
El avance del conservadurismo en el mundo representa un grave peligro para nuestros derechos como mujeres y cada uno de los logros que hemos alcanzado en materia de la igualdad de género. Sin ir muy lejos, en los últimos días hemos podido observar cómo el surgimiento conservador en la región latinoamericana ha traído consigo una serie de políticas y discursos que amenazan con socavar los derechos fundamentales de las mujeres y perpetuar las estructuras de dominación patriarcal.
Este enfoque conservador y patriarcal busca preservar las jerarquías de género tradicionales, restringiendo la autonomía de las mujeres, limitando el acceso a la educación, la salud reproductiva, el trabajo digno y la participación política. Desde la negación del derecho al aborto, la prohibición del lenguaje inclusivo y la perspectiva de género alegando que es una “ideología inmoral” que va en contra de la familia , hasta la oposición a políticas de igualdad salarial, el conservadurismo busca invisibilizar a las mujeres y perpetuar la dependencia económica y social con la principal intención de mantenernos en roles de subordinación.
Ante este contexto que parece cada día complicarse un poco más, la unidad feminista se convierte como tantas otras veces, en la estrategia mas importante para resistir y contrarrestar las arremetidas del patriarcado. Sin embargo para que esta unidad sea verdaderamente efectiva es importante reconocer que el feminismo no es un movimiento monolítico, sino que abarca una diversidad de perspectivas y experiencias, y que, aunque en ocasiones pueda ser tentador caer en divisiones internas y disputas sobre estrategias y prioridades. Debemos recordar que el único beneficiado con la fragmentación del feminismo es el patriarcado.
Puede que suene repetitivo pero es fundamental que reconozcamos nuestros puntos en común y nos unamos en la defensa de nuestros derechos y dignidad, esto implica escuchar y aprender de las experiencias de todas las mujeres, especialmente de aquellas que enfrentan múltiples formas de opresión y marginalización.
Mi mensaje para ti que me lees es el siguiente: Reivindiquemos la sororidad y la acción colectiva, apoyando las diferentes luchas de las mujeres en todo el mundo. Tal vez, tu postura como feminista sea muy diferente a la mía en las formas, pero en el fondo, estoy segura de que ambas buscamos lo mismo, un mundo mas justo para todas las personas. Trabajemos en eso, todo lo demás, es ruido.