poder tener una estabilidad financiera suficiente para poder vivir tranquila. Lo otro es que Colombia es el país que tiene más madres solteras en toda la región. Eso, desafortunadamente, sigue perpetuando el círculo de la pobreza.”
Lo personal es político
Los bajos índices de natalidad actuales en todas partes del mundo así como los discursos desde el poder en ambos polos ideológicos que están promoviendo la natalidad y el rol de la mujer como madre y cuidadora son, en opinión de las cofundadoras de Nunca Madres, ejemplos actuales de que lo personal se vuelve político y más cuando se es mujer porque “el útero es el órgano biopolítico por excelencia y es el único órgano humano que está regulado por leyes”.
“Lo que está detrás de este llamado a la natalidad es que al disminuir los nacimientos, obviamente la pirámide poblacional está cambiando. Todos los gobiernos se están dando cuenta del gran problema que viene porque las mujeres no estamos teniendo hijos por decisión y se debe a tres razones principales. La primera es justamente el tema económico, a nuestras generaciones no nos está alcanzando el dinero para vivir. La segunda es el tema de los cuidados y de la crianza porque aunque tu pareja heterosexual sea muy progresista, finalmente el sistema es más grande y lo aplasta, es un regrésate a los cinco días, tu licencia de paternidad se acabó y estás tú sola mujer haciéndote cargo del 90% de los cuidados y de la crianza. Y el tercero es el tema climático porque nos estamos acabando los recursos del planeta, principalmente el agua. Esta regresión en derechos sexuales y reproductivos y el querer regular la autonomía corporal de las mujeres, por ejemplo, eliminando el aborto, tiene un trasfondo económico. Es para que la máquina, que es el sistema capitalista, siga funcionando y siga dando frutos, es decir, consumidores. Es una forma de resistir a discursos que vienen de hombres blancos y conservadores.”
